FETAL 25 años (1) / Un Quijote de barro y paja

FETAL. Logo original (1997).

Con este artículo, TAM TAM PRESS inicia un homenaje, en tres entregas, al Festival de Teatro Alternativo de Urones de Castroponce (Valladolid) que este año ha cumplido 25 años. Un primer cuarto de siglo caracterizado por la pasión, el trabajo a destajo y una imaginación desbordante. A través de estos artículos nos acercaremos a esa gran fuente de cultura que ha supuesto la sorprendente irrupción de un festival de teatro de una comarca abandonada, hasta entonces, por las decisiones de las distintas administraciones.

FETAL 25 años (1)

Un Quijote de barro y paja

Relato de dos décadas y pico de cultura en tres actos y quince cuadros

Por ISAAC MACHO

Tierra de Campos, finales del siglo XX. Campos de cereal y girasol. Verano, sequía generalizada y algún ganado de ovejas. Ayuntamientos, Diputaciones y Junta se preocupan entre poco y nada de la cultura de la comarca. Resignación por los cuatro puntos cardinales. Un joven de Urones tiene un proyecto in mente y da un puñetazo en la mesa. Las fiestas no son solo toros. Es mentira que no se puedan hacer otras cosas. Empieza a salir el sol tímidamente.

Público en la plaza de Urones. FETAL 1998.

ACTO PRIMERO
CUADRO PRIMERO

Aquella mañana de otoño de 1996 transcurría con absoluta normalidad en el despacho de Jesús Pastor, técnico de Cultura de la Diputación de Valladolid, hasta que entró por la puerta un apuesto joven, con el pelo tintado y la camisa y los pantalones de vivos colores. Pastor conocía a este estudiante de Arte Dramático porque había obtenido una beca de teatro del organismo provincial y, además, era el alcalde independiente de Urones de Castroponce, corazón de Tierra de Campos. Era Raúl Gómez. Habían efectuado ya los saludos de rigor cuando, de pronto, el bisoño político y actor le soltó al trabajador público el mensaje que venía a comunicarle:

Aunque no te lo vayas a creer, voy a poner en marcha un Festival de Teatro Alternativo en Urones…

—¡Un Festival de Teatro Alternativo en Urones…! ¿A dónde vas?, exclamó desconcertado el funcionario. Pero, ¿lo has pensado bien?, repreguntó Pastor al joven audaz por si acaso no había comprendido bien el augurio.

Sí, claro, respondió convencido el alcalde más joven de la provincia. Con el respaldo del Ayuntamiento, el posible apoyo de las administraciones y de los habitantes de su pueblo, además de su convicción, el zagal terracampino dijo esperar sacar adelante aquella arriesgada empresa. Consciente de que las gentes de la comarca habitualmente no suelen pedir ni exigir alimento cultural para sus vidas, salvo en contadas ocasiones, estaba convencido de que la comarca necesitaba arar con surcos más largos…

Esa reflexión no le había surgido de la noche a la mañana sino que bebía de tres fuentes: la experiencia satisfactoria de la semana cultural organizada por el ayuntamiento ese mismo año; la programación de la I Jornada de Teatro al Aire Libre, con Lisístrata de Aristófanes, como plato fuerte en el espacio de Los Almendros —fuera del pueblo— hasta donde habían transportado los bancos de la iglesia para acomodar al público y, la tercera pata, su reciente paso por Italia en donde asistió a un curso sobre la Comedia del Arte en el que tuvo la oportunidad de intercambiar puntos de vista con compañeros de profesión sobre ese inhóspito proyecto al que le invitaban a empujar.

En el centro de aquel ovillo teatral bullía el principio de levantar anclas con formulaciones rompedoras. El lance iba en serio. Tan en serio que había empezado ya a mover los hilos ante las administraciones. De hecho, a finales de 1996 presentó a la Junta una solicitud de subvención por importe de 508.000 pesetas de un presupuesto total de 1.540.000 pesetas que estimaba que costaría el bautizado como Festival de Teatro Alternativo. Había echado a andar uno de los sueños más imposibles de realizar en una de las comarcas más olvidadas en material cultural de todo el país. Y así, con temple y arrojo, Raúl Gómez creó el Festival de Teatro Alternativo, para gente con prisa, FETAL. De aquella enorme osadía, 25 años nos contemplan. Pero ¿quién dijo fácil? Una familia entera se echó aquel osado plan a sus espaldas, justicia obliga. Las zozobras del barco no faltaron —ni faltan— durante la travesía. El mar de Castilla, en apariencia calmoso, engaña.

Espectáculo «Mi odisea» de la compañía Teatro Paraíso. Nave de la plaza de Urones. Fetal 1999.

CUADRO SEGUNDO

“Sorprendiendo y sorprendiéndose con nuevas propuestas escénicas, nuevos autores, nuevos textos, nuevos directores, nuevas compañías… porque el día que nos dejemos de sorprender estaremos muertos”. Teatro Laberinto/De momento farsas y luego bufonerías. Teatro y Derivados/Nazario.Telón de Azúcar/Si la abuela vuela. La Ventanita/Chapliniana. XTV Teatre/Tres Sofa´n. Alkimia 130/A la ese o.

Recuerda Mercedes Herrero, directora artística de Alkimia 130 y luego de Pez Luna Teatro, que en cierta ocasión habló con una mujer mayor del pueblo, encantadora, llamaba Catalina, que le dijo que “Urones había empezado a ser mirado por el mundo a partir de FETAL, como si hasta entonces el mundo no le hubiera mirado, y ella sentía que era importante esa mirada del mundo”. Para esta veterana profesional, “FETAL fue, es y será, sigue ahí, un espacio de apertura, de riesgo, de falta de miedo en la programación y esto es muy valioso porque se convierte en un escenario contemporáneo, abierto, cuidador del arte y de las compañías que desde hace muchos años proponíamos formas artísticas que no existían en Castilla”.

Cuando Herrero cierra los ojos y se remonta a los primeros años de FETAL, en sueños ve a su creador, Raúl Gómez, como un director curador porque “cuidaba, apoyaba, valoraba y acompañaba desde la constancia” a las compañías y a sus actores”, señala. “Fue fiel, constante, estaba atento a los procesos pero no como consecuencia del contrato que nos unía al festival, era una constancia desinteresada de ver cómo crecíamos, allí nunca había espacio para un no y eso es muy importante porque cuando tú arriesgas, cuando tú buscas la innovación, si aparecen los no, matas los procesos de crecimiento”.

Esta creadora, ¿por qué no decir que es como uno de los libros de cabecera del festival?, sabe de lo que habla y siente lo que dice. “Para mí, cuando digo FETAL digo Urones, y cuando digo FETAL digo Raúl, y ahora Álex, que también tiene una labor fundamental, aunque realmente lo importante es el origen, cómo nacen las cosas…”

Durante ese primer cuarto de siglo, más XXI que XX, la localidad terracampina ha sido un ejemplo —lo dice Ana Gallego, codirectora de Teloncillo— de cómo el arte puede llegar a todos los rincones cuando va firmado por personas que creen en él, en su alto poder de transformación, cuando va de la mano de gente que sabe que el arte puede emocionar y cautivar a gentes del campo castellano porque disfrutan de espectáculos de un alto nivel artístico, llenos de contemporaneidad y no exentos de riesgo. “Pero ¿qué mayor riesgo que apostar por llevar arte a pueblos pequeños?, ¿qué mayor riesgo que «pelear» con las instituciones un año tras otro?, ¿qué mayor riesgo que no formar parte de un «evento» vacío, de esos que se inventan las instituciones para mayor gloria de sus mandatos?”, se pregunta Gallego al repasar la trayectoria del certamen.

Teatro, música, exposiciones, pintura, escultura, encuentros de artistas europeos en Tierra de Campos son aldabas con las que FETAL ha golpeado a la puerta de tantos espectadores que no han querido perderse su oportunidad de aprender a pensar.

Una escena de Títeres Sol y Tierra. Plaza de Urones. Fetal 1999.

CUADRO TERCERO

“Al final del milenio necesitamos entender el ARTE, la CREACIÓN…, el TEATRO, como una negación a la rutina y la inercia. Reírnos como en una comedia, de las profecías que anuncian el final del mundo, de las amenazas fantasmas, a pesar de que la humanidad aun sea tan aficionada a las guerras en cualquier lugar, y antes de conquistar las estrellas”. Sol y Tierra/El planeta de los ñapis. Teatro Paraíso/Mi odisea. Cuarta Pared/Las manos.

Todavía le viene a la memoria a Luis Bermejo, uno de los intérpretes del montaje Las manos en Cuarta Pared, aquella nave-plaza consistorio donde representaron la obra y la gran hospitalidad que tuvieron él y todos sus compañeros en casa de la señora Evelia. Aunque luego pasaría más veces por esta cita teatral, este extremeño que lleva a gala ser de pueblo encuentra este lugar como “un hito fuerte en la historia teatral”. “Invito a que los gobernantes tengan la cabeza abierta, que piensen que hay otra manera de hacer un festival, que existen otras formas de crear un tejido teatral a las que la ciudadanía se une enseguida”. “Es una maravillosa isla en mitad de un desierto”, proclama.

A un tiro de piedra de esta huerta artística, nació Tomás Fernández Alonso (Melgar de Abajo), codirector artístico de Teatro Paraíso y que otorga un cum laude a esta experiencia de fuerte personalidad. “Para mí, Urones les saca los colores a muchos grandes teatros de la red nacional de teatros públicos. A pesar de contar con pocos recursos, que suplen con una ingente dosis de ilusión, han sido capaces de levantar un festival, a base de buen criterio, que es toda una referencia en nuestro sector y que, incluso, ya tiene sus réplicas”.

Conjugar las expresiones Urones de Castroponce y FETAL es según la directora artística de Rayuela Producciones, Nina Reglero, “un milagro”. Pero, matiza, “de los laicos, de los que hacen los hombres y mujeres con talento, voluntad y esfuerzo, y que se viven con una felicidad muy contagiosa. Es un festival que siempre te recuerda por qué haces teatro, recarga la motivación y ahuyenta el desaliento del día a día».

Montaje «Las manos» de la Cuarta Pared. Nave de la Plaza de Urones. Fetal 1999.

CUADRO CUARTO

Todo Urones es un escenario: las eras, detrás de la iglesia, plaza del consistorio, la iglesia de El Salvador, Los Almendros, antigua Hermandad, varias calles, polideportivo y la nave utillaje. En 2001 se estrena el Corral de Anuncia en el solar que perteneció a Anuncia Rubio Blanco, “mujer de salir poco”, aunque de buena convivencia con todos sus vecinos. Un patio de butacas de 200 plazas, más otras 80 en las dos galerías hacen de este espacio la envidia de programadores y entusiastas del teatro del siglo XXI.

Le tocó inaugurar este templo de las preguntas a Zanguango Teatro y Trapu Zaharra con el estreno del espectáculo Pan con Pan. “Llegamos dos semanas antes y nos tocó trabajar en los últimos retoques al teatro. La convivencia en el pueblo fue una experiencia que tenemos todos guardada entre los mejores recuerdos. En la ceremonia de inauguración, el cura (Javier Castañón) bendijo el teatro y también nuestra escenografía que ya estaba montada y tal vez por eso ganamos el Premio MAX al Mejor Espectáculo Revelación”, señala socarrón Miguel Muñoz, director de Zanguango.

“El teatro de Urones y el FETAL son experiencias inauditas, valientes y únicas que valorizan la sociedad en la que se desarrollan y las instituciones deberían ser lo suficientemente inteligentes como para apoyar su libre crecimiento sin controles ni tutelas», sugiere este creador valenciano.

En esta misma divertida troupe viajaba Txubio Fernández de Jáuregui que repetirá actuación en otras ocasiones. “Llegamos por la carretera y apareció el cartel anunciador Urones de Castroponce , aquí es…, dijimos, seguimos un poco más y vimos el cartel con la raya cruzada sobre el nombre que anunciaba que Urones se había acabado, pues sí que es pequeño…, coincidimos”.

El actor vasco da cuenta de otros detalles: “Allí nos recibieron, el Corral de Anuncia estaba sin terminar, ayudamos a colocar las varas para la iluminación, subimos a los andamios, hicimos ensayos, mantuvimos conversaciones desde lo alto de una colina al viento porque no había cobertura telefónica, y así inauguramos el Corral de Comedias”. El intérprete remata su discurso con sus deseos de futuro: “la escena sirve para estar, para compartir, para pensar, para disfrutar y estar juntos y eso FETAL lo ha tenido claro, lo ha luchado y ha trabajado por ello”.

«Los duendes del Sol». Alkimia 130. Fetal 1999.

CUADRO QUINTO

“¿Cómo producir Arte Revolucionario en la era de la contrarrevolución? ¿Crecer o morir?”. Hortzmuga Teatroa/Zirko i Luna. Teatro Corsario/La Barraca de Colón. La Pecera/Vaca. Ganso/Renato. Teatro en Branco/Aniñando. Azar Teatro/Spanish Blood.

Para Javier Esteban Lamarca, director de Azar Teatro, que presentó en Urones varios montajes, entre ellos, Clara y Daniel para trasmitir a los niños la idea de que las preferencias sexuales no se heredan sino que es algo que está en el interior de cada persona, FETAL constituye “un elemento de consciente resistencia” y reivindica el compromiso de los poderes públicos. “Una administración consciente de su deber, si no ha sido capaz de poner en marcha un proyecto mínimamente semejante, debe al menos apoyar lo que otras iniciativas ya han iniciado exitosamente en vez de asfixiarlo con su falta de financiación. En caso contrario, se podría llegar a pensar que esa administración considera todo un peligro para sus políticos, gestores, empresarios y uniformadores en general, la existencia de una vía de desarrollo de ideas que se ocupe de una parte del bienestar de sus administrados en detrimento de la precarización de los servicios que ofrece”.

En su opinión, además, este festival habla de la cultura “como elemento de vertebración territorial, de equidad frente a la centralización del derecho a determinados servicios, del sentido de comunidad y vecindad, del trabajo comunitario y la eficiencia de la autogestión administrando recursos públicos, de primar objetivos sociales, de mantener y trabajar con recursos propios”. Estos principios, básicos, continúa Esteban Lamarca, pertenecen a una escala de valores que “entroncan con un modelo social y económicamente sostenible”.

Ana Zamora también tuvo la oportunidad de pisar este campo minado de órdagos teatrales. La directora de Nao d´amores no olvida que Corral de Anuncia “fue la primera plaza que confió en nosotros con un espectáculo tan surrealista como El acto de los cuatro tiempos fuera del festival”, en el marco de la programación de la Red de Teatros. Ella, años después, participó en una mesa redonda para hablar de teatro documento junto a Mercedes Herrero, Lucía Miranda y Paloma Leal, cuatro directoras con el empeño de hacer teatro “para cambiar el mundo”, según tituló un periódico regional.

Aunque FETAL “me queda un poco lejos por lo que no puedo profundizar mucho”, lamenta, su compañía representó sobre las tablas del Corral de Anuncia Penal de Ocaña, un grito contra los desastres de la guerra, obra basada en el texto de su abuela María Josefa Canellada. Ahora, al recordar también los orígenes de Titirimundi, Zamora considera que “un festival tiene sentido si está arraigado, en primer lugar, entre la población a la que pertenece y, luego, para los demás. FETAL lo ha conseguido teniendo en cuenta dónde y cómo se hacía, y al mismo tiempo llevando al mundo rural influencias y nuevos aires megacontemporáneos, imprescindible que vayan llegando a esta España vaciada, que es la nuestra”.

(Un grupo al fondo, calla. El silencio y la brisa marina lo ocupan todo)

Telón.

1ª Co-producción FETAL-ALKIMIA 130 (2000).

1 Comment

  1. El artículo es extraordinario, tierno y verdadero. En una conferencia de un psiquiatra polaco que sobrevivió al Holocausto nazi, habla de la importancia del teatro y la cultura para contar lo que uno ha vivido y no puede expresar con palabras, otros, actores, exposiciones, músicos son capaces de expresar por ellos. La cultura es curación del alma.

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