Juan Gelman, poesía: tatuaje de vida

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Por ELOÍSA OTERO

Juan Gelman y Antonio Gamoneda se abrazaban el viernes, 9 de octubre en León, después de largo tiempo sin encontrarse por el mundo. “Qué bien te veo”, le dijo Gelman. “Tengo una terapia muy buena: trabajar”, le contestó un Gamoneda feliz. Con 82 años Gelman, y con uno menos Gamoneda, los dos Premios Cervantes saben bien lo que significa “trabajar”. Ambos siguen escribiendo todos los días, atentos a lo que sucede en su entorno y en el mundo.

Gelman dio titulares a los periodistas el viernes por la mañana, en una rueda de prensa: “Uno hace periodismo para comer y poesía para vivir” (La Crónica); «Esta civilización se va al demonio» (Diario de León)… Por la tarde, tras recibir el premio Leteo, agradeció la oportunidad de dialogar con Antonio Gamoneda y respondió a las preguntas del público.

—”¿Es la poesía un arma contra el dolor?”, le preguntó alguien.
—”Que me perdone Celaya, pero yo nunca consideré que la poesía fuera un arma. Las armas son otra cosa… Perdón”, contestó Gelman.
—”Vale. ¿Es la poesía un recurso contra el dolor?”, volvió a preguntar la misma persona.
—”Depende de quien lo financie”, respondió Gelman entre risas del auditorio.
—”Y tú, Antonio, ¿qué opinas?”, inquirió Rafael Saravia a Gamoneda.
—”Que Celaya era una excelente persona”, sentenció Antonio.

—”¿En qué momento descubrió cada uno la poesía del otro?”, fue la siguiente pregunta.
—”Hace mucho, durante mi exilio en Europa, pasé unos meses en España y descubrí la poesía de Antonio, alejada de grupos, que para mí fue un deslumbramiento. Desde entonces me acompaña, me da mucho goce, me da vida, y siempre le agradezco que escriba. ¿Estás escribiendo, Antonio?”.
—”Bueno… estoy tachando…”, le respondió el poeta de la reescritura por excelencia.

—”¿Creéis que el ser humano poeta tiene que tener algún compromiso en concreto?”, interrógó alguien más.
—”¿Lo estrangulamos?”, bromeó Gamoneda mirando a Gelman. “¿Está dudando de nuestra condición de ciudadanos por la puñetera casualidad de que somos poetas? ¿Cómo puede dudar que tenemos un compromiso como ciudadanos en relación con el sufrimiento injusto, con los crímenes sociales…?”
—”Yo quería hacer una aclaración”, añadió Gelman. “Yo no estoy de acuerdo con la poesía ‘comprometida’, yo a la que amo es a la poesía ‘casada’ (yo me he ‘casado’ con la poesía). Mi mujer dice que somos un matrimonio de tres. La verdad es que la elección es difícil, pero me voy a apoyar en Bécquer para decir: poesía eres tú”, y lo dijo mirando a Mara, su compañera inseparable desde hace 24 años, sentada entre el público.

Como escribió Olvido García Valdés, “un poema es un lugar raro en el que se guarda la vida”. Y en los poemas de Gelman, en los de Gamoneda… está sobre todo la vida: su vida, pero también la nuestra.

La guerra secreta

Al día siguiente, Rogelio Blanco y Juan Carlos Mestre compartieron micrófonos con Gelman y Gamoneda en un nuevo encuentro cara al público. Juan Gelman leyó un poema sobre un poeta que se sienta a la mesa y escribe: Con este poema no harás la revolución…
“Hay cosas que hay que hacer de otra manera, que no hay que pedírselas a la poesía, sino a la gente: organizarse para defender y exigir nuestros derechos. El peor enemigo no es el poder, es la cobardía”.

En el coloquio, alguien le ‘reprochó’ de alguna manera que se “hubiera posicionado” a favor de Obama, basándose en un artículo (titulado Gane quien gane) que terminaba así: “Si Mitt Romney gana las elecciones presidenciales del próximo martes, debería estarle agradecido al perdedor: le ahorró un montón de trabajo en la tarea de proseguir una guerra sin término”. Gelman vino a decir, más o menos (imposible ser textual), que él cree y ha denunciado que Estados Unidos lleva dos años preparando una guerra secreta y practicando una “política de guerra destinada a dominar el mundo entero y con las políticas internas necesarias para ello”. Y se remitió a lo que contaba en su artículo: “Obama ha seguido aplicando gran parte de las políticas “antiterroristas” de su antecesor W. Bush y hasta las ha excedido y no sólo porque ordenó aumentar los ataques con aviones no tripulados (ANT) en Afganistán, Pakistán, Yemen y Somalia que tantas muertes de civiles causan. Preparó algo más, verdaderamente siniestro y aun increíble. The Washington Post informó que Obama desarrolló secretamente en los últimos dos años un listado de presuntos terroristas de todo el mundo –EE.UU. incluido– a secuestrar y/o ejecutar extrajudicialmente…”. (…)
“A eso me refería en esa frase. Yo no acaricio a ningún presidente, yo solo acaricio a mujeres, y siento que no se haya entendido mi ironía”, concluyó Gelman, mientras su compañera Mara le gritaba desde el público, con mucha gracia: “Eso es machismo”.

Poetas en ‘El Miserias’

El sábado, esta periodista tuvo el placer de compartir mesa en el bar ‘El Miserias’ con Gelman, Gamoneda y un grupo de amigos, entre ellos su compañera Mara La Madrid, vivaz, culta y divertida.

“Después de una vida tan dura como la de Gelman [en la que hay cárcel, exilio, desaparición de sus hijos, búsqueda desesperada de su nieta robada…], ¿os sentís por lo menos, ahora, medianamente felices?”, le pregunté. “¿Felices? Somos dos atorrantes, cada uno a su manera”, respondió Mara, pasando a explicar lo que significa “atorrante”, entre sus risas y las de Gelman.

—”¿Y os está afectando esta crisis, de alguna forma?”, curioseé con ella.
—”Por suerte Juan sigue teniendo trabajo como periodista y yo atiendo mi consulta como psicoanalista“.
—”¿Pero cuántos años tienes?”.
—”Setenta”.
—”Nunca lo hubiera pensado”.

Antes de que la cecina de chivo llegara a la mesa, Gelman se levantó y desapareció discretamente. Al rato, observé que el poeta bajaba por las escaleras que conducen a la cocina. Le pregunté: “¿Vienes de la cocina?”. “Sí. Me han dicho que el cocinero [Aldo Z. Sanz] es un gran poeta, y fui a saludarle”.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

  1. Pingback: ‘Sobre la poesía’ y tres retratos de Juan Gelman « Tam-Tam Press

  2. Florencio Quesada Vanegas

    No todo el tiempo tenemos la rara oportunidad, de leer y disfrutar a dos grandes de la poesía…

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