Yago Ferreiro: “En mis poemas no hay consuelo para una sociedad tan destrozada”

Yago Ferreiro.

Yago Ferreiro.

Por CAMINO SAYAGO

El leonés Yago Ferreiro se camufla en cuatro personajes en su “Antología de la Poesía Espectacular” para poner en evidencia el ficticio, acaso frívolo, mundo de la poesía y de los poetas. Un trabajo que vuelve a poner de relieve su personal e inclasificable poética y esa timidez que le hace ocultarse bajo otras firmas. Basado en experiencias personales, algunas terribles, aunque propias de un joven treintañero, su voz se cuela en este poemario con aparente sencillez. Cuatro historias entrelazadas sobre el duro golpe de crecer. Sobre ellas hablamos con su autor.

El libro, editado por Gregorio Fernández Castañón y publicado en el sello CamparredOnda, se presenta este primer jueves de mayo en la Obra Social de Caja España (C/Santa Nonia, en León), a las 20 horas. Las imágenes son de Alberto Torices y a él le dedica Yago Ferreiro esta obra. El martes 7 de mayo el libro se presentará en la librería ‘A pie de página’ de Valladolid (20 horas), y el día 13 en Madrid.

— En tu anterior trabajo, “Poética para Cosmonautas”, tu timidez, decías, te llevaba a solaparte en un seudónimo. Ahora utilizas cuatro autores para mezclar tu identidad. ¿Tal vez te proporcionan una nueva o es una forma de huir de las etiquetas?, ¿Es una licencia creativa o miedo a que te despojen del anonimato?

— La utilización de seudónimos en mi obra comenzó por timidez y sigo ocultándome porque sigo sin atreverme a firmar un libro con mi nombre real. Respeto demasiado a la literatura como para considerarme un autor. Se diría que no estoy para confesarlo en mi casa o para dar una charla desde la Atalaya Intelectual. Esta “edición al cuidado de Yago Ferreiro” ya es todo un paso para mí. Prefiero licuarme en estos cuatro personajes ficticios y disfrutar un poco de la experiencia de escribir un libro que figurar como escritor con ínfulas. También es un traspaso de responsabilidades ante el posible fracaso, siempre podré decir aquello de “Yo es otro”.

— En este poemario recreas cuatro historias diferentes que despiertan a menudo la sonrisa. ¿El humor puede ser una clave para enganchar al lector que habitualmente no lee poesía?

Francisco Casavella solía decir que “Todo es terrible, pero nada es serio” y para mí, lo que cuento en este poemario verdaderamente es durísimo, ya que está basado en experiencias personales terribles. Sobre todo, lo que cuento en la primera parte que es la más autobiográfica de todas. Sin embargo, mis problemas se reducen a los típicos de un escritor amateur de 30 años que solo busca un poco de comprensión, o que le quieran (aún) más.

Ahora que parece renacer una poesía puramente de denuncia, afectada y/o combativa, entiendo que mis poemas no pueden ser en ningún caso motivo de alivio para una sociedad tan destrozada como la nuestra. Lo siento mucho, no hay consuelo en ellos. Quien me conoce sabe que sería ridículo que el enfoque de este poemario fuera ese. No solo sería arribista, sino que sería una falta de respeto imperdonable. No sé si es un poemario humorístico, o a qué género pertenece. Creo que la antología está concebida como un dispositivo.

— Da igual el orden: Fernando Atienza, Henry Pierrot, Silver Krane Jr y H. W. de la Crew, o al revés, o como se quiera mezclar. En esta antología todos son Yago Ferreiro Ruiz. ¡Esto es más que un desorden de personalidad!. Es un trastorno múltiple y parece que se cuelan algunas notas de tu biografía….

— Efectivamente mi biografía está ahí y yo pululo por las cuatro partes del poemario como un padre comprensivo que está aterrado por los actos de sus hijos. No quisiera escribir más poesía y sin embargo, la escribo de cuatro maneras diferentes y complementarias. Fracaso en el intento, seguramente. Debería centrarme, seguramente. No creo que nadie piense que se puede construir una trayectoria literaria así. Veremos.

— A través de las voces de estos cuatro autores que dicen haber nacido en 1982, se habla de la amistad, sobre todo de la amistad que perdura y también del fracaso, de las experiencias cotidianas de “unos aspirantes a hombres de provecho”. En realidad, ¿es un guiño a la vida?

— Es un guiño a una época de mi vida que, afortunadamente, no volverá. Viví una adolescencia como quien vive una guerra pequeña y dolorosa. En ella creí que la literatura nos salvaría de convertirnos en unos absolutos cretinos. Me equivoqué de pleno pero veníamos de jugar en la calle y caímos en la literatura como si fuéramos drogadictos.

No queríamos entrar en el sistema, creo que hubiéramos cambiado las librerías de lance por la heroína pero nos bastó con pavonearnos con libros penosamente traducidos bajo el brazo para ligar un poco. Nos conformamos con salir de cuando en cuando en algún diario local. Durante suficiente tiempo viví instalado en esa mentira y estuvo bien, realmente, pero ahora no se lo recomendaría a nadie.

— Los protagonistas de la antología comparten rasgos con los perdedores retratados en la novela americana del pasado siglo, mezclados en un bucle del tiempo. Recuerdan a tantos personajes…

Cuando tienes 16 años hasta morir te parece algo bonito. Luego descubres que lo raro es vivir. El perdedor es un mito genial si lo encarna Paul Newman o si sale en una novela de Cheever. En nuestro caso, se podría decir que somos unos perdedores tirando a castizos, menos glamorosos y mucho menos inteligentes que los que podríamos encontrar en las novelas americanas de la época. Estoy de acuerdo en que este poemario trata, en mayor o menor medida, de encajar el duro golpe de crecer. De saber perder.

— No has podido evitar incluir el ingrediente de la ciencia ficción. El futuro, en 2046… Como dice H. W De la Crew en La ofensiva del Tet, “cuando despertamos nada quedaba ya de los poetas. Nada ya del ser humano”

Ojalá (risas). Sinceramente espero no durar hasta el 2046 o al menos, que no me afecte todo tantísimo para entonces. Antes vivía en un perpetuo estado de incomprensión porque estaba muy pendiente de lo que pasaba en torno al mundo poético. Se diría que estaba obsesionado. Me sabía de memoria quién ganaba qué premio e investigaba los oscuros motivos de esa decisión. Por no hablar de lo mal que lo pasaba si fulanito salía en las reseñas y menganito, siendo mil veces más valioso, no. De alguna manera creía en la justicia y el talento. Ahora todo este circo me da un poco lo mismo.

—Dice uno de tus poemas: “Y ahí estaban  las viejas estrellas de su adorado círculo de lectores: desde Zuckerman hasta “el dichoso Henry Chinaski”. Entendemos que son también tus referencias…

— Me temo que sí, es un poema cargado de influencias y de guiños cinematográficos. Pero también es una crítica hacia lo establecido. Puede que en el 2046 Anagrama ya no exista, o se llame Pepsi-Grama, o de otra fabulosa manera, pero me juego el cuello a que seguirá apostando por reeditar a Paul Auster (o amañar un premio) antes que arriesgar un euro por un autor desconocido.

— La estructura de la obra, dividida en cuatro piezas y los títulos, “La mirada de los mil metros”, firmada por Fernando Atienza, “La paradoja del sol débil”, por Henry Pierrot; “El refugio de los furtivos” de Silver Krane y “La ofensiva del Tet”, de H. W De la Crew, nos sumergen un poco en el lenguaje cinematográfico. Salvando las distancias a Tarantino le encanta utilizar este tipo de narrativa.

Me gustaría pensar que si a un hipotético lector de este libro le aburre una parte puede saltar a la siguiente y de ésta a la siguiente y luego volver, quizá picado por la curiosidad, de nuevo al comienzo en busca de una clave. Sin sentirse por ello perdido o decepcionado. Creo que todas las partes completan una unidad muy particular, pero que no hace falta disfrutar del libro en su conjunto.

— Después del éxito anterior, ¿esta antología será tan espectacular como indica su título?

— Las expectativas son muy bajas en torno a este nuevo libro. Me conformo con que se vea el esfuerzo y el cariño que le hemos puesto y que alguien valore como se merece a Gregorio, mi editor.

— Edición en papel y en formato digital, en PDF, ¿son buenos tiempos para el libro en internet? Y, ¿para la lírica?

Tengo la manía de creer que todo irá a mejor. Por eso licencio mis libros en Creative Commons y me encargo de liberarlos en PDF. Creo en una cultura libre, entre otras entrañables idioteces. Y en que los libros están en busca perpetua de un lector. Internet facilita ese loop cósmico, los libros van rebotando y puedes llegar a mucha gente a golpe de un clic. Parodiando la famosa frase de Woody Allen, hoy en día las palabras más bonitas no son “te amo”, son “Algoritmo de Google”.

Juegos florales

Comenzó a suceder.
Víctimas de golpes de calor
yacían erráticas las palomas.
Amanecida la ciudad
sus cadáveres recortaban el asfalto.
Las estatuas recuperaron
sus soñadas melenas cobrizas.
No hubo demasiadas alegrías desde entonces.
Las zonas verdes
se tiñeron de un pútrido almizcle.
Y el jurado de los juegos florales
(siempre tan exigente)
declaró el primer premio desierto.

Henry Pierrot. “La paradoja del sol débil”.

Yago Ferreiro.

Yago Ferreiro.

 

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  • “Me asombra la generosidad que ha suscitado mi poemario”, un reportaje de Camino Sayago a propósito del rodaje de ‘El cosmonauta’, una película de Nicolás Alcalá basada en el primer libro de poemas de Yago Ferreiro, ‘Poética para cosmonautas’ (publicado con el seudónimo de Henrry Pierrot).
camparredonda 1

Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

Un Comentario

  1. pepe

    Es un chico curioso, sorprendente, interesante….

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