Paula Mendoza: “Estamos más controlados que nunca”

Paula Mendoza. © Fotografía: I.M.

Paula Mendoza. © Fotografía: I.M.

Aunque descubrió tarde su vocación musical, Paula Mendoza piensa que con el binomio cantante-actriz puede aprovechar mejor sus cualidades artísticas. Mientras se despeja el enrevesado momento por el que atraviesan las artes escénicas, continúa con los estudios musicales y canto a la espera de su gran oportunidad. Acaba de pasar por el Festival de Teatro y Artes de Calle de Valladolid, TAC, donde protagonizó “Che si può fare” con Teatro Dran.

Por ISAAC MACHO

—Leo en internet: ”Cena fusión-trío de lujo con Valduero, el parador de Lerma y la música en directo de Paula Mendoza” ¿Fue para tanto la velada?

Estuvo muy bien, fue un maridaje extraordinario.

¿Cuándo te entró el veneno del teatro?

—Muy pronto. Empecé a hacer teatro a los diez años en el colegio Lourdes y desde pequeña me gustó mucho. Y cuando no pude seguir en ese taller, a los 14 años, fui a la Casa Cuna donde estaba la Escuela de Arte Dramático para ver si tenían cursos para menores de 18 años. Me respondieron que era muy joven pero que si quería podía asistir a clases con Cruz García Casado, directora de Telón de Azúcar. Lo he tenido claro desde siempre.

¿Qué tal se llevan tu parte cómica, con la cantante y la profesora?

—Muy bien, combinan a la perfección. Aunque la formación en canto la empecé más tarde, ser actriz es una ayuda, qué duda cabe, al igual que el hecho de ser profesora de voz. Tienes más recursos interpretativos.

—¿Tienes Instagram, Twitter, Facebook?

—Solo Facebook y Twitter, aunque los tuits todavía los manejo regular…

—Acabas de estrenar “Che si può fare” en el TAC con Teatro Dran. ¿Cómo fue?

Estoy contenta con esta experiencia en el TAC. Trabajé muy a gusto y la respuesta del público estuvo bien. Combinar el teatro con mi faceta musical me resulta gratificante.

Espectáculo

Espectáculo “Che si può fare”. © Fotografía: Jesús Guerra.

—Y, ¿el reencuentro con Ruth Rivera y Jaime Rodríguez?

—Ya nos conocíamos de hacer otra acción artística en el museo Catedralicio y Diocesano coincidiendo con el día de los Museos el año pasado. Allí presentamos Rodrigo Jarabo y yo El lamento de la ninfa de Monteverdi, dirigida también por ellos. Son muy minuciosos, detallistas, tienen las ideas claras y buscan adaptarse al perfil de los actores, sin traicionar sus pretensiones artísticas. Al mismo tiempo te permiten investigar, expresarte… Me quedo con ellos.

—¿Qué tiene la música que le falte al teatro?

—Si hablo de la música vocal, es como si se metiera un autor más por medio…, el compositor, otra persona con una visión distinta sobre el texto o lo que quieres contar. Sin duda, la música enriquece el hecho artístico con diferentes tipos de canción: el lied, la canción francesa… Creo que al teatro no le falta nada, son distintas formas de presentar un acontecimiento artístico.

—¿Qué exiges a tus personajes?

—En realidad, no tengo personajes predilectos. Los prefiero reales, humanos sean buenos o malos porque ese tipo de contradicciones me resultan interesantes. Es normal que no siempre te lleguen papeles con los que te vayas a encontrar a gusto. A veces, tú tienes una idea de ti misma con la que no coincide el director y ese punto de sorpresa, en ocasiones, tiene elementos enriquecedores.

—¿Es cierta esa leyenda de que hay muchas zancadillas entre profesionales de las artes escénicas?

—No podemos olvidar que estamos en un sector tremendamente competitivo. Hay poco trabajo y no llega a todos. Sin embargo, pienso que cada profesional tiene que dedicarse a lo suyo, formarse, ser honesto y aprovechar las oportunidades que le lleguen. Creo que esa leyenda es cierta si tú te la crees, pero si confías ciegamente en tu trabajo y te rodeas con gente con la que te encuentras a gusto, y es honesta, quiero pensar que las zancadillas serán más pequeñas.

Espectáculo

Espectáculo “Las melodías eternas de Sefarad”. © Fotografía: Raúl Johnson.

—¿Las libertades van a menos?

—Por un lado, podemos tener la sensación de que somos más libres que nunca, sobre todo, por la facilidad que nos ofrecen las nuevas tecnologías… pero es verdad que estamos más controlados que nunca. De entrada, todos los creadores pueden presentar propuestas arriesgadas, sin duda. Otra cosa es que luego te las programen si los contenidos son escabrosos. Aun así, hay espectáculos de riesgo que han funcionado, que han sido un éxito, y eso que tenían una importante carga de opinión…

—Juan Margallo asegura que “si continúan los recortes no quedará ningún espacio para las obras de riesgo”.

—Es evidente, sin apoyos económicos es muchísimo más complicado presentar espectáculos comprometidos.

— ¿El público español está mal acostumbrado al pagar tan baratas las entradas de teatro?

—Yo no diría que está mal acostumbrado, quizás, la expresión adecuada sería que está mal informado porque no se detiene a pensar si hay o no ayudas y las causas de ello. Es cierto que existen producciones escénicas como la ópera que exigen grandes inversiones y si no tienen la ayuda económica por parte de alguna entidad es complicado que puedan llevarse al escenario. Hay que tener en cuenta la gran cantidad de gente que está detrás de su puesta en escena, desde la orquesta, el coro, los solistas, el atrezo, la escenografía, los maquilladores, vestuario… Me gustaría que la gente conociera más este tipo de música.

—¿Qué salidas profesionales tiene un graduado en Arte Dramático en Castilla y León al terminar sus estudios?

—De manera general, es difícil saber cuál es el camino a seguir. En mi caso, por ejemplo, he seguido estudiando porque es una carrera en constante formación…

—Vaya…

—Desde luego, las salidas están difíciles. Tengo compañeros que están saliendo adelante aunque hay que reconocer que el trabajo está muy mal aunque tampoco es imposible encontrarlo.

Espectáculo

Espectáculo “Entonces duerme”. © Fotografía: Félix Fradejas.

—¿Madrid es La Meca laboral?

—Teóricamente, existen oportunidades en otros lugares, pero lo cierto es que en Madrid hay más movimiento de salas alternativas y el número de espectáculos es significativamente mayor.

—¿Otra cosa es vivir del oficio?

—Sí, mejor hablamos de sobrevivir…

¿Dónde están puestos tus sueños?

—Mi sueño es vivir de la profesión, de verdad. Me gustaría contar con muchas experiencias artísticas a partir de la interpretación, con propuestas como la vivida este año en el TAC, con cierto riesgo, y repito, vivir de ello.

—Y, ¿es posible?

—Como soy positiva, mi impresión es que voy introduciéndome en el sector poco a poco, pero avanzo. En el camino estoy disfrutando mucho y tengo la esperanza de desarrollar el trabajo de acuerdo a los planes previstos, además entiendo que la formación puede ayudarme.

—La región tiene gran número de teatros públicos sin apenas uso, ¿cómo los llenarías de contenido?

—Para mí el punto de atención hay que fijarlo en el gestor de cada teatro. Es necesario llenar los teatros públicos con buenos espectáculos, bien promocionados, y utilizar todas las posibles fórmulas imaginativas para mantenerlos vivos.

—¿Qué nivel tienen nuestros alumnos de primaria y secundaria en materia musical?

—No sabría definir con exactitud en qué nivel están los chicos y chicas de nuestros colegios e institutos en materia musical. De lo que sí estoy convencida es de que deberíamos enseñar esa modalidad artística porque, en mi opinión, la música activa el cerebro, completa la formación de los alumnos y desarrolla la creatividad y la sensibilidad de los estudiantes. No estoy de acuerdo con algún ministro que ha despistado a la gente indicando que la música quita tiempo a otras asignaturas. Al contrario, algo hará la música cuando no sé si es que estimula la disciplina o la madurez, pero lo cierto es que los alumnos de conservatorio, en general, suelen ir bien en las restantes asignaturas del instituto.

—¿Qué propones?

—Más apoyo por parte de los responsables municipales, regionales o nacionales. Si en lugar de impulsar esta enseñanza, lo que se hace es subir las tasas académicas, suprimir la música en los colegios o no defender con decisión este planteamiento, flaco favor estamos haciendo tanto a los niños como a los jóvenes.

Espectáculo

Espectáculo “El lamento de la ninfa”. © Fotografía: Juan Carlos Martín.

¿El teatro tiene futuro?

—Por supuesto. Si no lo creyera no me hubiera embarcado en este oficio…

—Tú que vives a caballo entre Madrid y Valladolid, ¿consideras que el nivel de los profesionales de aquí es equiparable al de los compañeros de la capital de España?

—Sin lugar a dudas. En Madrid somos bien recibidos y la formación que hemos recibido es perfectamente homologable a la que tienen allí.

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