La Quimera de Plástico lleva a escena su versión libre de Teresa de Ahumada

"Para siempre, siempre...", de La Quimera de Plástico. © Fotografía:  Roberto Quintanilla.

“Para siempre, siempre…”, de La Quimera de Plástico. © Fotografía: Roberto Quintanilla.

Agotado el filón del V Centenario de Santa Teresa con 2015, la compañía de teatro La Quimera de Plástico sube a las tablas a una niña juguetona, monaguilla y zurda que divierte a actores y público y que responde al nombre de Teresa de Ahumada. Con el montaje de “Para siempre, siempre, siempre…” —que se representará en el Teatro Calderón de Valladolid los días 29 y 30 de abril de 2016, a las 19 horas— conoceremos a la preadolescente abulense que se hacía casi tantas preguntas como de mayor. Teresa versus Santa Teresa.

Por ISAAC MACHO

El espectáculo “Para siempre, siempre, siempre…”, producido por la compañía La Quimera de Plástico llega esta semana al Teatro Calderón de Valladolid, con un texto adaptado y dirigido por Juan Manuel Pérez, histórico actor, autor y director teatral.

La versión del montaje se basa en la novela “Para siempre”, subtitulada Cuaderno secreto de la niña Teresa de Jesús, de Ramón García Domínguez, escritor de literatura infantil y juvenil, además de especialista en la obra de Miguel Delibes.

“El hilo conductor es el diario, un cuaderno secreto donde nos hemos permitido la licencia de introducir el personaje de un arqueólogo, llamado curiosamente Ramón”, explica Juan Manuel Pérez. Este investigador “gamberro” encuentra ese manuscrito y, a través de él, busca y narra la biografía de la niña Teresa de Ahumada, conocida de adulta como Teresa de Jesús.

En esta recreación de García Domínguez, prácticamente imaginada en su mayor parte, aparecen las pocas noticias que sobre su niñez y preadolescencia han llegado a la actualidad relacionadas con su ambiente familiar en el que convivía con una docena de hermanos (10) y hermanastros (2), en la Ávila de la primera mitad del siglo XVI.

Aunque el novelista repasó a conciencia la obra de Santa Teresa, de ahí apenas pudo conocer detalles ciertos sobre sus zozobras, miedos y turbaciones infantiles hasta el momento en que la niña Teresa de Ahumada queda huérfana de madre, entre los 13 y 14 años.

Pero, según asegura el escritor, si el coraje y la fuerte personalidad de la que luego sería santa reconocida fueron tan pronunciados, García Domínguez quiso descubrir cuál había sido su universo infantil entre los 10 y los 13-14 años. Y como destapó pocos rasgos de sus primeros años, optó por crearlos, ya que “viendo cómo se comportaba la Teresa de Jesús madura, entiendo que tenía que existir algo de base en su niñez” y esa etapa es la que ha querido explicar en la ficción. De ahí que describiera a esta chiquilla desconocida como zurda, monaguilla e “inconformista que no está de acuerdo con las cosas y se enfrentaba a todos los poderes…” .

A la hora de adaptar el texto a las tablas, Juan Manuel Pérez destaca “de la puesta en escena, sobre todo, el concienzudo trabajo actoral tratado con mucha frescura, un espacio diáfano, un vestuario de época y el resto todo interpretación, juego, complicidad…”

Una de las preocupaciones del director del espectáculo, que no dirigía desde Historias de la Plaza (1990), en este montaje era conseguir una obra que fuera “divertida para el público infantil o familiar, aportar unas vivencias del siglo XVI pero con unas circunstancias y valores universales”, matiza. “Hacerme preguntas y pedir sus respuestas, recoger ese ansia de vivir intensamente la vida, de no dejar que los demás la perciban por ella, toda esa manera de ver a la sociedad de su época y los motivos por los que sucedían así las cosas…el personaje de Blanca Izquierdo –la actriz que hace el papel de Teresa de Ahumada– está siempre en acción…”

Al respecto, la protagonista define el espectáculo como “una obra muy fresca, que huye de los tópicos y que, al final, queda puesto de manifiesto que se trata de una niña normal y corriente que se cuestiona cosas, con inquietudes, interesada por las aventuras de caballeros, juego y frescura”. “Teresa de Ahumada”, se retrata Blanca Izquierdo, “realmente soy yo”.

El reparto de “Para siempre, siempre, siempre…” lo componen Carmen Orte, una madre de Teresa moderna que actúa y toca el rabel y la zanfona; Javier Bermejo en los papeles de Rodrigo y jefe de Ramón; Blanca Izquierdo como Teresa de Ahumada y Juan Manuel Pérez que, además, de director interpreta a Ramón, Padre y Alcaide.

"Para siempre, siempre...", de La Quimera de Plástico. © Fotografía:  Roberto Quintanilla.

“Para siempre, siempre…”, de La Quimera de Plástico. © Fotografía: Roberto Quintanilla.

Esta versión teatral llega ahora al Teatro Calderón de Valladolid una vez que se han terminado las celebraciones del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús (1515-2015). Hay que decir, no obstante, que en 2014 la Comisión Nacional para el V Centenario se puso en contacto con la compañía La Quimera de Plástico para que explorase la posibilidad de realizar un espectáculo para niños con ese motivo. Tras conocer que Ramón García estaba a punto de publicar una novela no autobiográfica sobre Teresa de Ahumada, pensaron que ese podría ser el argumento. Esperaron meses, pero “no volvimos a saber nada de ellos”, se lamenta Juan Manuel Pérez. “Pensábamos y pensamos que esta obra podría haber sido interesante para conmemorar el Centenario y más allá de Santa Teresa, con todos los respetos…”

El montaje ha pasado ya por los escenarios de Simancas (Valladolid) donde se estrenó para niños (octubre), además de otra función para público familiar (noviembre) y el Auditorio de León donde estuvo el 10 de abril. Después del proceso creativo, “suave y divertido”, llega la tarea más ardua. En palabras de Tomás Martín, director de La Quimera de Plástico, la distribución de los montajes en estos momentos se presenta “fatal, horrorosa”, máxime si las obras se encuentran desprotegidas de algún paraguas conmemorativo.

“En Castilla y León a las compañías de teatro se las aprecia muy poco”, opina Martín quien añade que, como ha criticado en otras ocasiones, los grupos teatrales de la región tienen que “salir fuera para cubrir el 60%, el 70% o el 80% de las actuaciones cuando debería ser al revés”. “Eso hace”, añade, que “nos encontremos en terreno de nadie” ya que en otras comunidades autónomas tampoco hay espacio para los profesionales de fuera porque tienen reservados los espacios para sus propias compañías.

Sentados: Blanca Izquierdo y Juan Manuel Pérez (actriz y director). De pie: Ramón García (autor del libro) y José María Viteri (gestor teatral).

Sentados: Blanca Izquierdo y Juan Manuel Pérez (actriz y director). De pie: Ramón García (autor del libro) y José María Viteri (gestor teatral).

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