José Luis Viñas: “Cada vez veo más clara la opción de ponerme a escuchar cuentos en las ranuras de nuestro sistema capitalista”

José Luis Viñas

Por CAMINO SAYAGO

El artista José Luis Viñas lleva este sábado 18 de marzo a la sala de arte independiente Cruce: Arte y Pensamiento de Madrid, el proyecto “Colonia Libertaria”. Un atlas poético de una comarca costera portuguesa, llamada Costa Da Caparica que ha imaginado como una colonia resistente a los usos capitalistas representados en el ocio playero. La inauguración de la exposición contará con la proyección del documental del proyecto anterior del artista, Comunidad Fantasma (Palencia-Norte), realizado con el Musac. La muestra permanecerá hasta el sábado 7 de abril.

José Luis Viñas inaugura este sábado 18 de marzo en su ciudad, Madrid, su nuevo proyecto “Colonia Libertaria”. Otro atlas poético, más pequeño que el realizado sobre el ocaso de la minería en Comunidad Fantasma, centrado ahora en una extraña comarca costera del sur de Lisboa conocida como Costa da Caparica. Lo comenzó en el año 2005 y hasta ahora nunca se había mostrado al público, según reconoce el propio artista.

La historia del lugar es fascinante. Viñas se quedó atrapado desde el primer momento de unas construcciones populares, muy amenazadas, llamadas palheiros que aún sobreviven en la zona. Las fotografió y desde entonces ha estado imaginando el lugar como sede de una colonia resistente a los usos del capitalismo en su versión de ocio playero.

Aunque el atlas no se puede mostrar al completo por falta de espacio, su  montaje ofrece por primera vez, además de los elementos ya conocidos, fotografías en blanco y negro del tren costero Transpraia que describen el lugar.

La inauguración del atlas estará acompañada por la proyección del documental Comunidad Fantasma (Palencia-Norte), realizado conjuntamente con el Musac para la Convocatoria Laboratorio 987.

 – Este nuevo atlas poético te ha llevado a Portugal,  a Costa Da Caparica. ¿Qué te llamó la atención de este lugar cuando lo descubriste?

– Realmente la primera vez que visité el lugar era un niño de 8 años y me llamó la atención el pequeño tren costero, me parecía como de juguete. No advertí en absoluto ninguna edificación especial y tampoco me atrajo nada más.

Fue en mi regreso en 2005, ya de adulto, cuando reparé en las pintorescas cabañas de colores y en el ambiente humano del lugar. Allí se mezclaban personas de clase trabajadora portuguesa con algún turista y con gentes más o menos bohemias. Recuerdo que una tarde un barco pesquero rompió su red al atracar en la arena y la playa se llenó de jureles y de sardinas moribundas. La gente salió en tromba de las cabañas a por la cena gratis. Cargaban el pescado en carritos paras bebés y todo. Creo que en ese momento comprendí lo absolutamente peculiar del lugar y me decidí a trabajar sobre él.

– ¿Los palheiros fueron el punto de partida de este trabajo?

– Sí, claramente. Estas pintorescas construcciones  se encuentran en algunas playas de Portugal y en origen eran almacenes para aparejos pesqueros. Estaban confeccionados con juncos y paja. De ahí su nombre. Ya en el siglo XX pasaron a edificarse en madera y a pintarse con brillantes colores.

En algunas localidades como en Aveiro, son sin duda muy conocidos y fotografiados, pero los de Costa Da Caparica se encuentran en una importante amenaza de ruina.

– En 2005 comienzas a fotografiar estas construcciones e inicias tu relato sobre la zona.

– En Portugal la presión inmobiliaria sobre la línea de costa no es la misma que en muchas zonas de España. Tal vez debido a los vientos, al fuerte oleaje o a la gelidez del agua oceánica, no existe esa franja de hormigón que bordea cada metro de litoral playero. Pero eso no significa que ésta sea inexistente ni mucho menos…

Walter Benjamin dijo una vez esa bella frase de cómo mientras viva un vagabundo existirá mitología. Lo cierto es que cada vez veo más clara la opción de ponerme a escuchar cuentos en las ranuras de nuestro propio sistema capitalista. Sé bien que poco a poco estas grietas van rellenándose y en este proceso muere la fauna (más o menos) imaginaria de lo imperfecto; pero aunque la batalla esté perdida, que no lo sé, es necesario librarla.

Costa Da Caparica es un lugar lo suficientemente rebelde como para portar una sana dosis de inspiración. Desde 2005 me ha acompañado como lugar cuasi imaginario pues no he regresado allí, aunque desde hace un año mantengo contacto por Internet con comunidades locales.

– ¿Qué peculiaridades tiene esta comarca?

– Como ya he apuntado sutilmente en anteriores respuestas, se trata de una comarca pesquera en su origen, habitada por gente muy pobre. ¡Los primeros “palheiros” al estar en zonas tan expuestas, se arrastraban mediante bueyes a lugares seguros en caso de tormenta! A partir de los años 60 y 70 del pasado siglo, el turismo irrumpe con fuerza. Se inaugura la línea del tren costero TRANSPRAIA y los viejos almacenes pasan a convertirse en “casas de praia” para familias populares lisboetas. La luz y el agua corriente tardaron en llegar a estas zonas dunares y todavía hoy muchos “palheiros” carecen de comodidades modernas.

Actualmente continúa la presión turística sobre este emplazamiento, así como la especulación inmobiliaria. Hay voces que dan por amenazado el entorno. La gran mayoría de los palheiros están en condiciones aún más penosas que en 2005, y la propia línea de tren parece estar en riesgo de ser desmantelada como ya lo ha sido la primera estación de la línea. Por otro lado, estamos asistiendo a una reorganización social en torno a algunas instituciones culturales emergentes en este rincón luso, como BIBLIOTECA DO VAPOR, nacida como resto de un centro cultural alternativo, construido por el colectivo de arquitectos franceses EXYTZ en el contexto de la Trienal de Arquitectura de Lisboa de 2014. Su responsable, Dolores Papa, ha colaborado en este proyecto desde la distancia.

– ¿Por qué has imaginado este entorno como sede de una colonia libertaria?

– Encontré relativamente fácil imaginar el lugar como una colonia libertaria resistente a los usos capitalistas encarnados en el ocio playero. Al principio en mis relatos sobre cada palheiro buscaba una especie de visión contra-hagemónica del turismo al uso, mas con el tiempo advertí cómo las historias generadas tenían un cierto aire eco-socialista que podría ser considerado adecuado para un entorno afectado por un decrecimiento solidario. En Naciones Unidas existen grupos de investigación dedicados a modelar escenarios de futuro para la Humanidad y lugares como Costa Da Caparica a lo mejor encajan en lo que técnicamente se denomina “Escenario 4”, un regreso hacia una sociedad post-industrial más simple… con todos los problemas que tal tránsito acarrearía.

– El montaje del atlas incluye fotografías del tren costero Transpraia que no son tuyas.

– Desde el proyecto del MUSAC concibo cada serie como un atlas compuesto por un conjunto de piezas que funcionan como un todo. Si en Comunidad Fantasma (Palencia-Norte) me serví de rótulos topónimos pegados sobre madera, aquí son las paradas de la línea férrea las que articulan el espacio expositivo.

Las fotografías en blanco y negro no son de autoría propia, responden a lo que Joan Fontcuberta llamaría “adopciones fotográficas”. Son imágenes rescatadas de Internet, procurando por todos los medios respetar sus derechos de autor. Las diferencio netamente de las fotografías que he tomado yo mismo y que van acompañadas por los relatos sobre cada construcción.

En mi actual trabajo, el aparato documental de cada atlas está en continuo proceso de crecimiento y mutación. La línea férrea, tan peculiar y modesta, funciona como un elemento mercurial que conecta las cabañas entre sí. Precisamente, no descarto seguir investigando en esta vertiente menos “artística” en proyectos venideros.

– En pocas palabras ¿cuáles son las claves del proyecto?

– Gran parte de los movimientos eco-feministas abogan por un decrecimiento controlado y solidario, Muy probablemente este sea el menos malo de los escenarios…visto el futuro que parece aguardarnos. Mas no estaría no obstante un mundo así exento de dureza. Ya en el lejano 1989 el profesor Joseph Tainter escribió cómo las sociedades ganan complejidad para resolver sus problemas. Hasta que llegan a un límite para la misma. Entonces “rebotan” hacia un estado de complejidad menor… en el cual los problemas cotidianos que antes tenían su solución pasan a ser de alguna manera “terminales”. Un ambiente como el que ha conquistado mi imaginación desde los palheiros respondería a este momento de peligro.

Al fin y al cabo, como escribió el gran Maurice Blanchot “lo cotidiano es lo más difícil”.

José Luis Viñas. “Colonia Libertaria”

  • Inauguración: sábado 18 marzo
  • 20: 00 horas
  • Sala Cruce: Arte y pensamiento. Calle Doctor Fourquet, 5. Madrid (junto al  Museo Reina Sofía)
  • Hasta el 8 de abril

Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

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