Gloria Rubio Largo: “Más del 80 por ciento de los pueblos de Castilla y León están en vías de despoblarse y pueden ser intervenidos con mi proyecto”

Gloria Rubio Largo. Fotografía: Ismael Aveleira.

Por CAMINO SAYAGO

Las Escuelas de Ambasaguas de Curueño (León) es el lugar elegido para la presentación, este sábado 7 de octubre, de “Vacíos del pasado”. Un proyecto de la creadora soriana Gloria Rubio Largo que reflexiona sobre la despoblación en el ámbito rural, a la vez que rinde homenaje a los que se fueron, a los emigrantes. Hablamos con ella sobre la intervención efímera que ha llevado a cabo en esta localidad, y que se suma a otras seis realizadas en otros escenarios de la Comunidad.

Gloria Rubio Largo cumple poco a poco su objetivo; dar forma con siluetas de fieltro negro a las sombras del pasado que entretejen esta ambiciosa propuesta. Con ellas ha intervenido las paredes de algunos de los muchos pueblos que en Castilla y León han sufrido y conviven con la despoblación, en un gesto de reconocimiento a los que tuvieron que abandonar su tierra y su casa en busca de otro horizonte. Un homenaje a ellos, y a los vacíos que dejaron.

La de Ambasaguas de Curueño es la séptima intervención que realiza dentro de “Vacíos del Pasado”. Un proyecto que ha sido posible gracias al mecenazgo en forma de beca de la Fundación Villalar, que le ha permitido patear la geografía de la Comunidad Autónoma. La elección de la localidad que baña el Curueño, ella misma lo aclara, es un homenaje a Julio Llamazares, a su libro “El río del olvido”, que arranca desde este enclave de la montaña oriental leonesa.

La presentación del proyecto será este 7 de octubre en ’Las Escuelas’ del pueblo a las 12.30 horas. La artista explicará la intervención artística, ya que uno de los objetivos es llegar con el arte contemporáneo a lugares no habituales. Y después tendrá lugar un coloquio para reflexionar sobre la despoblación y se invitará a un paseo por el pueblo intervenido con las siluetas de fieltro negras colocadas en las paredes.

El proyecto ya tiene un recorrido. La última parada, en la localidad leonesa de Ambasaguas de Curueño. ¿Cómo ha sido el proceso en esta ocasión?

– La realidad en la que vivo, es local, pero también es global, el proyecto plantea reflexionar sobre nuestro modo de vida actual producido por la sociedad de consumo, la mayoría de la población en núcleos enormes de población, con medidas poco humanas y grandes extensiones vacías. Es una realidad nuestra y del mundo.

El proyecto lo tenía escrito desde el año 2010, pero no me atreví a dar el salto a intervenir los pueblos hasta que en 2013, gracias a una convocatoria que hicieron los vecinos de Fuentelfresno, en Soria, con Kedarte bajo el epígrafe de “Encuentro rural: arte, cultura y tecnología”; así  rompí el hielo y realicé la primera edición del proyecto.

La segunda edición del proyecto se realizó en el pueblo de donde es originaria mi familia, Fuentestrún (Soria). Este era un reto difícil por mi implicación personal en el pueblo, allí he pasado muchos fines de semana de mi vida y todos los veranos de mi infancia. Tuvo muy buena acogida y me animé y con la ayuda de Javier Cano, un fotógrafo de Soria, organizamos la tercera edición en un pueblo del sur de la provincia, Urex.

El proyecto usa materiales sencillos: fieltro y clavos, también necesita presupuesto para viajes, en fin que genera gastos así que lo paré, por falta de presupuesto, hasta que este año, 2017, tuve las suerte de ser becada por la Fundación Villalar, para llevarlo a cabo. Yo me he planteado este proyecto siempre a largo plazo y cuando hice el calendario de trabajo para la beca me plantee que debía sacarlo poco a poco, nace de Soria con la beca, sale a Castilla y León y después espero sacarlo a España y a otros países, poco a poco.

Castilla y León tiene una realidad muy dura más del 80% de los pueblos puede ser intervenidos con mi proyecto ya que tienen una estadística de población a la baja, así que tenía por delante un gran trabajo, elegir al menos tres pueblos para intervenir que es lo que yo había escrito; mi proyecto se puede consultar en mi web.

La zona del Curueño estaba ya elegida ya que la lectura de “El río del olvido” fue una de las claves… así que en el resto de las zonas busqué aliados bien desde el arte contemporáneo o bien desde su concienciación hacia el problema o realidad de la despoblación que me ayudaran a conocer pueblos para ser intervenidos. Y después de un duro trabajo de investigación y “oficina” para contactar con todas estas personas que no conocía. fueron  elegidos los siguientes pueblos:

  • Edición IV Tabanera de Cerrato. (Palencia). Ayudada por la Universidad Rural de Cerrato.  https://universidadruralpaulofreiredelcerrato.wordpress.com/
  • Edición V Encina de San Silvestre (Salamanca). Ayudada por Alfara studio y el ayuntamiento de Encina de San Silvestre. http://alfarastudio.com/?page_id=12
  • Edición VI La ruta del color (Segovia). Alquité, Martín Muñoz de Ayllón, Villacorta, Madriguera Becerril, El Muyo, El Negredo y Serracín,  este último fue el más intervenido. Ayudada por AP Gallery de Martín Muñoz de Ayllón y la Federación de los pueblos de Riaza y el Ayuntamiento de Riaza https://www.ap-gallery.com/
  • Edición VII Ambasaguas (León). 7 de octubre. 12.30. Ayudada por la junta vecinal de Ambasaguas.
  • Edición VIII Lubián. (Zamora). Se hará con la colaboración del Asociación profesional de Sociología de Castilla y León SOCYL. Estaba previsto para el 21 de octubre, pero por problemas de agenda del ayuntamiento, la fecha está sin determinar, posiblemente la próxima primavera. Se hará de forma paralela con unas jornadas que están organizando sobre repoblación.

 

¿Qué entornos del pueblo has elegido para representar los vacíos del pasado? Y ¿Qué papel han jugado las personas, los habitantes actuales en este recorrido de recuerdos?

– Los entornos que escojo son siempre casas, lugares que se ven que están abandonados, muchas veces caídos: Tabanera de Cerrato tiene un barrio entero de adobe que en diez años ya no estará; Serracín desapareció, estuvo todo caído, ahora unos pocos vecinos han reconstruido diez casas, algunas para temporadas y en una de ellas ya vive un vecino todo el año. Esos lugares son más duros que la realidad de Ambasaguas, donde aunque hay casas caídas, que son las elegidas, pero muchas que cara al exterior están muy arregladas. Así que he elegido también casas que están arregladas pero se ve que están cerradas. Un vecino se prestó a dejarme su portalón para intervenirlo y así lo hice, en este pueblo la arquitectura popular está cara a dentro de las casas y así, con esa intervención en la casa de Pedro, en el número 19 de la calle principal del pueblo, queda reflejado en el proyecto. Otros vecinos me han contado cómo eran sus casas, e historias de los familiares que se han ido.

La silueta que identifica el  proyecto en Ambasaguas se ha excavado en el alto del pueblo desde donde se ve todo el valle del Curueño, de allí se ha recogido la tierra con la que trabajaré en lienzos con el color del pueblo, esta es la fase del proyecto que hago después en mi estudio.

En Ambasaguas da inicio “El río del olvido” del escritor Julio Llamazares, que te ha servido de inspiración. ¿Cómo son las sombras que tú ahora das visibilidad?

– Mis sombras son de fieltro negro intenso a escala natural, son hombres y mujeres que van identificando distintas edades, en cada pueblo terminan identificando algunas de ellas con vecinos concretos, con nombre y apellido.

Intento que las siluetas que creo sean sencillas y rotundas. Cada edición del proyecto tiene un personaje nuevo, es decir en Ambasaguas hay siete personajes porque es la séptima edición y así irá creciendo el proyecto.

El proyecto nació con una mujer, porque soy mujer. Decidí que fuera mayor porque representa más el sufrimiento por la emigración, esta mujer identifica el proyecto. Después les siguió un hombre adulto, una niña, un abuelo con boina, una mujer de mediana edad, un joven algo desgarbado y en Ambasaguas una mujer embarazada.

 

Vives en una comunidad extensa donde el fenómeno de la despoblación es constante. ¿Cómo percibes ese abandono tras pasar por siete pueblos de Castilla y León?

– Yo vivo en un pueblo de menos de cincuenta habitantes y tengo claras varias cosas. La administración debe ayudar, pero la solución no está sólo en ellos, la administración debe poner infraestructuras, carreteras y sobre todo banda ancha, pero las ganas de vivir en un pueblo las tienen que poner las personas.

Los pueblos deben transformarse y no vivir sólo del campo, hay muchas personas que podrían hacer el mismo trabajo que hacen en la ciudad y que ganarían en calidad de vida. Quiero ser optimista, pero a veces decaigo de esa idea… quiero pensar que si reflexionamos sobre el problema encontraremos una solución y me gustaría tener una varita mágica, pero no la tengo.

:: El proyecto

‘Vacíos del pasado’ es un proyecto de intervención artística en espacios urbanos que están siendo abandonados, que hace un pequeño homenaje a los que se fueron. Se realiza de forma efímera y pretende ser un proyecto a largo plazo que pretende acercar el arte contemporáneo a lugares no convencionales y que plantea la posibilidad de reinventar nuestros pueblos.

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Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

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