El músico Carlos Balacera presenta en Astorga su primer poemario: “Escríbalo yo, léalo el diablo”

La editorial Marciano Sonoro presenta este sábado 14 de julio la ópera prima del músico astorgano Carlos Balacera, “Escríbalo yo, léalo el diablo”. Un libro híbrido con formato de poemario, acompañado de imágenes fotográficas amateur que permiten al autor mostrar su universo más íntimo y cotidiano. La presentación tendrá lugar en la Casa Panero de Astorga a las 20 horas. Y como fiesta post-presentación se ofrecerá una lapidaria sesión de rock and roll a cargo de los dj’s Franón & Deme Rock Nación, a partir de las 23:30 horas en el Pub Berlín.

‘Escríbalo yo, léalo el diablo’ es su primer poemario, un libro de iniciación, en el que discurren sus experiencias más íntimas, combinadas con fotografías. “Páginas donde el rockero impenitente exorciza sus diablos, donde percibimos un programador de conciertos que rinde tributo a sus particulares idolatrías, donde el misterioso dj Reverendo Sea To Cat anota conjuros para el día a día, y donde, finalmente, vemos a un hombre que esgrime una sonrisa socarrona, detenido ante la encrucijada de la vida”. Su lectura, tal como explican los responsables de su publicación “hará vibrar a los amantes de los decibelios y no dejará indiferentes a los lectores más avezados”.

Carlos Balacera en concierto.

Juan Carlos Morán Fernández (a.k.a. Carlos Balacera) nació en Astorga el cálido verano de 1972. Aprendiz de músico, formó parte de un numeroso elenco de bandas hasta encontrar su sitio en la aventura que más sendas le haría recorrer: Balacera. Con ellos grabó 5 discos y amartilló el revólver del Rock’n’Roll más de 300 noches. Forma parte de selectos clubs sociales como León Scooter Division o Rock Nación Crew, a través de los cuales da rienda suelta a cualquier tipo de actividad de carácter dudoso, con tal de convertir actitud y amistad en inolvidables eventos.

Con su álter ego, El Reverendo Sea To Cat, saca a pasear sus vinilos, su máscara de lucha y su alzacuellos allá donde sea reclamado para sembrar la semilla de los grandes del punkrock, el streetpunk, el psychobilly o el raw Rock’n’Rol. Y ahora, tras dar un giro a su vida, camina por una trocha que siempre frecuentó desde la trinchera. Consumado lector, se aventura, por vez primera, a dar la vuelta a la situación y ponerse del otro lado.

Este es uno de los poemas de su primer libro:

Muchos
me quieren.
Otros tantos,
o más,
me odian.
Sólo quien se man ene a mi lado
me vive.
Usted… me va a leer. Que le vaya bonito en el intento.
Vuelva siendo uno
o una
de los dos primeros.

C. Balacera

Así explica el propio autor cómo se convirtió en escritor: “Nunca me planteé escribir. Al menos, en lo que se refiere a publicar lo que escribía. No más allá de las canciones junto a las que fui creciendo. Siempre al calor del fleexo del Rock’n’Roll. Escritos siempre camuflados por melodías amplificadas que, sin ser utilizadas como elementos de distracción, tornaban perfecta la estratagema. Mas un giro inesperado en el guión de mis andanzas, permitió que dispusiera, por primera vez, de tiempo. Y la buena gestión de ese tiempo me llevó, directamente, a la toma de alguna decisión acertada. Y no fue otra que la de proponerle mi enésima ocurrencia a Jesús Palmero. La primera vez que nos sentamos a hablar de este proyecto, me dijo, directamente: “Tú no tienes nada de literato. Lo tuyo es otra cosa”. En ese mismo instante, supe que había acertado en la elección del editor y que la idea llegaría a buen puerto. Había dado, en mitad de un universo de figurantismo y comedia, con la persona adecuada. La pasión por bandera. La única forma de amar lo que se hace”.

Y añade Carlos Balacera: “Hay otro factor importante en este libro. La creación del diablo para la portada. En ese asunto, sólo puedo sentirme agradecido de haberme cruzado, no sé en qué paraje o en qué posada, con el Maragato que más talento posee de cuantos he conocido; David Robles. Accedió a depositarlo en mi piel, primero. En la portada de un disco de mi banda, más tarde. Y ahora, en este libro. En cada una de esas ocasiones dejó su impronta. Y en cada una de ellas, también, grabó a fuego su nombre en el yermo paraje en el que guardo los de mis amigos. Tiene mi respeto, admiración y cariño. Usa el silencio y su palabra, donde otros dan rienda suelta al ruido y a la verborrea hueca. A Felipe Zapico —autor del prólogo— le doy las gracias a bocajarro. Es una bonita sensación la de deslizar una sugerencia y recibir una respuesta a quemarropa. Y más, viniendo de quien viene”.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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