Patrimonio y oficios artísticos, un movimiento contracultural que crea empleo

El escultor Juan Villa, autor de muchas de las piezas de la escenografía del programa Cuarto Milenio, creó en 1998, en Cubillas de Santa Marta (Valladolid), su empresa Prometeo Escultura donde se dedica a fabricar elementos de atrezzo para televisión, teatro, cine; ficticios, props, replicas de fósiles y piezas arqueológicas, figuras para museos y exposiciones, moldes… conjugando procesos artesanales con impresiones 3D o fresados automatizados que le permiten realizar cualquier encargo a medida. Haz un click….

Se quejan los artesanos de predicar en el desierto ante los responsables oficiales y la sociedad así pasen cien años. Su trabajo, dicen, no es únicamente manual sino que tiene unas evidentes raíces intelectuales y artísticas hasta el punto de que –los hechos hablan por sí solos– los oficios artísticos y tradicionales están presentes en prácticamente todas las actividades del Estado. Es más, ahora que está de moda preocuparse por el asunto de la despoblación, aquí existe un extenso vivero laboral para que gobiernos y ayuntamientos impulsen el patrimonio cultural y los oficios artísticos. Eso sería, en definitiva, saludar a la generación de empleo. Estable para más señas. Pero salir de la marginalidad obliga también a nuestros gobernantes a “viajar” y ver cómo tratan, por ejemplo en Francia, a los artesanos. ¿Por qué no implantar aquí una fiscalidad vinculada a la facturación y una tarifa plana de la Seguridad Social?

 Por FÉLIX SANZ SASTRE

He de reconocer la sorpresa que me produjo la reciente lectura de dos artículos en El País. El primero de ellos fue en el suplemento Babelia, del pasado 28 de julio, titulado “Hegemonía y disidencia en tiempos conectados” en el que 8 personas, que por edad no vivieron la transición, responden a la pregunta de si existe hoy la contracultura y, en caso de existir, dónde se esconde.

El segundo, apareció en Negocios del mismo diario, de fecha 29 de julio, bajo el encabezamiento “La iglesia restaurada que alumbra más de un negocio”. Esta información recoge el desarrollo económico surgido en la comarca de Puentenansa (Cantabria) tras la restauración de la iglesia del siglo XVII. El proyecto, planificado junto a un programa de fomento del autoempleo de la Fundación Botín, ha permitido la creación de varios pequeños negocios, algunos de ellos vinculados a la artesanía y el patrimonio y el resto relacionados con los servicios y el turismo.

La sorpresa no me la produjo, desde luego, el contenido de estos textos ya que hace muchos años que dispongo de numerosas evidencias sobre la capacidad de creación de tejido económico y social que tienen el patrimonio cultural y los oficios artísticos y tradicionales. También hace tiempo que he constatado los buenos resultados que suman las pequeñas iniciativas individuales que, en muchos casos, mejoran el destino de comarcas enteras.

Mi alerta tenía su origen en descubrir que, por fin, un medio de gran difusión como El País pusiera en su punto de mira la capacidad generadora de riqueza que tiene el patrimonio y los oficios artísticos. Se trata de dos modalidades reconocidas como una realidad cultural que, hasta ahora, había pasado desapercibida para las grandes corrientes y movimientos culturales.

Los autores de “Hegemonía y disidencia en tiempos conectados” se preguntan sobre el hecho contracultural y, por tanto, de forma implícita, sobre las acciones de la supuesta cultura oficial. Los ocho “expertos” en cultura contemporánea y urbana coinciden al señalar la gran importancia de los movimientos culturales (o contraculturales) que están fuera de lo virtual e internet. Al mismo tiempo, ponen de manifiesto algo que ya conocido: el hecho cultural habitualmente se encuentra en niveles más profundos que la superficialidad de las modas y tendencias, modas y tendencias que, casi siempre, acaban ocultando la fragmentación y multiplicidad cultural que existen en todas las sociedades.

La arquitecta Jessica Tena montó hace unos años en Portillo (Valladolid) la empresa Iala Diez, artesanía de calidad hecha puntada a puntada (haz un click…)

Marginación de la cultura oficial

A primera vista, pudiera parecer que ambos artículos no guardan relación entre sí. Pero en mi opinión existe, sin embargo, una clara vinculación entre ambos al definirse el hecho contracultural como el movimiento social y cultural que sucede alejado de internet, de las corrientes publicitarias y su rápida mercantilización. Hay que tener en cuenta, asimismo, que la actividad artesanal o de los oficios artísticos, además de sus valores económicos, supone un espacio de resistencia frente al devastador modelo de consumo que arrasa con todo lo que se le pone por delante.

La actividad que desarrollan los profesionales y empresas de los oficios artísticos y tradicionales sin que hubiera existido una intencionalidad preconcebida, según el juicio de los gurús de las modernidades, se ha convertido en un espacio de resistencia cultural, quizás, como consecuencia de la marginación impuesta por la cultura oficial durante muchos años.

La explicación es que existe una vinculación directa con lo manual —se sigue arrastrando el descrédito secular del trabajo manual sobre el intelectual, como si ambas cuestiones no formaran parte de un todo— que hizo que nunca se reconociese a los oficios artísticos dentro de las corrientes artísticas y culturales contemporáneas se llamasen postmodernas, transvanguardias o cualquier otra denominación parecida… Y menos aún, se asumiera socialmente la capacidad del sector para generar tejidos económicos estables creadores de empleo y riqueza.

Los oficios artísticos han permanecido en este limbo social, cultural y económico durante décadas y, sorprendentemente ahora, este espacio ha comenzado a identificarse como un movimiento de disidencias contraculturales por mantener vivo un modelo de creación y producción que nada tienen que ver con las corrientes oficiales imperantes, donde lo virtual y digital parece ser la única opción posible.

Otro cambio muy singular y coincidente en el tiempo es la constatación y reconocimiento público de la gran importancia que han tenido, y que tienen, los oficios artísticos y el patrimonio cultural e histórico como motores en la generación de empleo y riqueza. No podemos ocultar que los oficios y el patrimonio son capaces de crear nuevos tejidos económicos en lugares donde la moderna industria no tiene interés alguno en instalarse como sucede en las comarcas que podrían parecen estar condenadas a la despoblación y el abandono.

José Noriega lleva muchos años detrás de Ediciones El Gato Gris, en las que aúna arte y poesía, desde El Molino de Velliza (Valladolid), donde vive. Haz un click…

200.000 empleos directos

En este sentido, es necesario apuntar algunos datos que subrayan esta capacidad de crear empleos y riqueza que tiene el sector artesanal y que se cuantifica en los cerca de 200.000 empleos directos que genera en España. A esta cifra hay que añadir valores cualitativos de gran importancia social como la casi equiparación de género entre profesionales y titulares de las empresas, la amplia implantación de la actividad en el medio rural lo que ayuda a frenar la despoblación en las regiones del interior y la incorporación de jóvenes que han visto en el sector un lugar idóneo para iniciar su actividad laboral.

Lejos del tópico que vincula a los oficios artísticos y tradicionales con cuestiones meramente etnográficas o relacionadas con mercados de calle o actividades de economía alternativa, precisar que los oficios artísticos están presentes en casi todas las actividades económicas del Estado. Desde el turismo y el ocio hasta la restauración y conservación del patrimonio pasando por la creación de instrumentos musicales de todo tipo, artes audiovisuales y escénicas, arquitectura, etc.

De manera que si hubiera que buscar una verdadera imagen que pudiera ilustrar a los oficios artísticos, podríamos hablar de la estructura física que soporta cualquier actividad cultural y que además cuenta con valores añadidos como el culto al trabajo bien hecho, la calidad y la cercanía de la impronta humana.

En el plano meramente económico, es importante resaltar la necesidad de invertir en la creación de microempresas vinculadas a los oficios artísticos en todas sus dimensiones. Esto es, proyectos relacionados con el turismo y el ocio, la creación y conservación del patrimonio, el aprovechamiento de materias primas locales como la lana y otros tejidos o nuevas ofertas creativas que tengan como base las herramientas digitales.

Aquí entran en juego áreas como la producción de figurantes para parques temáticos o audiovisuales, la creación de elementos decorativos en edificios y viviendas a partir de la cerámica, pintura sobre muros, vidrieras, etc. Desde luego, esta inversión no se acerca, ni de lejos, a las cifras que las administraciones inyectan a empresas privadas para mantener puestos de trabajo en la industria, que además tienen siempre presente la amenaza de la deslocalización, algo que no sucede cuando el tejido económico que se crea está ligado a su entorno haciendo uso de los recursos endógenos.

Es verdad que la apuesta por la creación de nuevos tejidos empresariales, vinculados al patrimonio y a los oficios artísticos, exige de los responsables públicos apearse de la necesidad cortoplacista de resultados previos a la siguiente convocatoria electoral. El razonamiento es evidente: no existe una inmediatez en la creación de numerosos empleos directos e indirectos, pero una vez puesta en marcha toda la maquinaria económico-administrativa se acaba creando una inercia de cambio que genera sus propios ecosistemas sociales y económicos produciendo un retorno que multiplica exponencialmente el esfuerzo realizado por administraciones e instituciones.

Un ejemplo significativo sobre esta cuestión se puede encontrar en el Centro Provincial de la Artesanía de Valladolid en el municipio de Portillo (www.artesanosprovinciavalladolid.es), conocido como ARTIS, donde la Diputación de Valladolid instaló en 2012 un vivero para empresas artesanas de oficios artísticos y de alimentación con 13 naves que, tres años después, amplió a 15 por la gran demanda de solicitudes de instalación que recibía.

Naves Artis, un complejo artesanal creado por la Diputación de Valladolid, pionero en España por su impulso a la actividad artesanal. Haz un click…

Tarifas planas de la Seguridad Social

Esta experiencia artesanal ha demostrado algo que todos sabíamos y es la capacidad que tiene el sector en la generación de empleo con empresas vinculadas a sectores económicos tan amplios como las tematizaciones de espacios, maquetas y reproducciones, ebanistería, escultura, guarnicionería, alimentación artesana en fabricación de queso, repostería, cerveza…

Si bien esta práctica sociolaboral no es extrapolable a todos los lugares, ya que Portillo reúne unas condiciones muy específicas como es el estar situada a 25 km de la capital en el eje Valladolid-Segovia-Madrid, ser uno de los centros alfareros más importante del noroeste de España y encontrarse en un municipio con importantes recursos históricos, sí que pone de manifiesto la capacidad que tiene el sector para generar tejido económico con un apoyo financiero básico como es la oferta de espacios para instalarse en condiciones favorables.

Si, además, entre otras medidas, se lograra una fiscalidad vinculada a la facturación en las empresas y profesionales de los oficios artísticos con tarifas planas de la Seguridad Social cuando no exista un facturación elevada, como se está haciendo en Francia, se produciría, sin duda, una altísima incorporación de personas a la actividad ya fuera como ocupación principal o secundaria generando un retorno económico y social muy superior a las cuantías invertidas en su desarrollo.

El ejemplo de la Fundación Botín con el que iniciaba el artículo, certifica la enorme potencialidad de desarrollo que tiene el sector de los oficios artísticos y tradicionales en zonas muy concretas. Se crearían nuevos puestos de trabajo directos e indirectos que conllevarían valores e intangibles tan importantes como favorecer la incorporación de personas al mercado laboral que por cuestiones de edad, género o formación se veían apartadas del mismo. Asimismo, se abrirían puestos de trabajo en el medio rural no relacionados con el sector primario, se generarían oportunidades de empleo a jóvenes con formación cualificada ayudando a frenar el éxodo de profesionales a otros países y otro aspecto a tener muy en cuenta: la creación de actividades profesionales y empresariales sostenibles, respetuosas con el medio ambiente.

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* Félix Sanz Sastre es director del Centro Regional de Artesanía de Castilla y León (CEARCAL).

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