El lado oscuro y odioso de algunos pioneros del rock

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James Brown fue un extraordinario artista en el escenario, pero también una fiera rabiosa de puertas adentro

Por CARLOS DEL RIEGO

Como cualquier otro bípedo sin plumas, los grandes personajes que dieron forma a esto del rock & roll tenían algunas virtudes y muchos defectos. Sin embargo, algunos de ellos traspasaron toda frontera moral y se convirtieron en auténticos matones cobardes o en bestias rabiosas que se ensañaban con los más débiles que tenían más cerca.

Lo de ser un pionero siempre es difícil. Si además se es negro en los Estados Unidos de los años veinte del siglo XX, la perspectiva es ciertamente mala. Si también se es proclive a la violencia la cosa se pone mucho peor. Todo eso era Huddie Leadbetter (1888-1949), que adoptó el nombre de Lead Belly en la cárcel y es recordado por ser autor de clásicos de siempre como ‘Let the midnight special’ o ‘Black Betty, además de ser uno de los primeros en grabar el tradicional ‘La casa del sol naciente’’. ‘Bluesman’ poderoso, compositor inspirado, guitarrista innovador, Leadbelly aportó formas que luego serían básicas en la ‘invención’ del rock & roll (“sin Leadbelly no habría habido Beatles”, dijo George Harrison). Sin embargo, tenía tanto genio para la música como malas pulgas. Ingresó en la cárcel por primera vez en 1915 por participar en una pelea multitudinaria extremadamente violenta; treinta días. Un par de años después volvió a la trena por liquidar al marido de su prima y dejar a otro tipo medio muerto; le cayeron unos cuantos años pero sólo pasó siete entre rejas. Después apuñaló a otro y, claro, regresó al trullo. Salió, pero no pasó mucho antes de que volviera a poner a trabajar su navaja, así que salía y entraba de prisión como quien va de vez en cuando a hacerse una revisión. Eso sí, entre sus víctimas no había ningún blanco, pues allí en aquella época le hubieran puesto una corbata de cáñamo al instante. Músico excepcional, autor brillante y auténtico pionero, Leadbelly era pendenciero, navajero y peligroso cuando no tenía las manos ocupadas con la guitarra.

También tenía muy mala leche y muchos vicios el imprescindible Jerry Lee Lewis. Aunque hay mucha leyenda sobre sus andanzas, es cierto que ha tenido siete esposas (algunas primas, otras familiares entre ellas), que una murió por sobredosis y otra se ahogó en circunstancias muy sospechosas, que otra tenía 13 años y era hija de una prima suya, que casi mata a uno de sus profesores, que pegó un tiro a uno de sus músicos… Eso es lo acreditado, pues de otras ‘cosas’ siempre será ‘presunto’. Gran artista, persona indeseable.

Su contemporáneo Chuck Berry también fue un genio, y también tenía un lado muy oscuro. Además de muy orgulloso, tacaño y ‘pesetero’, se enfurecía con facilidad, como cuando le atizó un directo al rostro a Keith Richards porque éste tocó su guitarra sin permiso, o como cuando le llamó de todo por discrepancias musicales; en fin, protagonizó abundantes pendencias con otros músicos, pues era muy, muy irascible cuando se trataba de música y mucho más si había pasta de por medio. Siendo adolescente pasó una temporada en un reformatorio por robo de coches y asalto a mano armada. También pencó un par de años (le rebajaron la pena por comentarios racistas del juez) por llevar a una chica de 14 años de un estado a otro de Usa con intenciones aviesas (su idea era prostituirla). Más tarde puso cámaras en el baño de mujeres de uno de sus restaurantes; luego encontraron en su casa los vídeos, además de un pequeño arsenal. No, aunque sea uno de los más grandes del rock & roll, no es lo que se dice un modelo de conducta.

Y hablando de los primeros momentos del r & r, Elvis. La primera gran estrella de este negocio tenía debilidad por las chicas muy jóvenes; concretamente babeaba con las de catorce años, sin embargo, según sus biógrafos, todo consistía en retozar, pelear a pellizcos, hacerse cosquillas o practicar la lucha grecorromana con ellas, nada más (¡quién sabe!); y cuando conoció a Priscilla, que luego sería su esposa, ella tenía catorce años (él diez más). Asimismo, afirman los expertos que una vez que tuvieron a su hija, Lisa Marie, él dio de lado a su mujer y se enrolló con una chiquilla de… catorce años. Sí, el rey tenía una malsana tendencia a las adolescentes, y varios autores afirman que, además de las relaciones que se conocen, hubo muchísimas más, la mayoría con menores de edad. Como es sabido, en algún momento perdió la cabeza, como cuando, tras recibir amenazas, salió a un concierto con una pistola en la bragueta y otra en la bota, o como cuando en 1970 se ofreció a Nixon para luchar contra la cultura de la droga…, él, que se metía más medicamentos que una atleta de la extinta RDA.

 

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