“Valle Durmiente”, el nuevo libro ‘doble’ de Víctor M. Díez, se presenta en Astorga

Cartel.

El poeta y actor leonés Víctor M. Díez presentará en Astorga su nuevo libro, “Valle durmiente” (Marciano Sonoro Ediciones), una obra que combina en una compleja alianza el texto dramático ‘Aquí en la tierra’ y el poemario ‘Vida en la reserva’. Será este sábado 11 de mayo, a las 20:00 horas, en la Casa Panero de la capital maragata. Le acompañarán los editores y el periodista Antonio Marcos, autor del prólogo del libro. Entrada libre.

Para los editores de ‘Marciano Sonoro’, Jesús Palmero y Cristina Pimentel, este proyecto ha supuesto un nuevo reto que se suma a la ya nutrida lista de escritores leoneses que componen su lista de publicaciones. “Es una gran satisfacción incorporar a nuestra pequeña familia de autores a un escritor como Víctor M. Díez, que ha demostrado a lo largo de su dilatada trayectoria, como ya indicó Miguel Casado, la capacidad de hacer de la crisis una forma”.

En ‘Valle durmiente’, Víctor M. Díez propone un maridaje literario con el texto teatral ‘Aquí en la tierra’ y el poemario ‘Vida en la reserva’, ambos surgidos en paralelo y con una misma referencia emocional: la pérdida del padre. El autor se despoja y desnuda a sus personajes, que vagan erráticos ante una ruralidad que, a pesar de su crudeza, se muestra agonizante.

La orfebrería escénica con la que construye diálogos y situaciones se enlaza con finos hilos a las cadencias poéticas que relatan una realidad en extinción. En el prólogo del libro Antonio Marcos destaca la presencia de una poética de la escoria, que empapa por igual a las dos piezas que se recogen en este nuevo trabajo del escritor leonés: “La escoria como evidencia del terminarse, como el registro arqueológico recientito de ese proceso que nos lleva del todo lo que fuimos a lo poco que seremos. Escoria como todos esos fragmentos que nos interpelan a que reconozcamos en nuestro cuerpo vital dos procesos de los que se alimenta ese tipo de progreso que nos ha sido dado como a elegir: escisión y pérdida”.

Víctor siempre ha sido un poeta de oído, un escritor atento a las voces, las miradas y los gestos. Al teatrillo de la vida. Puesto a escribir teatro, un arte del que ha vivido rodeado, se le escuchan ecos de esa risa sardónica –entre grave y juguetona– del urdialismo, el impulso climático-poético de esos interludios en los que La Zaranda te saca los pasos al escenario y ese Brecht inverso en el que reconocemos a unos personajes que ya no esperan nada ni a nadie. Hay algo fantasmal y surrealista, una neblina de inocencias perdidas, en esa obra”, apunta Antonio Marcos, quien añade: “Y aquí va otra teoría de andar por casa para acompañar a la de arriba: hay en Vida en la reserva una poética de la enunciación, una poesía de la boca. Del hablar en presente porque ese es el tiempo donde reverberan aquellas pérdidas, porque es en ese tiempo donde se producen las escorias que el poeta va a espigar, a riesgo de quedarse ahí medio a la intemperie y poroso sabiendo que vienen heladas y curvas. «Quién recoge los añicos de paisaje / De este tiempo resbaladizo y sordo», escribe. Recogidos quedan, calentémonos en esa hoguera”.

Víctor M. Díez. © Fotografía: José Ramón Vega.

:: Sobre el autor

‘Aquí en la tierra’ es la primera obra dramática firmada por Víctor M. Díez (León, 1968), autor de más de una docena de poemarios, entre los que destacan ‘Evaporado va’, ‘Oído en tierra’, ‘Escrito sonámbulo’, ‘Maldito baile obligatorio’ o ‘Todo lo zurdo’. Su labor, siempre ligada a la escritura y a la escena en sus múltiples variantes, auguraba el inevitable encuentro con la escritura teatral recogida en este ‘Valle durmiente’. Poeta, actor y conocido agitador cultural, también trabaja frecuentemente con músicos.

:: Un fragmento de ‘Valle Durmiente’, de Víctor M. Díez 

Estas son mis cenizas.
El canto de poetas muertos que conocí.
Restos de hoguera en las afueras.
Estas son y no consuela
el jazz de tricotar
sus palabras.
Aparecen en mí
y traen escobas
recogidas en secreto.
Hay un monte bajo
en la ciudad
que no se somete
a las alfombras.
Lo salvaje es diminuto, pero resiste.

(Aníbal rompió un escaparate,
donde podía leerse: Pirenaica,
arrojando un acanto.
Ullán fumó hierbas santeras
de Villarino de los aires,
liadas en una multa
de autoridad
Claudio comió de lo prohibido
y de su sangre
en la cazuela)

Pero la ciudad sigue siendo
un reino de desmonte y cobardía.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

Un Comentario

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