Las siete maravillas del mundo leonés / #5 / Rien ne va plus

Por LUIS GRAU LOBO

Mediodía. Atril ante edificio ultrapseudomoderno a punto de inaugurarse. Trescientos veinte metros cuadrados de piso de piedra blanquísima, lisa, sin bancos o verde, separado de las casas de toda la vida. Treinta y cuatro grados a la sombra. Todos al sol. Micros y cámaras. Periodistas en bermudas y chanclas. Él se alisa el traje y se ajusta la corbata cada dos minutos. Un tic. Paisanos con cacha y camisa entremetida en medio del barullo, con cara de querer enterarse. Las paisanas ojean desde la ventana de casa, más frescas. El de la corbata sisea al asesor:

—¿No podíais haber colocado la tarima fuera de la solana? ¿Han venido todos los medios? ¿Está todo listo? Si sale mal, te capo.

—No hay sombra, es una ‘plaza dura’, si busco sombra no se ve el edificio.

—Excusas. Algún árbol habrá por ahí. O un soportal.

—Llevamos cuarto de hora de retraso, igual habría que empezar…

—Se empieza cuando yo diga.

Termina el siseo, fuera mascarilla, a voz en cuello:

—Ejem, ejem. ¿Se me oye? ¿Sí? Podemos empezar. Gracias por vuestra presencia. Esta es una convocatoria ilusionante, uno de esos días en que los políticos nos aplaudimos a nosotros mismos por servir a los ciudadanos. Ejem. Una encrucijada de caminos, un nudo gordiano, una espada de Damocles, ya me entienden. La que nos congrega es una apuesta decidida por el turismo como factor de crecimiento y desarrollo de pueblos y comarcas que no tienen otra oportunidad y que hacen con el patrimonio cultural su gran jugada. A partir de ahora, la villa de… (rellene los puntos el lector) contará con este maravilloso centro de interpretación de… (id) que permitirá la creación de… (lo dicho) puestos de trabajo y la llegada de grandes contingentes turísticos atraídos por algo que antes no era valorado… Ejem. Lo dicho, una apuesta decidida que lo va a cambiar todo. La administración, siempre sensible a los envites de los ciudadanos y de la propia herencia de todos nosotros, plantea como solución al aislamiento y la falta de alternativas la implantación de una industria cultural, una apuesta decidida y un antes y un después y, si me tiran de la lengua, un giro de 360 grados… Con el apoyo de nuestro amigo el alcalde, don… (venga, ánimo) lograremos que el turismo se sienta atraído por este lugar y lo cambie de manera que no lo reconozcamos en unos años, gracias al plan de modernización que traerá a esta tierra una auténtica Fiebre del Oro… ¿Alguna pregunta? ¿No? Mucho calor, ¿eh? Jajá…

Vuelve el siseo: —Vete recogiendo, que aquí está el pescao vendido.

Se acerca un paisano, anciano.

—Oiga, si no le molesta yo sí querría preguntar. Concretamente cuándo le toca a mi pueblo ese plan de modernización y la invasión de turistas.

—Pues la apuesta de la administración es decidida…

—Sí, pero ¿cuándo?

—Pues depende ¿usted de dónde es?

—De San Miguel de Escalada

—¡Qué bonito debe ser!

Se vuelve y sisea al asesor: —¡Recoge, coño!

(Publicado en La Nueva Crónica de León el 2 de agosto de 2020,
en una sección de verano titulada “Las siete maravillas del mundo leonés”)

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