“La cultura en España hace tiempo que pertenece al Gobierno”

Alberto Estébanez, director del Ballet Contemporáneo de Burgos.

Alberto Estébanez, director del Ballet Contemporáneo de Burgos.

“Muchos dirigentes que nos gobiernan no creen en los artistas de su tierra, ni en sus capacidades”

“Jamás vi al Corella Ballet Castilla y León como un proyecto de cultura, ni de danza, ni de compañía”

“El panorama artístico ha estado vinculado al amiguismo, y el cultural también”

“No conozco ni un programa cultural ni artístico de calado que esté gestionado por artistas de mi Comunidad”

“Será muy difícil dignificar este trabajo cobrando salarios de 150 o 200 euros por bolo

Por ISAAC MACHO

La entrevista a Alberto Estébanez, realizada por correo electrónico, es un auténtico editorial. El director del Ballet Contemporáneo de Burgos analiza los aspectos básicos por los que atraviesa la cultura de la crisis, critica con argumentos la deriva por la que va encaminada y propone al lector acciones de regeneración democrática. Recuerda con palabras de García Lorca que “un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera”. Una cavilación nada pasajera y sin desperdicio.

—¿Por qué razones llega un burgalés de secano, como Alberto Estébanez, a interesarse por la danza?

—Sinceramente, ella, “la danza”, me cogió a mí, nunca pretendí bailar. Me acerqué a ella por amor, por estar con una mujer, bailarina, y al final me quedé con ella.

—De entrada, autodidacta… ¿tan seguro estaba de sus aptitudes?

—Qué remedio, debía estar en ese mundo para disfrutar con quien quería. Me parece increíble, impensable ahora, de qué manera me permitía sobrevivir ese autodidactismo natural que poseía.

—¿Le costó mucho decidirse para fijar la sede de la compañía en Burgos?

—Sí, me atraía mucho el país Vasco y Cataluña, lugares donde habitualmente tomaba clases. Pero, por otra parte, en mi Comunidad no había absolutamente nada y en danza contemporánea ni te cuento…

—¿Todo hubiera sido más fácil en Madrid o Nueva York?

Entre 1984-1986 y gracias al concurso Gente Joven, donde quedé finalista con varias obras, tuve oportunidades para quedarme y trabajar, pero aquellos primeros bailarines de la por entonces asociación cultural Ballet Contemporáneo de Burgos me atraían mucho, y debía ser honesto con lo que había comenzado. Además, presenté ante mi ciudad y mi Comunidad un proyecto de creación de una compañía de danza, que como puede comprobar jamás se llevó a cabo.

—¿Se ha arrepentido?

—Alguna vez, sobre todo, cuando los proyectos que elaboré y presenté jamás se consideraron y luego fueron haciéndose realidad en otros lugares. Siempre me ha irritado que se me adelanten…

—Es director del Certamen Internacional de Coreografía en Danza Burgos & New York. Esta cita con la danza emergente, ¿qué ha aportado al mundo escénico y a la ciudad?

—Esencialmente, a mi ciudad un marco de exposición único; a la Comunidad, ser garante de una inquietud artística que incidirá en las nuevas generaciones de bailarines, y en el Estado español, una posibilidad de encuentro entre creadores de danza de varios países. Este tercer punto es el más fácil porque cuando dos creadores se encuentran siempre surge algo. En cuanto a la danza emergente, no es del todo cierto, en sus inicios fue así, pero cuando los premios se elevaron a 9.000 €, el Certamen ha contado con presencia de creadores noveles y profesionales. Actualmente, tener a José Carlos Martínez, director de la CND (Compañía Nacional de Danza), presidiendo el jurado, volverá a dar una vuelta de tuerca a la competición que se verá reforzada por esa presencia y animará a coreógrafos que hasta ahora no se atrevían a cruzar el charco.

—¿Estará satisfecha de los resultados su gran maestra Kazuko Hirabayashi?

—Para Kas, “Kazuko”, todas estas cosas son triviales, su único objetivo sigue siendo enseñar a los hombres que la danza es el mejor de los mensajes de amor y paz entre los pueblos. La visión que del arte de la danza o de cualquier arte tiene esta gran mujer, créame que no tiene parangón. Alguna vez se sabrá quién fue Kazuko, no por su trayectoria profesional que es aplastante, ni por su aporte a la danza del siglo XX que resulta esencial, sino por su grandísima capacidad para relacionar al ser humano con una sociedad justa en donde los valores cotidianos son secundarios y la sensibilidad ante el talento, objetivo primordial. No he admirado tanto a ninguna persona, estoy tan lejos…

—Y el Centro Autorizado de Danza Hélade, ¿ha conseguido sus objetivos?

—El estar relacionado constantemente con profesionales de la danza permite a nuestros alumnos darles una visión muy exacta del oficio. También cuentan con una compañía estable que surge del centro y que ven crecer de manera constante; la danza se muestra real y sus conexiones con la actividad profesional del momento les permiten a nuestros alumnos tener las cosas muy claras. En cuanto a la formación, siempre será poca para mí. Todo lo que he podido absorber me parece nimio e insignificante. A mis profesores les ocurre lo mismo, esta ambición es buena pero se sufre… Sabemos que será muy difícil estar siempre en primera línea, al menos de manera privada.

—¿La gente ha entendido y ha respondido a sus planes en “Burgos ciudad de la Danza”?

—No, por supuesto que no, y no busco que se entienda, se trata de un proyecto a largo plazo que demostrará cómo las inversiones en cultura serán uno de los grandes motores de reactivación económica. Nosotros pondremos nuestra pequeña piedra en proyectos que “ciudaddeladanza” irá consolidando, aunque ahora estamos en “standby”, pero las curvas de la economía volverán a coincidir  y nosotros estaremos esperando para que los nuevos proyectos que tenemos en mente surjan en el momento oportuno. La cultura en España tiene mucho que decir, que hacer, que gestionar. Las industrias culturales pueden hacer de España una primera potencia.

—A la vista de las diferentes propuestas que ofrece su ciudad, ¿Burgos se puede considerar, de alguna manera, capital de la movida artística en Castilla y León?

—Burgos puede presumir de hacer muchas cosas en el terreno artístico. No me atrevo a ponerlo en la cabeza de todo, no tengo criterios, pero indudablemente cuando se habla de danza, le aseguro que cualquier profesional de la danza de los 5 continentes conoce a Burgos, y eso lo pueden decir muy pocas ciudades del mundo.

'Los girasoles rotos'. Ballet Contemporáneo de Burgos.

‘Los girasoles rotos’. Ballet Contemporáneo de Burgos.

—Profesionales de las artes escénicas de Castilla y León criticaron el convenio que la Junta suscribió, en su día, con la compañía del Ballet Corella, con una subvención millonaria, mientras al resto de compañías de la Comunidad solo les llegaban migajas. ¿Cuál es su opinión?

—Primero decirle que con esas “migajas” los profesionales de la Comunidad hemos logrado cotas de éxito como en ninguna otra Comunidad de España y en cuanto a Corella jamás lo vi como un proyecto de cultura, ni de danza, ni de compañía. Para mí era un proyecto de “marketing” encaminado a favorecer la imagen de Castilla y León como soporte publicitario. Si se hubiera gestionado bien podría haber sido hasta barato.

Pero el problema no es ese, el problema radica en que muchos dirigentes que nos gobiernan no creen en los artistas de su tierra, ni en sus capacidades. Esta es una cuestión general en casi todas las Comunidades, ojo, no en todas.

Debe ser muy triste acabar tu “curriculum” político sin la satisfacción de haber generado oportunidades dignas para que los tuyos trasciendan a ese nivel que le permita al político sentirse orgulloso de ti. Cuando falla esa confianza todo se desmorona, pero fíjate, a mí no me extraña porque yo haría los mismo; ¿qué quiero decir? Pues que puestos a elegir me gustaría ser gobernado por políticos de Finlandia, Holanda, Dinamarca, Suecia incluso Alemania. ¿Lo entiende?

En cuanto al presupuesto millonario, no me cabe en la cabeza toda la intensa actividad cultural que hubiéramos desplegado con ese dinero. Imagínese más de trescientos artistas de probada capacidad en todas las ramas de las artes escénicas trabajando en un proyecto común. Hubiéramos reinventado nuestra historia, nuestro legado de siglos jugando con el idioma, utilizado el patrimonio arquitectónico como exponente de la generación “byte”, revolucionado la música sacra, alterando las modas con nuestra variada indumentaria, pintando nuestras montañas con esculturas humanas… Tantos proyectos por investigar…

—Hagamos ciencia-ficción. Mañana la consejera de Cultura le propone desarrollar la danza a través de un programa didáctico y profesional que usted le presente. ¿Le respondería  sí, no, depende?

—Siempre SÍ, pero con la libertad de exponer una poesía que ya no está en los colegios, una danza que se aleja de los conservatorios y nace en “youtube”, una exposición del programa que no habite en el salón de teatro del colegio, ni tan siquiera en el teatro de la ciudad, un teatro libre que exponga al adolescente las miserias y virtudes de nuestra sociedad, en definitiva un programa didáctico que nos permita aprender de una generación a la que somos invisibles, ¿qué cree que podrían aprender de nosotros, cuando la realidad que conocen es que casi todo lo hacemos muy mal? No creo que la consejera comparta mi realidad. No creo que persigamos lo mismo. La consejera trabaja en un despacho y yo me muevo en la vida cotidiana, ¿cómo coincidir en algo que no conoces?

—¿Qué propuesta concreta le pondría sobre la mesa?

—Que un grupo de profesionales de la Comunidad trabajara estrechamente con los jóvenes creadores de la región en sus espacios: Centros Cívicos donde se reúnen los jóvenes con su percusión, grafitis y bailes; en los centros comerciales donde muchos niños y jóvenes esculpen formas armoniosas de saltos en las barandillas y pasarelas; en muchos espacios pavimentados, parques públicos donde acuden para “rapear”, hacerse “breakers”, cantar un flamenco evolucionado, andar y voltear en las paredes rectas…

En definitiva, aprovechar ese potencial que le aseguro existe en las nueve ciudades de Castilla y León, respetando su trabajo, y ayudarles a exponerlo para disfrute de todos. Podemos darles tanto con nuestra experiencia, alentando su mensaje, enseñándoles aquello que no saben. Conozco tanto potencial que se perderá porque hoy no somos compatibles y este programa lo lograría. Sinceramente, es en el único programa didáctico que creo, el que viene del mismo artista en ciernes.

—Hemos leído hace unos días que el gobierno quiere educar a los niños para prevenir el fraude fiscal cuando sean mayores. ¿Se le paraliza el corazón?

—Si el gobierno nos plantea simplemente una revisión de las asignaturas de religión o ciudadanía, me temo que seguiremos en las mismas. El mayor logro del ser humano reside en la capacidad de crear, estimular desde niños esa capacidad puede lograr grandes cambios en la sociedad futura, recordemos el “humanismo”. El hombre debe volver a tener su espacio en el mundo, la importancia del ser humano como impulsor y creador tiene la clave. El impulso del arte como fin prioritario nos hace más dignos, diferentes. Le recuerdo esta gran frase de Federico García Lorca, donde en sus charlas sobre el teatro, nos dice: “Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad de un pueblo”; pero, también señala que “un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera”. Necesitamos alentar en los niños sus capacidades creativas, que formen parte de su desarrollo o proceso cognitivo. Ese tipo de educación, sin quererlo, tiene la llave para alejar de nuestros niños los malos ejemplos que continuadamente la sociedad les muestra.

—Se lo digo porque en esta lucha desigual por ganar la batalla de los mercados financieros, los dirigentes no ahorran esfuerzo alguno por conseguir su meta. Y ¿cómo es posible que no se les haya ocurrido instruir a los escolares con materias como la danza, el baile, el teatro, la música?

—Un  niño educado en la sensibilidad del arte, será un niño con menos apego a los objetos materiales y por ende una valoración diferente de los logros humanos. Conozco niños que cambiarían su consola de juegos por hacer triple “pirouette”, que regalarían su móvil por ejecutar correctamente la composición de piano; educar a los niños alentando su capacidad creativa los predispone a valorar la sensibilidad artística por encima de los objetos cotidianos. Durante los seis años que estuve como coreógrafo del programa Veo-Veo, tuve la oportunidad de trabajar con cientos de niños de diferentes países; en una final internacional todo el equipo se quedó paralizado, un niño ruso y un niño chino, apenas sin conocerse comenzaron a “hablar” y fue con dos pianos que teníamos en las salas de ensayo. Nos quedamos  fascinados, la música era su idioma. El arte no entiende de lenguas, políticas, religiones o pieles.

'Pielescallar'. Ballet Contemporáneo de Burgos.

‘Pielescallar’. Ballet Contemporáneo de Burgos.

—Precisamente los niños forman parte destacada en su labor pedagógica. ¿Cómo le gustaría hacer partícipe a este público tan franco de las emociones de la danza?

—Lo hago con la verdad, con lo bueno que tiene el ser poseedor de un control y destreza propios que te permiten disfrutarlo en cualquier lugar; con lo malo que tiene entregarse a un arte del que serás esclavo de por vida; con la verdad de que la danza ante todo es una herramienta para extraer lo que un intérprete lleva dentro y de la honestidad con que debe hacerlo y, por último, de que se trata de un arte que se destruye de manera constante y que en esa destrucción está su grandeza; razón por la que la danza siempre está un paso más allá que el resto de las artes. La vanguardia del arte siempre corrió a cargo de la danza. Me gusta explicar a los alumnos la figura de Sergei Diaghilev, pero no por lo que hizo con la danza, sino con la moda, la arquitectura, la pintura, la poesía, fue vital para toda una sociedad me atrevería a decir en casi todo el mundo.

—Cuando lee y relee que somos el país con el IVA cultural más alto de Europa, ¿qué palabras le vienen al pensamiento?

—Que esa realidad no vaya paralela al mayor presupuesto de cultura de toda la UE.

El hombre no aprende, el PP tampoco, y estamos condenados a repetir la historia. Es una lástima porque soy de los que opino que ahora tenemos una hermosa oportunidad de acabar con los errores cometidos por las instituciones en su abuso de los fondos públicos, y por los ciudadanos que lo permitieron o formaron parte del juego. Una forma de “resetear” el sistema.

Los intelectuales siempre derrocaron a los gobiernos. No se puede jugar con la cultura, ella siempre gana de una u otra manera. Cuando se ahoga al arte siempre pierde el gobierno estrangulador. Revisa la historia, todas las revoluciones son intelectuales, las armas pueden o no acompañar. El político que no recuerda su pasado está condenado a repetirlo. Malo, malo…

—A la vista de los resultados electorales, la sociedad parece que acepta “con resignación” la corrupción política, pero en el panorama artístico ¿también existe corrupción?

—Por supuesto, el arte tiene un valor incalculable, la codicia humana siempre está presente y hasta ahora hemos tenido pocos mecanismos para impedirlo.  El panorama artístico ha estado vinculado al amiguismo y el cultural también. Todos sabemos que ha habido preferencias en contrataciones, subvenciones, programas… Muchos gobernantes han impedido con sus acciones que los artistas de su tierra tuvieran las oportunidades necesarias. Eso es triste, imagínese que la Renault no contratase a la gente del entorno y que además vieran cómo se contrata a foráneos. Esto en nuestro mundo ha sido continuo. No conozco ni un programa cultural ni artístico de calado que esté gestionado por artistas de mi Comunidad. ¿Por qué?  Una de las razones es porque la cultura en España hace tiempo que pertenece al Gobierno, apenas existe lo privado, y nos falta una cultura de mecenazgo, la tormenta perfecta para la corrupción artística. En cuanto a que estemos resignados, no se lo crea. Todos sabemos en nuestra profesión quiénes son los enchufados y vivir con ese crédito no merece la pena.

—Qué aspectos son los que más le interesan desde su papel como coreógrafo?

—Me fascina el proceso creativo, de qué manera se abordarán los problemas, la concreción de decenas de ideas en una que sea válida y me guste, el miedo a ver rechazadas otras que hasta ayer me fascinaban, el riesgo de asumir una decisión a la hora de escoger un determinado intérprete, música, tantas cosas que al final deben ser una sola. Básicamente, necesito de gente que me entienda, que sea muy rápida a la hora de memorizar y muy expresiva. A veces me parece que mis bailarines están hechos a la medida, nos compenetramos, somos una familia, nos queremos y tenemos un profundo respeto hacia nuestro trabajo y esfuerzo.

Por otro lado, me gustaría saber, ahora mismo, qué nos deparan las tecnologías de la comunicación. Es muy interesante lo que ocurre actualmente: los jóvenes captan un determinado movimiento o secuencia de movimiento en internet, “youtube” por ejemplo, y ese movimiento se manipula y es codificado por miles de usuarios y es impresionante cómo esa mutación es aceptada para formar nuevas formas de movimiento y con ello estilos y maneras de hacer danza. Tengo claro que gracias a estas tecnologías los coreógrafos y las compañías el día de mañana podrán interactuar con sus “fans” y estos les propondrán ideas, códigos, sensaciones para que sus obras sean más afines a sus públicos. Una especie de espectáculo a la carta. Los profesionales deberán hacer un uso de las redes que les permita hacer un “marketing” de su espectáculo más directo y personificado. Es inevitable.

—Cuando reivindica un trabajo digno para un bailarín, ¿a qué se refiere?

—La sociedad en general no tiene ni idea de lo que es el día a día de un bailarín, de cómo su mente se prepara con mucha antelación para cada día asumir un proceso creativo que debe interiorizar de forma pasiva, pensando, y activa, realizándolo, no sirve “escaquearse” hay que hacerlo decenas, centenas, miles de veces. El tiempo y las horas no se contabilizan, porque tenemos claro que el momento bueno, el que vale, puede surgir justamente al final de la jornada; es un trabajo de artesanos que primero esculpen con la mente y luego con el cuerpo. Dignificar esta profesión significa enseñar a la gente lo especial de este oficio, en el que al igual que un actor, músico o un pintor, entregamos nuestra vida pero, ojo, también nuestro cuerpo, un riesgo que asumimos cada día y que jamás se valora en el coste final del espectáculo. Será muy difícil dignificar este trabajo cobrando salarios de 150 o 200 euros por “bolo”. Es incalculable el volumen de trabajo que hay detrás de cada escena. Entre el “me gusta bailar” y me “dedico a bailar” hay una frontera que aún no se ha descubierto y por el momento solamente los que están en el medio sacan provecho. Bailar es una vocación, no admite dudas.

'Pielescallar'. Ballet Contemporáneo de Burgos.

‘Pielescallar’. Ballet Contemporáneo de Burgos.

—El último espectáculo del Ballet Contemporáneo de Burgos es ‘Pielescallar’ en el que  nos insiste en la incomunicación de una pareja. La crisis no ayuda, ¿no?

—Cuando realicé este trabajo todos los miembros de la compañía sabíamos de la mala situación para abordarlo, nos propusimos unas reglas y maneras de enfocarlo, fue un proceso creativo muy lento con muchos espacios para reflexionar, uno de esos trabajos que se hacen con mimo y que al final nos satisfacen a todos. El momento es malo pero como decimos nosotros bailar “pielescallar” es una gozada, disfrutamos como niños, cada uno ocupa una parte esencial del espectáculo, todos somos protagonistas. Tenemos muy pocos “bolos”, pero seguimos quedando para tenerlo en activo y a la espera de que los tiempos cambien. En cuanto a la incomunicación te puedo asegurar que por muy conectado que estés, cuando el amor te hiere la piel, quema, escuece y arde. Siguen sin existir paliativos para esto.

—Una crítica dice: “Alberto Estébanez arriesga en este estreno absoluto (…) toda su artillería y bagaje artístico”. ¿Por qué habrán escrito esto?

—Los que me conocen de cerca saben que soy el eterno aprendiz, he trabajado con tanta gente y tan diferente, me han aportado tantas cosas, he sentido tan de cerca las vivencias de gente tan genial que todo eso te otorga una especie de sentido común muy especial y que te hace medirte día a día y ser exigente con lo que ofreces. No digo que esto sea bueno, hay que saber sobrellevarlo porque el tener tantas fuentes para contrastar y tantos modelos de inspiración hace que la gente y los profesionales que te conocen se estén preguntando antes de un estreno ¿y ahora con qué nos va a sorprender? El éxito de “pielescallar”, si conseguimos más bolos, será inevitablemente su sencillez.

—En estos tiempos revueltos, de mal cuerpo y peor bolsillo, ¿cómo está reinventándose usted y su compañía?

—Bueno, hay que decir que el Ballet Contemporáneo de Burgos es, además, de una compañía de danza, una gestora e impulsora de proyectos relacionados con la danza, el movimiento y el ocio. Aparte del Certamen Internacional, la compañía gestiona  el famoso “BurgoSalson” con este año serán 10 ediciones con cientos de jóvenes esperando anualmente su celebración; también gestionamos un curso de verano internacional, el XV International Summer Dance; colaboraciones con diferentes coreógrafos y bailarines. La faceta del ocio bien canalizada puede suponerte otra forma de vivir y seguir haciendo danza. Y cuando hablo de ocio me refiero a cualquier actividad donde un bailarín entrenado pueda tener cabida: desde espectáculos para la venta de vino, a presentación de coches, a atracciones en ferias o venta de entradas, clases específicas para grupos, un sinfín de ideas donde el movimiento puede estar presente. De momento no hacemos animaciones en bodas, pero tampoco se nos caerían los anillos…

—¿Le apetece formular una pregunta?

—Sí. ¿Qué le gusta más, danza o movimiento?

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