De la Varga: “La Patada reflexiona sobre la violencia sin concesiones”

Fotografía: JUANLUIS6X

Fotografía: juanluisgx.

Por CAMINO SAYAGO

Teatro El Mayal, La Compañía de Teatro de la Universidad de León, vuelve este viernes 10 y sábado 11 de mayo al escenario del Teatro El Albéitar con ‘La patada’ de Andres Veiel y Gesine Schmidt. Es su segunda propuesta sobre el escenario y en ella convergen de nuevo compromiso y denuncia social. Un hecho real, como telón de fondo, invita al espectador a que durante hora y media reflexione desde la emoción o se emocione desde la reflexión. Hablamos con el director del montaje, Javier de la Varga.

Con este segundo trabajo, la compañía continúa su acercamiento al teatro contemporáneo iniciado con su primera propuesta, “Máquina Hamlet” de Heiner Müller. En esta puesta en escena sobre el texto de Veiel y Schmidt, abre una mirada desde el compromiso social a un hecho real. Su director, Javier de la Varga, subraya que “los hechos, la vida no son un hito puntual. El caudal de los acontecimientos se nutre de pequeños riachuelos podridos, como la vida trenzada por cada uno de los personajes”.

El hecho concreto: Marco y Marcel Schönfeld y Sebastian Fink, maltrataron a Marinus Schöberl, de 16 años la noche del 12 al 13 de julio de 2002. Finalmente lo mataron saltándole sobre su nuca. El informe policial y su reseña en la prensa señalaban: “Cuatro meses más tarde, en noviembre, se halló su cuerpo en un pozo negro. Los asesinos y la víctima se conocían. Eran originarios de Potzlow, un pueblo ubicado 60 kilómetros al norte de Berlín”.

—El Mayal recrea esta historia de novela negra que ocurre más a menudo de lo que nos parece y que se muestra muy desgajada en los medios. ¿Es vuestra forma de incidir en la falta de ética, en la indiferencia más consciente de la sociedad ante la violencia?

—En nuestros días, la violencia y las noticias sobre ella son tratadas, en los grandes medios, a golpe de escaleta y minutaje y desde un punto de vista, muchas veces, espectacular. Lo que sucede con La Patada es que se detiene a pensar sobre un hecho trágico real, a verlo desde distintos ángulos y mirar con los ojos de las personas que lo vivieron. Pero lo hace sin concesiones y también sin maniqueísmos. Nos da una visión de la violencia que supera un planteamiento “juvenil” de la misma, ahondando sobre las causas, las responsabilidades compartidas. Pone encima de la mesa que la pérdida de derechos civiles, sociales y las condiciones socioeconómicas difíciles son el caldo de cultivo ideal para el crecimiento de ideas extremistas y de la violencia como medio de expresarlas. Señala injusticias en las políticas sociales. Denuncia la hipocresía del poder. Pero también nos habla de cambio de valores, de personas que creen alcanzar la felicidad y el sentido de su vida a través del consumismo, aceptando sus peajes. Personas que en el camino se olvidan de si mismos, de sus seres queridos…Que olvidaron la capacidad de mostrar y dar cariño o personas que nunca la aprendieron. Personas que recuerdan con nostalgia “lo feliz que era cuando trabajaba 64 horas a la semana, siete días por semana”.

— ¿Por qué habéis elegido de nuevo el trabajo de un autor de origen alemán para llevarlo a escena? La denuncia social tiene más voces en la dramaturgia…

—La verdad es que ha sido casualidad. Después de poner en escena Máquina Hamlet de Heiner Müller, y justo en un momento en el que estábamos planteándonos cual sería nuestro siguiente proyecto, se proyectó en El Albéitar, Der Kick,  una versión cinematográfica que el propio Veiel había dirigido sobre su obra teatral. Se trataba de una propuesta muy teatral, en un espacio único y con dos actores fantásticos recreando todos los personajes de la pieza. El impacto fue total. La contemporaneidad de la obra, el componente social, la hermosa crudeza del texto y la propia forma fragmentaria del mismo (intervenciones individuales, dúos y ausencia de escenas corales), situó a “Der Kick/La Patada” en nuestro punto de mira y meses más tarde empezamos el proceso de montaje. En cualquier caso, si que es cierto que la dramaturgia alemana, como otras del centro y del norte de Europa, tiene una gran tradición de denuncia y compromiso social.

—Dices: ”Lo que vemos sobre el escenario es una verdadera patada en nuestra conciencia, que nadie da sólo o por sí mismo”. El teatro como arma capaz de convulsionar nuestros sentimientos y emociones, ¿puede lograr, en este caso, que el espectador reflexione sobre su complicidad y que salga después de la función y no mire a otro lado?

—Pienso que el teatro logra transformaciones en el alma humana, pero es el espectador el que ha de poner de su parte para que eso se produzca. Es necesaria su colaboración, su sensibilidad, su capacidad de empatizar, su inteligencia… En definitiva su humanidad. Y todo esto se aprende, se “entrena” con la práctica. Claro que una obra de teatro, como cualquier obra de arte, puede transformar de forma “espontánea” a un individuo, pero es más habitual que eso suceda con aprendizaje, con costumbre. En nuestro caso, humildemente, pretendemos que los espectadores de La Patada se detengan durante hora y media y reflexionen desde la emoción o se emocionen desde la reflexión. Si esto se produce, aunque sólo sea durante un momento, habrá una transformación en quien se produzca, un crecimiento como ser humano. No somos ni tan pretenciosos, ni tan ingenuos como para pensar en “mutaciones”, pero el alma humana se construye también a base de pequeños instantes. Nuestro deseo es provocar algún pequeño instante, como nosotros mismos hemos tenido en el proceso de ensayos.

—La dirección musical del montaje es de Juan Luis García, vinculado también a la Universidad. Del mismo modo, Norberto Magín, también de Juventudes Musicales ULE, toca en directo. Todo queda en casa…

—Desde el primer momento, Teatro El Mayal ha tenido una vocación de apertura y de colaboración con creadores de otros ámbitos y otras disciplinas y dentro de nuestros objetivos está la idea de trabajar con otras producciones propias de la ULE. En el 2011 colaboramos en la muestra final de curso del Taller de Telas Aéreas (Aula de Artes del Cuerpo). Y era el momento de plantear otro enlace, en este caso con Juventudes Musicales ULE y realmente la experiencia está siendo más que enriquecedora.

—Dos sesiones, el viernes y el sábado. Se queda pequeña la sala de El Albéitar. ¿Cuál es vuestra siguiente parada?

—Bueno… ¿y si está vacía en ambas funciones?… No, en serio: En este momento, no hay fechas concretas, porque entramos en un momento del año especialmente intenso para los universitarios con la llegada del final del curso. Pero si que hay proyectos, en especial, a partir del próximo otoño: Realizar campañas con institutos, aquí en León, en Ponferrada, quizás en otros puntos de la provincia. También realizar algún intercambio con otras compañías universitarias, así como participar en algún que otro festival y, en fin… estamos abiertos a propuestas para llevar nuestro montaje allá donde sea posible. La intención de la compañía es mantener La Patada en repertorio y que este montaje perdure en el tiempo, independientemente de que empecemos con otra propuesta.

Memoria Química

Fotografía: Memoria Química.

El elenco

Son diecinueve actores, de edades comprendidas entre los veinte y los sesenta y cinco años.  No son actores profesionales pero el montaje de esta obra les ha exigido un intenso trabajo emocional. Durante los últimos meses, han estado trabajando, primero en un taller básico de formación escénica y después en el montaje. Cada uno de ellos, con su trayectoria vital, ha tenido que esforzarse en encontrar lazos para conectar emocionalmente con las personas reales a las que dan vida en el escenario y con los acontecimientos de sus vidas que los autores ponen encima de las tablas.  El proceso de trabajo ha sido un viaje a sus propias emociones para poder filtrar las de los personajes y, posteriormente, en un acto público, entregárselas a los espectadores.

  • Viernes 10 y Sábado 11, de mayo de 2013.
  • Hora: 21:00 horas.
  • Lugar: Teatro El Albéitar. Avda. de la Facultad de Veterinaria, nº 25. León.
  • Entradas: Invitaciones a partir de media hora antes de cada función en la taquilla del teatro.

 

Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

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