Las putas de Dios (6 y desenlace)

© Fotografía: Divina Quinina.
© Fotografía: Divina Quinina.

Finalizamos la publicación por entregas de un nuevo relato del poeta de Riello afincado en Avilés, que consta en total de seis capítulos y un desenlace, ilustrados expresamente por la fotógrafa leonesa Divina Quinina.

Por LUIS MIGUEL RABANAL

6

Circulaba el murmullo entre las locas cabecillas de que “el proyecto” tendría que irse zanjando por las buenas. Silvana Ortega y Mari Carmen eran partidarias, empero, de que con el rabillo del donante tan ufano a todas horas sería tontería desprenderse de lo cual. Más de medio día sin blanduras, sin hambre y sin sed de justicia (tampoco de la otra), aquello se había erigido en una rutina paranormal prácticamente y deberían sacarle el máximo de ganancia a tan halagüeña trabazón. Unos metros más allá, en la palestra, el distinguido ni siquiera se escocía y se limitaba a gorjear diversas romanzas en los intermedios, las inclemencias del periodo y los rosarios, qué frescura más feliz, o también los vestidos los inventó la primavera para sacar tajada tras tajada de sandía del cesto de la nena del inglés, y a tocarse la barbilla en actitud de raciocinio. Pero no nos hagamos demasiadas ilusiones, el mundo como tal estaba hecho un guiñapo y el príncipe de las tinieblas, seguro, no se encontraba muy lejos de aquel partido judicial. Y entre tanta alteración Geraldine intervenía las cuentas con Casiopea y Maribel de secretarias dóciles y el montón de billetes se perpetuaba en la bolsa primigenia, cosa rara. Inclusive el amor, el liquen indefenso del culpable, prefirió estornudar y alejarse a zancadas del presente porque días después el argumento tomó un giro inesperado. Primero fue el fastidio mostrado en la atención personalizada y favorable a los consumidores de sus almejitas cálidas y se terminó por no volver a abrir jamás las puertas resplandecientes del negocio para que entrase el mundanal ruido hasta la barra. Durante quincenas lo que aconteció allí adentro sólo Dios lo sabe, y nunca mejor dicho si nos atenemos a las calumnias descritas por chivatos sin espontaneidad ni chubasquero. Es evidente que dejamos al superhombre ocupándose a medias de Eleanora y de Jessica Albina, pero ya quedaba formada en el pasillo una cola no menor de voluntarias. A mí, plin, lo de menos era la asquerosidad que salía de tapadillo por la puerta

 * * *

[Es muy posible que no se recuerden los sucesos sobrevenidos en el local Desirée 25 el sábado a medianoche. Los telediarios de junio de 2001 se encargaron de difundir convenientemente la noticia, pero no importa, seguro que ya nadie recuerda lo que ocurrió a las afueras de Fuentes de León la noche de autos: aquel ajetreo, aquellos policías fanfarrones con guante y mascarillas, aquella carretera comarcal cortada a los cotillas, aquellas mujeres estrafalarias alineadas por edad y por alturas, casi pordioseras.

En declaraciones al organismo judicial el arrestado confesó que acostumbraba a practicar similares empresas en otros locales de alterne similares, de ahí el montante del dinero. En nuevo testimonio a jurisconsultos de Valencia reconoció que se trataba de los ahorros de toda una vida, nimiedades.

La caridad del ochentón fue corroborada por algunas de las detenidas así como su flojera espiritual y la consistencia de su sexo.

Mi hijo Jesús es tonto del culo, testificaría el anciano el viernes venidero en Telecinco]

1 Comment

Deja un comentario con tu nombre

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .