Gentes del Sáhara que refrescan la mirada

Las visitas son el alma de las relaciones en la sociedad saharaui. Mujeres comentan, relajadas, cosas de la tablet. © Ilustración: Javier de Blas.

Las visitas son el alma de las relaciones en la sociedad saharaui. Mujeres comentan, relajadas, cosas de la tablet. © Ilustración: Javier de Blas.

El libro “Viajero en Tindouf” recoge en una mochila, repleta de cuadernos, el cautivador paisaje del desierto y la vida de los habitantes de los campamentos saharauis al sur de Argel. En los dibujos y las notas escritas sobre el terreno por Javier de Blas encontramos el baile, la ordenación territorial, el sosiego de sus días y sus gentes, la hospitalidad, la escasez y el disfrute de los valores de la tradición y la lucha de 40 años persiguiendo su derecho de autodeterminación reconocido por la ONU.

Por ISAAC MACHO

A finales de febrero de este año, Javier de Blas, licenciado en Bellas Artes, llegaba a los campamentos de refugiados del Sahara Occidental, cerca de la localidad argelina de Tindouf, para pasar un mes como un viajero que quiere observar la vida y a sus gentes en un territorio inhóspito que llevan cuatro décadas a la espera de una solución internacional a su petición de soberanía frente a Marruecos.

El artista recalaba en este desierto severo sin prejuicios, sin militancia política, sin fanatismos…, como “un viajero que va y ve”, y pinta, y escribe. Y lo que se encontró este explorador fueron “vestigios de una cultura antigua, posiblemente con características comunes con otras sociedades, tipo beduino, que me trasladaban a momentos bíblicos en aspectos como la familia; las propiedades sobre las que no desconfían que alguien las robe, no existe el concepto de rapiña; la hospitalidad; el hecho de compartir lo que se tiene de una forma natural y la sensación completa de seguridad que tienes cuando ves entre las jaimas, en noche oscura, a las mujeres solas que van de una a otra…”.

Los corrales de cabras hechos con materiales de reciclaje son de un aspecto estético interesantísimo. Parecen esculturas o instalaciones de arte contemporáneo. Al fondo, los elementos principales de una jaima (hogar): La gaitun (tienda) y la daar (casa de adobe). © Ilustración: Javier de Blas.

Los corrales de cabras hechos con materiales de reciclaje son de un aspecto estético interesantísimo. Parecen esculturas o instalaciones de arte contemporáneo. Al fondo, los elementos principales de una jaima (hogar): La gaitun (tienda) y la daar (casa de adobe). © Ilustración: Javier de Blas.

Para este alquimista a la búsqueda de la exaltación de la vida, la primera sensación que tuvo al llegar a los campamentos saharauis fue comparar, grosso modo, a sus habitantes con quienes viven en un arrabal de cualquier ciudad europea, aunque “sin la miseria a la que estamos acostumbrados, la parte más positiva de esta situación”, advierte. Al pintor le resultó también sorprendente la “desorientación en la que viven estas personas, conscientes de que no tienen que hacer nada, y que solo piensan en recuperar su tierra y su capacidad política, pero confusos a la hora de buscarse la vida”.

Durante el mes que duró su estancia en los campamentos, Javier de Blas pintó más de un centenar de obras sobre la realidad con la que se encontró a lo largo de esta “residencia” artística y humana. Una realidad cargada de belleza. “Fui como un viajero que visita Italia para ver monumentos, aunque, desde luego, a allí no acudí a buscar edificios históricos ni megalíticos sino que descubrí una verdadera joya a una sociedad monumentalmente acogedora, la belleza del entorno, la belleza de las personas o las familias”, rememora.

En las celebraciones, los invitados se agrupan en distintas dependencias. Preparación del té en la

En las celebraciones, los invitados se agrupan en distintas dependencias. Preparación del té en la “gaitun” (tienda) de los hombres. Al fondo, la sala para los jóvenes. © Ilustración: Javier de Blas.

Y prosigue con sus adjetivos de entusiasmo. En los campamentos atrapó “la belleza de la buena relación que te encuentras constantemente, el encanto de la simple presentación del plato común de la comida rodeado de trozos de pan, Ahmet con su elegante darráa entre las cabras, el contraste del color arena que lo invade todo combinado con las ricas tonalidades del vestido de las mujeres que animan mucho el panorama con tonos fucsia, amarillo, verde…”.

El artista define a este pueblo como tradicional, “con una arquitectura muy bien organizada, un sentido estético de sosiego como algo muy ensayado, muchas veces… Unos almacenes construidos con latas recicladas y mallas que podían ser perfectamente instalaciones de arte y que sirven, sencillamente, como una especie de corrales para guardar el ganado”.

De Blas quedó sorprendido enseguida de que “al llegar la noche, te invitaran a dormir en su jaima como si fuera lo más natural del mundo, como si formaras parte de su vida nómada, algo chocante para un occidental que piensa, sobre todo, de manera muy individualista…”, reflexiona.

Vista de la sala para jóvenes, desde la

Vista de la sala para jóvenes, desde la “gaitun” de los hombres. © Ilustración: Javier de Blas.

Como hiciera el pintor en otra ruta por el Mediterráneo, durante una licencia de estudios, visitando Estambul, Roma o la isla griega de Amorgós, en su visita a Tindouf quiso, siempre curioso, sacar partido a la vida en los campamentos de refugiados saharauis. Aquella pasión por la cultura del Viejo Continente, aquí se convirtió en destapar rincones de otro pequeño mundo olvidado en pleno destierro africano.

A este creador le saltó a la vista el hecho de que se trata de una población que vive subvencionada por las diferentes Ong’s que alimentan y atienden a unos 200.000 habitantes distribuidos por las wilayas Ausserd, Smara, Bojador, Dajla y El Aaiún, nombres que son idénticos a las ciudades del territorio ocupado por Marruecos en 1975. ¿Qué no le llamó la atención a este viajero?

El Aaiún. Cárceles de adobe, construidas por los propios prisioneros, en la guerra contra Marruecos. © Ilustración: Javier de Blas.

El Aaiún. Cárceles de adobe, construidas por los propios prisioneros, en la guerra contra Marruecos. © Ilustración: Javier de Blas.

Tras la estancia en los campamentos saharauis, conviviendo con una familia, Javier de Blas queda subyugado por “el trato cálido y el sentimiento genuino de hospitalidad con que fui recibido” y decide lanzar una campaña de financiación, a través del micromecenazgo, para editar un libro con sus acuarelas e impresiones. La intención era ayudar, en lo posible, a la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla (AAPSS) que le había asistido en esta aventura. Todo salió redondo puesto que se recogieron 8.100€, una cantidad mayor, incluso, de la inicialmente prevista con lo que se hizo realidad este volumen titulado Un viajero en Tindouf. Después de su presentación en varios puntos de España, Sevilla entre ellos, llega ahora el turno a ARTifariti.

A partir del próximo sábado, 31 de octubre y hasta el 10 de noviembre, se celebra en los campamentos de refugiados saharauis la IX edición de los Encuentros Internacionales de Arte y Derechos Humanos del Sáhara Occidental, más conocidos como ARTifariti. La feria está organizada por el Ministerio de Cultura de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla (AAPSS), en colaboración con otras ONG’s, entidades colaboradoras y artistas.

Niños y madres contemplan el desfile del 27 de Febrero,día de la Fiesta Nacional. © Ilustración: Javier de Blas.

Niños y madres contemplan el desfile del 27 de Febrero, día de la Fiesta Nacional. © Ilustración: Javier de Blas.

En esta ocasión el lema es “40 años resistencia” que invitan a la reflexión sobre la fortaleza histórica del pueblo saharaui. La presencia de artistas y su obra en los campamentos tratan de “adentrarse en los modos de hacer resistencia desde del arte, a través del trabajo de los creadores saharauis e internacionales”. En otras palabras, estos encuentros intentan que “el arte actúe como herramienta de reivindicación, transformación y activación de este contexto social, cultural y geopolítico”, ante la fallida descolonización del Sáhara Occidental y las permanentes violaciones de los derechos humanos.

De acuerdo al planteamiento de los organizadores de ARTifariti, la obra de arte no funciona solamente en la dirección de difundir e informar sobre sus mensajes, sino que actúa como fuerza, como rebeldía, como una manera de “cuestionar y repensar el presente, de moldear y crear un futuro que todavía no existe”, pero que, en cambio, demanda el pueblo saharaui.

La particularidad de esta feria es que las obras son exhibidas al aire libre, donde han sido creadas, y que los artistas ceden los derechos de propiedad, imagen y reproducción de las mismas a ARTifariti, salvaguardando sus derechos morales como autores.

Más información:

  • Viajero en Tindouf, un blog de Javier de Blas.
  • “El Sáhara se ahoga”, un artículo de Javier Gallego “Crudo” sobre las inundaciones que, este mes de octubre de 2015, han arrasado los campamentos de refugiados saharauis, en eldiario.es
Portada del libro

Portada del libro “Viajero en Tindouf”, de Javier de Blas.

Un Comentario

  1. Pingback: RESUMEN SEMANAL DE NOTICIAS SOBRE EL SAHARA OCCIDENTAL (ENTRE EL 24 Y EL 31 DE OCTUBRE DE 2015) – Nº 164 | Voz del Sahara Occidental en Argentina

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