Música y cuentos del hombre inacabado

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Reproducimos el texto que leyó Aníbal Vega, el pasado 22 enero en el Café Ristán (Hotel Quindós, León), durante la presentación de su libro “El hombre inacabado y otros cuentos” (Eolas ediciones). En el acto, el autor tocó al piano algunas de las obras citadas y descritas en su obra, acompañado en algunos temas por el editor Héctor Escobar a la guitarra.

Por ANIBAL VEGA NUÑEZ

He tenido que prepararlo. Tuve que prepararme; de hecho, he contado con mucho tiempo, todo el que empleo en escribir, en componer, aunque con la Música es distinto porque los amigos eran partícipes, la escuchaban, mientras que los cuadernos los guardaba en el silencio oscuro de un baúl… He tenido mucho tiempo para preparar este momento, desde el 92, a más señas; desde aquel otoño en que una ruptura con la chica de toda la vida –cuando uno aún creía en los amores legendarios, esos de toda una vida– me lanzó a escribir cuadernos como un poseso, primero uno, después otro, como si aquel pulso con los demás que tomó la forma de diarios no fuera más que una terapia encontrada por casualidad. A lo mejor escribo porque aquellos diarios sin conexión, que inevitablemente y también por casualidad iban acompañados por la música que escuchaba, fueron mi tabla de salvación, a lo mejor es por esos cuadernos en que os echaba un pulso que sigo escribiendo desde aquella caligrafía lenta y sin tachones apilada en un baúl, en la buhardilla, de cuando escribía para mí y pensaba de lejos en este día en que lo escrito deja de ser mío y pasa a ser vuestro.

Este no es un libro de entonces sino de ahora, aunque cuente historias de entonces, y también de ahora. “El hombre inacabado” que hoy vuelve a nacer es un libro de relatos escrito este último año, un libro en el que la Música va acompañada de un pretexto, y así cada cuento es un pretexto. De hecho, antes de los relatos os presento una guía para la lectura –la música que suena en cada cuento–, de igual modo que en algunos conciertos os ofrecen, al entrar, un programa de mano en el que figura una guía para la escucha. Se trataría de leer cada cuento con su música, y por ello nos planteamos editar un CD-libro para rematar la jugada, pero la necesidad de tratar con tanta gente sospechosa nos hizo pensar seriamente en la posibilidad del copyleft, y con el copyleft estamos.

La fusión entre Música –el Gran Arte, que engloba todas las bellas artes– y Literatura –el Gran Placer, ese veneno descubierto con la lectura pero que inocula una dosis mucho mayor aún que te llega hasta el fondo si te ha volcado en el mundo infinito de la hoja en blanco–, esa simbiosis trata de hacerse palpable en estas sensaciones vividas por personajes muy diversos con algo en común, inmersos en un recorrido involuntario por este último medio siglo en el que la música se mezcla con la realidad de unos años en que la música lo fue todo o casi todo. A lo mejor, esta certeza que me desvelaron todas esas horas en las que fue apareciendo “El hombre inacabado”, es lo que hace que siga escribiendo, como una verdad encontrada por medio de las palabras. Puede que esos personajes se alejen de los demás y les vea acercarse mientras trato de definirlos, aún difusos, desde el otro lado de la pantalla, mientras escucho la misma música que ellos escuchan y voy llenando sin darme cuenta la hoja que antes fue blanca. A lo mejor esa sociedad secreta de amantes que se reúne en la intimidad de la cámara, ese profesor de literatura enamorado de Neil Young, ese niño que ve a Dios en un órgano de iglesia de una pequeña ciudad de Alemania, no sean tan excéntricos como pueda parecer, aunque no encuentren el sosiego con los demás y hayan de refugiarse en los cuentos como el único cobijo donde la vida es posible; la música, en este caso, no es más que el pretexto.

A lo mejor escribo música por aquella mujer que enloqueció a un hombre y a mí me volvió loco, tratando de construir un hombre real de ficción, a lo mejor para inútilmente detener el tiempo porque tal vez aquellos fueron los únicos días de verdad o porque todo sucedió demasiado rápido, como esas vistas desde la ventanilla del tren en que la mente resume un paisaje aun faltándole datos que se le escapan pero que están ahí, puede que necesite fijar esos detalles.

Música y literatura, tratamos en todo caso de expresar un sentimiento que ha sido nuestro, algo bello que puede encender algo en vuestro interior si lo recibís abiertos de ojos y orejas, aislados por un momento de todo ese ruido infernal. Hay que leer más, hay que escuchar mucha más música, os lo digo a vosotros, pues sé que en este momento y en este lugar hay más músicos, escritores, escultores, fotógrafos, pintores y artistas en general que lectores en particular y devotos de la música. Hoy hay un recital de Jordi Savall en el Auditorio; si realmente fuerais amantes de la música estarías ahí y no aquí, se conoce que me queréis bien. Debería preguntaros yo entonces por qué escribís, componéis, pintáis y creáis continua y a veces compulsivamente, como si hubierais encontrado vuestro lugar en el mundo.

A lo mejor yo encontré también ese lugar en el que asoman –tímidamente, al principio– historias que van dejándose ver, acercándose, a veces en forma de sonatas, a veces en forma de cuentos, aunque la mayor parte de las veces se queden en algo inacabado, son retráctiles y se ocultan, esperando su rescate en mejor ocasión. Siempre acabo regresando para rescatar aquellos días del olvido, puede que necesite fijar esos detalles porque nada poseemos salvo la memoria.

O a lo mejor me dedico por fin a esto por mi abuela materna, porque ella, la Tata, porfiaba en aquellos tiempos en que yo ambicionaba ser juez, manteniendo que todo eso no me iba a generar más que “malos quereres”. Ella quería que fuera pianista y yo no deseo que me quieran mal, sino bien; a lo mejor es por ese buen querer de la Tata por lo que escribo cuentos y también sonatas.

Estoy preparado para que los conozcáis, como veis, he tenido mucho tiempo, así que diré, como el Will More que da vida y muerte al iluminado Pedro de “Arrebato”, “cuidado mundo, que voy”.

Muchas gracias.

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1-Portada-A-Vega

Portada del libro.

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