Últimos días para visitar la exposición de Diego Segura en la Sala Provincia / “Espacios para la reflexión”

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DIEGO SEGURA / ESPACIOS PARA LA REFLEXIÓN

Reproducimos un largo texto del director del departamento de Arte del Instituto Leonés de Cultura, Luis García Martínez, incluido en el catálogo de la gran exposición retrospectiva “Miradas Sensibles 1987-2017” del artista Diego Segura, una muestra que llega a sus últimos días en la Sala Provincia, donde se ha podido contemplar en los últimos meses.

La exposición se podrá ver solo hasta el domingo día 11 de junio. Concretamente, se podrá visitar el viernes día 9 de junio de 18 a 21 horas, el sábado día 10 de junio de 11 a 14 horas y de 18 a 21 horas y el domingo 11 de junio de 11 a 14 horas.

Por LUIS GARCÍA MARTÍNEZ

Presentamos en la sala Provincia del Instituto Leonés de Cultura, una muestra: Miradas Sensibles 1987-2017, que se centra en la figura de Diego Segura, la cual pretende aproximar la evolución creativa y multidisciplinar de un artista que cuenta con una experiencia de algo más de cinco décadas de intensas y profundas investigaciones en relación a temas filosóficos, naturales, ecológicos, políticos, sociales, urbanísticos y plásticos, ámbito este último en el que cuenta con una amplia producción creativa que discurre por casi treinta años de experimentación en diferentes vertientes como pueden ser las intervenciones en el espacio público, en el espacio natural, en escultura, pintura, grabado, dibujo, mail-art, libros de artista, poesía visual o fotografía.

La muestra Miradas Sensibles 1987-2017, está integrada por un total de 227 obras que nos plantean un recorrido amplio, diverso y complejo por la trayectoria vital y artística de Diego Segura. Esta propuesta se articula por medio de conjuntos que se distribuyen en los siguientes bloques técnicos: 112 fotografías integradas en cinco series diferentes temáticas, 2 maquetas de esculturas públicas formalizadas en madera y 17 en cartulina, 4 esculturas fundidas en bronce, 22 esculturas en madera de pequeño formato y 2 obras de gran formato y 71 obras pictóricas de diferentes series y épocas, formalizadas en técnica mixta. Un conjunto que nos permite tener una visión clara de la evolución de su trabajo en las últimas décadas.

Infancia en Ceuta y Assilah

Diego Segura nace en la ciudad de Ceuta en 1943 en una familia de origen ceutí en plena postguerra española. Niño delicado de salud, sensible y muy observador, él mismo nos indica de su infancia: “Desperté muy pronto a la sensibilidad de la naturaleza. Su diversidad y su belleza me configuraron en el interés por la armonía de las formas y los conjuntos que iban generando en su ir y venir con la luz y los cambios estacionales”. Su padre era transportista y trabajaba para el gobierno español. Su infancia y juventud transcurre felizmente en Assilah entre jóvenes de muy diversas y fértiles culturas, en una perfecta convivencia en equilibrio y armonía, fruto del respeto mutuo y diálogo, relaciones que con el paso del tiempo y a pesar de la distancia se han mantenido y han sido y son intensas y fructíferas tanto con Ceuta como con su ciudad natal.

Assilah era una pequeña ciudad con una destacada significación histórica-artística, básicamente agrícola y marinera, pero también estratégica, de ahí sus magníficas y emblemáticas murallas. Está situada a cuarenta kilómetros de Tánger y a algo más de cien kilómetros de Ceuta. Localidad bañada por las inmensas y fértiles aguas atlánticas, perteneciente en aquellos años al protectorado español de Marruecos de la zona norte. Hoy un destacado centro turístico de gran interés por el sugerente y enriquecedor sedimento histórico (territorio de fenicios, cartagineses, romanos, portugueses, españoles o árabes), su singular arquitectura urbana y sus monumentos emblemáticos, entre los que destacan sus fortificaciones, la torre de Kamra, la medina o la mezquita Kebir. También es una ciudad muy atractiva para el turismo por estar abierta al mar, el clima y sus impresionantes playas salvajes.

Allí es, en este paraje singular, donde Diego Segura en una convivencia intercultural armónica y de intercambio con judíos, musulmanes, cristianos y católicos, desarrolla una personalidad sólida y fuerte pero al mismo tiempo abierta, sensible, dialogante y dinámica, que le llevará por medio de un proceso lento de interacción social e intelectual y de gran complejidad a planteamientos sociales y políticos que se podrían ver como radicales (utilizado el término como procesos de tensión dialogada para transformar la sociedad en su conjunto en otra realidad)y a territorios culturales muy diversos, partiendo desde una base humana y vivencial en diálogo e interacción con la naturaleza. En Assilah es donde descubre la armonía de la naturaleza, la intensidad del color y la luz como elemento configurador de la percepción de la realidad, así como una nueva forma de ver y observar lo que le rodeaba, un paso fundamental en su diálogo constante con la naturaleza como elemento generador de energías interiores que se pueden llegar a conformar como expresiones creativas directas ( la influencia del mundo oriental en estos momentos retoma nuevas fuerzas y energías después de emerger con intensidad en Europa en los inicios del siglo XX).

Juventud en Barcelona

Diego Segura por diferentes cambios de tipo político y económico que se producen en Marruecos se traslada con su familia a Barcelona en 1963. Recién llegado se encuentra inmerso en una realidad muy diferente, una ciudad cosmopolita, de aires europeos, muy activa culturalmente, esencialmente burguesa, dinámica e industrial, y esto produce en Diego un cierto pero intenso contraste cultural, social y humano. De una ciudad pequeña dentro del espacio colonial del norte africano (con lo que esto implicaba en la época) de convivencia multicultural, a un espacio que estaba inmerso, aunque fueran los inicios, en un proceso amplio y complejo de recuperación de su identidad histórico-cultural dentro del contexto español y europeo, con máxima intensidad y fuerza.

Aunque Diego Segura reacciona muy positivamente a esta nueva situación, de la cual comenta concierta carga poética, de él mismo: “Soy de sal y arena”, en referencia al sentido esencial y consubstancial que tiene el mar para él, y no menos cierto es que las dos ciudades tienen en común el mar y las playas, y a fin de cuentas el mar le servía en cierto modo a Diego como hilo conductor de su trayectoria vital; significar únicamente el cambio de las aguas atlánticas por las mediterráneas, pero que simbólicamente servían de puente de unión entre ambas realidades.

Consciente de su nueva situación, de forma natural pero responsable inicia un proceso sincero y profundo de integración en la cultura catalana, en un primer momento de aproximación y comprensión, pero poco a poco también de una forma activa e incluso en algunas ocasiones como protagonista o generador de la misma. Para ello asiste a diferentes clases artísticas de la Lonja. También frecuenta el estudio y establece amistad con el pintor Josep Aluma Sans, cartelista republicano muy destacado que se salvó de la condena a muerte y montó una academia de pintura para sobrevivir. Conoce y entabla amistad con Josep Teixidor, asistiendo a su taller durante varios años. Alcanza en la Escuela de Artes y Oficios de la Lonja en 1971 la graduación en la especialidad de Decoración de Interiores y Diseño, titulación que le introduce en el mundo de la construcción y en el ámbito del diseño de amplia tradición en Cataluña. Trabajará intensamente en este sector, siendo director del departamento de interiores durante varios años en una empresa de construcción, colaborando al mismo tiempo en proyectos de arquitectura y urbanismo. Conectará en Barcelona con la Sociedad Naturista Vegetariana y desde 1973 realiza estudios, cursos y experiencias de psicología, ecología y percepción interior que posteriormente utilizará y aplicará en diferentes propuestas de encuentros, talleres y actividades enfocadas a jóvenes y relacionadas con la recuperación del medio natural, la sensibilización ecológica, organizados en colaboración con instituciones privadas y públicas.

Años de cambios 

En estos momentos de la década de los setenta, se van produciendo, reactivando o intensifican, en algunos casos, una serie de movimientos básicamente sociales, aunque con repercusiones políticas y económicas de gran significación para el mundo y como no podía ser de otro modo para Europa y España. Tendencias que cuestionan, convulsionan y pretenden transformar las estructuras básicas y modelos de la sociedad por medio de movilizaciones y planteamientos nuevos de sociedad, frente a un modelo obsoleto que parecía estar abocado a su autodestrucción y al mismo tiempo a la desaparición del planeta por la sobreexplotación y contaminación que se estaba produciendo y que sigue en la actualidad. El conocimiento directo y casi inmediato, por los medios de comunicación, de la pobreza en el mundo, las hambrunas, las desigualdades raciales, el desequilibrio social, las tremendas dictaduras totalitarias, las salvajes luchas tribales entre clanes, las terribles y cruentas guerras de Vietnam, Laos, Camboya, marcaron en cierto modo un antes y un después, en la sociedad de su época. Surgen movimientos políticos, sociales y culturales que planteaban un giro radical en la concepción de la sociedad, en los lugares más remotos del mundo, los cuales tuvieron unas repercusiones muy importantes en el ámbito internacional.

El movimiento “no-violencia” de profundas raíces religiosas, toma gran intensidad y fuerza social con Mahatma Gandhi, consiguiendo la independencia de la India, el pastor Martin Luther King desarrolló un movimiento por la defensa de los derechos civiles de los afroamericanos en EEUU con el fin de acabar con la segregación racial, por medios no violentos, actitud que acabó con su vida. El caso de Nelson Mandela en Sudáfrica, inmerso en una durísima lucha no violenta por la defensa de derechos humanos en contra del apartheid, que le llevó a la cárcel. Más directamente, pero con una presión menor estaba la destacada, encomiable y silenciosa labor que estaba realizando Lanza del Vasto en Europa y sobre todo en España (falleció en la comunidad del Arca “La Longuera”, situada en Elche de la Sierra, Albacete en 1981), con la difusión de la no violencia y la creación de comunas reales y en pleno funcionamiento (por cierto Diego Segura, tuvo contacto directo con Lanza del Vasto y participó con él en encuentros). Pero también el nudismo, la libertad sexual y las sociedades abiertas que luchan contra los modelos sociales estereotipados, arquetípicos y establecidos se acentúan de la mano de una segunda oleada o etapa del movimiento Arco Iris o hiphies. Por otro lado el naturismo, el vegetarianismo, la ecología serán temas que comienzan a preocupar a un colectivo de la sociedad que buscaba una vida más sana, equilibrada y respetuosa con la naturaleza. La vuelta al campo, la recuperación del trabajo manual y los modelos tradicionales de producción, el modelo colectivo y de comuna frente al individual, serán cuestiones que irán avanzado, al igual que la preocupación por una vida espiritual más rica e intensa, vinculada a influencias orientales: el yoga o el zen serán herramientas fundamentales de una conexión y equilibrio espiritual con la naturaleza.

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El Taller 7

Así en 1973 Diego Segura con un grupo de compañeras y compañeros próximos en intereses se embarcan en un proyecto real y directo de cambio de modelo de vida y sociedad, aunque no es de un día para otro, es un proceso lento y consciente. En la localidad de Moya próxima a Barcelona, un pequeño ayuntamiento de unos cinco mil habitantes, se crea o genera un núcleo colectivo muy importante y significativo desde diferentes vertientes que se denominará: Taller 7. Este colectivo humano alquila y se instala en un amplio y antiguo molino de piedra (El Molí de Perer) que restauran arquitectónicamente con medios y materiales tradicionales (siguiendo sus ideas), con el planteamiento de mantener el principio de armonía entre naturaleza y arquitectura rural o lo que se denominará bioarquitectura. Son un grupo de gente que tienen las mismas inquietudes en relación a la vuelta a la naturaleza y alcanzar una unión integral y equilibrada con ella, con plena conciencia, un laboratorio ideal para un ensayo de vida naturista-ecológica. Un intento de armonía entre los integrantes del conjunto del colectivo que participa en la experiencia común de desarrollo vivencial. El hombre y la naturaleza como eje fundamental de la propuesta, la ecología, el parto natural, el nudismo, el naturismo, el vegetarismo, la colectividad, la comunidad, el yoga, la no violencia, la objeción de conciencia, la formación integral, la educación colectiva participativa y un conjunto amplio de ideas y propuestas que pretendían incidir directamente en la sociedad que les rodeaba para transformar la misma en un modelo nuevo de funcionamiento.

Así Taller 7 se convertirá en un espacio de diálogo e intercambio abierto a todo el público y alcanzará una gran repercusión en su entorno más próximo de Moya pero también en Barcelona donde contaban con una sede, por medio de talleres y actividades que pretendían difundir sus ideas, aspecto que se refleja en varios artículos que sobre Taller 7 aparecen en algunos números de diferentes revistas alternativas y fundamentales en la época. Así en el número de Ajoblanco de otoño de 1977, titulado: “Naturaleza, vida y alternativas”, donde el colectivo se definía como: “Comunidad Pedagógica de Vida Natural” planteando una serie de ideas y objetivos de gran interés: “Taller 7 es un intento de armonía entre el ser humano y la naturaleza. Desde hace cuatro años vivimos un intento de vida comunitaria que, lentamente, va madurando. Establecemos una conexión campo-ciudad en una relación estrecha. Creemos en la comunidad como única alternativa para posibilitar una sociedad ecológicamente estable y autogestionada, con plena capacidad de actitud creativa. La experiencia de la naturaleza, vivir en el campo, dura y real, es la mejor escuela para establecer una relación entre el ser y el estar en la vida. Rompe por sí misma todo vínculo de congestión mental alienante (que es nuestra más grave y común enfermedad colectiva) y crea recursos liberadores. La limitación de las servidumbres, hacía ti mismo y hacia los demás; el principio básico de cualquier liberación. Dedicamos nuestros esfuerzos a aplicar y difundir todos los conocimientos sobre la naturaleza y su relación en equilibrio con el ser humano. Colaboramos con todos los grupos de defensa de la naturaleza. Nuestra acción es a través de la pedagogía y sensibilización, empezando por nuestra forma de hacer y de vivir en todos sus aspectos a nivel real, vivencial, como base de expresión. Es nuestra experiencia una escuela viva de vida natural, abierta a todos aquéllos que quieran el contacto más profundo con la naturaleza”.

En la revista “Vivir Natural” en el número 1 de la primavera de 1979, volvían a incidir en sus planteamientos: “Taller 7. Por una vida más natural. Entendemos la ecología de dos maneras: en armonía con lo exterior y entre todo lo que existe y otra interior desde ti mismo en armonía contigo mismo. Por esto nos abrimos socialmente y también utilizamos el camino del conocimiento interior. Todo es una unidad interrelacionada, un conjunto intercomunicado. Colaboramos con todos los grupos afines. Dedicamos nuestras energías a investigar, aplicar en nosotros mismos y a divulgar todos los conocimientos de la Naturaleza, de la dimensión natural del ser humano y de una posibilidad de realización de equilibrio y armonía entre ambos”.

Así nos cuenta el propio Diego Segura su experiencia en aquellos inicios de Taller 7: “Conozco diversas filosofías como la teosofía, la antroposofía, la no violencia, los rosacruces, el budismo, el taoísmo y paso por todas ellas para comprenderlas y aprender de sus esencias. Esto me permite conocer personalmente a Krishnamurti, a Lanza de Vasto y a otros muchos y, con ellos, ejemplos vivos de compromiso vital para construir un mundo mejor, me surge el impulso y el interés de trabajar para ayudar a conseguir esos objetivos de crear un mundo que se pueda desarrollar en armonía con la Naturaleza y entre todas las culturas y entre todos los seres humanos. Poco después apareció un grupo de gente con la misma sensibilidad y objetivos y nació el Taller 7. Una visita a la Comunidad del Arca, creada en el sur de Francia por Lanza del Vasto, discípulo de Gandhi, nos hace interesarnos por un sistema de vida ecológica y en comunidad que intentamos y que, aunque hubo algunos momentos especiales en el compartir, no conseguimos que llegara a funcionar de forma normal y continuada, aunque me aportó grandes experiencias y muchas valiosas enseñanzas. El Taller 7 fue una extraordinaria herramienta que tuvo mucha repercusión y una gran acogida social, tanto nacional como internacional. Su propio éxito levantó los recelos de la clase política dominante, a finales de los 70, en un momento que en nuestro país se iniciaba la recuperación de la democracia del post-franquismo, hoy cuestionada. Como experiencias como la nuestra molestaban, hicieron todo lo posible por desacreditarla primero, y que desapareciera después. A pesar de todo, el Taller 7, dejó una profunda huella que, como las buenas semillas, cayó en buenas tierras y, después de fermentar durante varias décadas, siguen haciendo su trabajo con plena vigencia en la actualidad y sus planteamientos siguen siendo válidos y de gran utilidad. También reconocemos que muchos de ellos germinaron y ya forman parte del mundo de hoy.”.

Nos recuerdan Toño Morala/Fulgencio Fernández en un artículo que se recoge en este catálogo datos de aquellos momentos muy interesante: ”Diego ha sido tan inmensamente honesto consigo mismo, aunque a la vez, fue abriendo puertas a otros creativos y creativas, así como fue uno de los creadores de aquel magnífico ‘taller 7’, gente paradigmática de los más diversos ámbitos; gente que con el paso del tiempo han destacado en sus respectivos campos, como es el caso de Uma Suñé, maestra de yoga; Enric Buada, escritor; Rosa Zaragoza, cantante; y Rodolfo Picazo, experto en arquitectura ecológica. Diego Segura era la cabeza más visible del grupo multidisciplinario Comunidad pedagógica de vida natural; coordinaba Vivir Natural, y colaboraba activamente en Ajoblanco; geniales proyectos que escandalizaron al ambiente intelectual y social de la época al solicitar la complicidad de los disidentes del “establishment” promoviendo las ideas germinales de lo que hoy se ha dado en llamar “Movimiento Alternativo y Conciencia New Age”…

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“Quizá nuestra capacidad, nuestra visión, nuestro acierto en esos momentos, fue juntar estas cosa dispersas, y ver que el yoga tenía algo que ver con la alimentación natural, que esta tendría que ver con la agricultura biológica; que una arquitectura ecológica es un vestido más permeable a las energías naturales; y que el tomar el sol y bañarse desnudos, el tocar los elementos, eran elementos nutricios… Intuimos también otros factores como la solidaridad, una espiritualidad laica, no confesional y un sentido de globalización, pero no comercial, no como explotación indebida de los haberes, sino en el aspecto de las culturas. Yo creo que la propiedad privada debe ser limitada. No se trata de convertirlo todo en propiedad comunal, pero sí de establecer unos límites”, entre otras cosas comenta el bueno de Diego Segura… “Entonces nuestro acierto fue darle a todo esto el carácter de una alternativa global que afortunadamente hoy es irreversible, una alternativa que todavía no está concretada, pero es claro que la humanidad va hacia eso” Taller 7, “comunidad pedagógica de vida natural” se definía en estos términos: “ Es un intento de armonía entre el ser humano y la naturaleza… Creemos en la comunidad como única alternativa válida para posibilitar una sociedad ecológicamente estable y autogestionada, con plena capacidad de actitud creativa”. La idea es fantástica y duradera; es una buena forma de crear vida y arte desde el compromiso de humanidad, respeto y admiración al resto del planeta.”.

Fotografías de Genicera y sus gentes. Fotos: Diego Segura.

Traslado a Genicera

En 1982 como consecuencia de la expulsión de Taller 7 de Moya por presiones radicales e intransigentes de tipo social, político y religioso, con la intervención incluso de la Guardia Civil, Taller 7 se traslada a Genicera, una pequeña localidad situada en un paraje maravilloso en plena montaña leonesa en la Reserva de la Biosfera de Los Argüellos, localidad que Diego Segura descubre en un viaje casual a Asturias por medio de un familiar.

En Genicera se inicia una nueva etapa de Taller 7, con una parte del grupo inicial (en todo tipo de experiencias y mucho más en éstas el tiempo suele hacer mella) y se ponen en marcha múltiples actividades que atraen a mucha gente interesada en el proyecto y sus propuestas, tanto del entorno de Cataluña (núcleo con el que no pierden la conexión), de León y también del extranjero como podremos comprobar. Así desde entornos próximos a los movimientos Arco Iris de Cataluña, consultan a Diego Segura, si conoce algún espacio adecuado para realizar la convocatoria siguiente del encuentro internacional Rainbow. A partir de esta consulta un grupo de alemanes representantes del movimiento a nivel internacional visitan la sede propuesta por Diego Segura, el impresionante Puerto de Sancenas, situado justo enfrente de la vivienda de Taller 7, un paraje maravilloso. La organización da el visto bueno al espacio, por sus magníficas características naturales, se realiza la primera convocatoria después de conseguir todos los permisos correspondientes para realizar la reunión, con los responsables diferentes administraciones, del ayuntamiento y los gestores del puerto y sus montes.

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Rainbow 1987

La convocatoria a nivel mundial de 1987 fue un total éxito y consiguió una gran repercusión nacional e internacional. Así es, que se realizará otra convocatoria posterior en 1988 en una localidad próxima, pero esta vez no de los Argüellos sino en la zona de las Omañas, en el denominado Campo de Martín Moro Toledano muy próximo a Fasgar. De esta convocatoria surgirá en 1989, después de muchas tramitaciones y con todos los permisos correspondientes de ayuntamientos, instituciones y de propietarios del pueblo, en parte de las cuales estuvo directamente implicado Diego, la denominada “Aldea Rainbow”, una ecoaldea instalada en la localidad abandonada de Mataveneros municipio de Torre del Bierzo (León) que posteriormente se extendió a otra localidad cercana, Poibueno. Así nos lo indica el periodista Fulgencio Fernández en un texto: “La respuesta de Diego a la vida en aquella montaña que veía languidecer la ganadería fue conseguir que llegarán a los montes de Genicera, al espectacular Puerto de Sancenas en el que tantos años pastoreó Paulino El Manco, la primera concentración que acogían estas tierras del movimiento Rainbow. “Los hippies”, como se sigue diciendo por esta comarca del Alto Torío cuando se recuerda a aquellas caravanas de gentes de pelo largo, algunos con carros a la antigua usanza, otros caminaban descalzos y sonreían, que era el único idioma común de todos, con unos niños rubios con unos ojos azules que brillaban…”.

Artistas que vuelven al campo

Este fenómeno de la vuelta al campo vinculada a movimientos de renovación social y en cierto modo de contracultura, se inserta en un amplio y complejo movimiento que en León tenía algunos ejemplos alternativos vinculados directamente con el mundo de las artes plásticas, como era el caso especial de Luis García Zurdo, reconocido artista de prestigio internacional en el ámbito de la vidriera que instaló su taller en la pequeña localidad de San Féliz de Torio, lugar de paz y tranquilidad que le facilitaba el aislamiento necesario para su proceso creativo y espacio suficiente. Proceso que se intensificó en la década de los setenta y ochenta, en la cerámica creativa con la creación del centro comunitario taller generado en Santalla del Bierzo en 1977, con Baudilio Soto, Toño Herrero, Begoña Martínez, pero alcanza una gran significación con la llegada de Ignacio Puigyaner a Molinaferrera, localidad en la que instala su taller cerámico en 1977 y se convierte en un núcleo de atracción importante, absorbiendo a los miembros de Santalla y generándose una comunidad creativa abierta y permeable de gran proyección y significación. Otros proyectos de tipo individuales se producen en diferentes localidades rurales con Santos Hinojal e Isabel Moya en Rabanal del Camino, Julio San Martín en Villaturiel, José Carlos González y Ana Palomero en Matallana de Valmadrigal, José Antonio Sarmiento sitúa su taller en varias localidades hasta que recala definitivamente en San Cibrián de Ardón, entre otras múltiples propuestas que se desarrollaron en el ámbito rural en este periodo de gran interés, con la intencionalidad de recuperar la vuelta al campo, la naturaleza y los procedimientos artesanales de tipo creativo.

Diego Segura desde su llegada a Genicera, localidad inmersa en un proceso de regresión lenta pero fija tanto económica como social, se dedica a trabajar por buscar soluciones y participar en proyectos de recuperación del medio rural; así en 1984 es invitado por el Instituto de la Juventud a participar en el Congreso de Pueblos Deshabitados que se celebra en Madrid. En el verano del año siguiente también con el Instituto de la Juventud pone en marcha varios talleres o campos de trabajo para la recuperación de pueblos deshabitados. En este mismo año se integra como miembro de la Fundación del Movimiento Alternativo Rural, en el cual participa activamente durante varios años en las múltiples actividades y talleres que promueven. Participa en la creación de la Asociación Musaraña, con unos objetivos claros en la defensa del medio natural, las artes, las tradiciones populares y el mantenimiento de la estructura social en el medio rural. Con esta asociación y con la colaboración del INEM, implicado e interesado en estos momentos en este tipo de problemáticas, se realizan dos talleres de arte textil, en pleno auge en estos momentos en España con la figura de Raventos y otro de albañilería tradicional, realizados en Genicera y Santa Lucía de Gordón entre 1987 y 1988.

Esculturas de Diego Segura en la sala Provincia. Foto: V. García.

Ideas plásticas y compromiso político

La dedicación plena a lo que se podría denominar como la concreta proyección y formalización de sus ideas plásticas se inicia en Genicera en 1987. Pero siempre con el compromiso de lucha por la zona rural y la ecología; así lo indica el periodista y vecino de la zona Fulgencio Fernández: “Por aquella época se sumó a la lucha contra el pantano de Riaño –el ecologismo-, todavía no se ha olvidado el título de la obra que sustanció aquella dura batalla: De vacas a peces por estupideces”. Una referencia del hecho realizada en bronce en pequeño formato que representa un monstruo medio pez medio rama surgido de la torpeza del hombre y sus actuaciones especulativas de terribles consecuencias en el futuro. Magnífica obra que está presente en la muestra.

Esta constancia en la reivindicación, defensa y lucha por el medio rural queda reflejada y constatada claramente en su quehacer creativo en dos propuestas más, que especifican y concretan hechos. La primera es un conjunto amplio de fotografías que realiza en los primeros años de su estancia en Genicera, que reflejan las costumbres, trabajos tradicionales y comunitarios (la siega, la matanza …) que se hacían y que gran parte de estas actividades hoy en día han desaparecido o quedan como reflejo muy mitigado de la realidad, casi como un elemento folklórico. El título: Genicera años 90 la vida que se pierde, es contundente, claro y concreto, un conjunto amplio de fotografías tratadas pictóricamente por Diego que tienen una carga documental muy importante puesto que algunos de sus protagonistas han desaparecido, pero también estas imágenes se tiñen de una cierta melancólica ya que en cierto sentido reflejan que aquella batalla iniciada en los setenta, está casi perdida y por ende el medio rural leonés.

“Damocles 88-800KW”, de Diego Segura, en la sala Provincia. Foto: V. García.

Otra pieza de gran significación, es la obra titulada “Damocles 88-800KW”, del año 2010, con una intensidad crítica muy destacada en el ámbito político, económico, social y ecológico, puesto que hace referencia a una intervención ministerial que atacaba directamente a la supervivencia de un ámbito natural de gran valor ecológico como es la reserva de los Argüellos y de gran parte de la montaña leonesa. Es una creación del periodo de las movilizaciones sociales de la zona de la montaña leonesa en contra de la anunciada construcción de la gran autopista eléctrica conocida popularmente como la “Sama-Velilla”, una línea de alta tensión que saldría de Sama de Langreo (Asturias) hasta Velilla de Carrión (Palencia). Un total de 88 kilómetros de línea eléctrica de 800.000 voltios que cortaría la montaña en dos con un gran impacto medioambiental; obra expuesta en noviembre del mismo año en el Palacio de D. Gutierre de León. Pieza de una gran simplicidad y esquematismo. También en este sentido del compromiso político nos recuerda su amigo José Manuel Pérez Rivera, en un breve texto, su destacada aportación y colaboración con lo que se puede denominar el 15M ceutí.

Primera exposición en Pallarés

La primera exposición de Diego Segura se realiza en mayo de 1987 en los Almacenes Culturales Pallarés, recién comprados por la Diputación de León bajo la presidencia del socialista Alberto Pérez Ruiz para convertirse en el buque insignia de la gestión y programación cultural de la Diputación leonesa en la provincia y fuera (después de unos primeros momentos de duda sobre su utilización más adecuada) espacio gestionado en aquellos momentos por el escritor y periodista Pedro Trapiello.

La muestra aportaba de forma genérica la actividad e ideas de Taller 7, y Diego presentaba un conjunto amplio de esculturas realizadas con materiales naturales como piedras y maderas del entorno de Genicera. En diciembre de este mismo año entre el 11 y 13, se celebró con gran éxito de público y participación de colectivos de toda España, la I Feria Alternativa de León, organizada por Taller 7 con Diego Segura como responsable máximo. Posteriormente Taller 7 también organizó la I Feria Alternativa de Valladolid, en el Campo Grande, repitiendo el éxito nuevamente. Desde este momento se inicia una trayectoria amplia e intensa de trabajo y exposiciones en relación a la creación plástica por diferentes países.

Exposiciones por el mundo y arte público

Así realizará una muestra en 1988 en Pola de Lena (Asturias) espacio emblemático donde formalizará una obra de intervención urbana muy significativa en su trayectoria: Hálito de Pola iniciada en 1997 y finalizada en 1999. En 1989 expone en la Robla, en la Caja de Ahorros de Ceuta, en Sala Bertuchi de Tetuán (Marruecos), en Asilah en el Centre de Recontres Internacionaoux, en el Centro Cultural Español de Tánger (Marruecos).

En el año 1990 en la Casa del Reloj de Madrid, en la Biblioteca del Estado de León, en Mieres (Asturias) en la Galería Chagal y en la I muestra de Mail-Art de la Ciudad de Alcorcón, participa en la muestra internacional de Mail-Art “Tierra Firme”, en Kent, (Washington, U.S.A.), Galería dÁrt Arsin Tobella, Tarrasa, en la II Muestra Internacional de Arte de Mail-Art Ciudad de Alcorcón, en la Sala D´Vinci en Pola de Lena, en la muestra “Red My Lips” de Mail-Art de la ciudad de Kent en Washington (U.S.A.), en el Ateneu Barcelonés de Barcelona. En este mismo año participa en un curso de grabado y creación de papel artesanal en el taller Tarlatana en Oviedo.

En 1991 le encargan la obra pública del crucero de la pequeña localidad leonesa de Nogarejas (León). En 1992, realiza un taller de perfeccionamiento de grabado en Barcelona, expone en la Galería Baixeras de Barcelona y participa en la Expo. 92 con la Cámara de Comercio de Ceuta. Este mismo año convoca la I Muestra Internacional de Arte Postal Biocultura 92 en Madrid. En 1993 el Hotel Puerta de África de Ceuta compra una colección completa de obras para sus instalaciones. Este mismo año viaja a Irlanda con un proyecto de medioambiente y turismo rural de colaboración entre la Unión Europea y Castilla y León. Viaja a Cuba en 1994, participando en el proyecto colectivo de artistas Mutuamente desarrollado por el Museo Antón de Candás (Asturias), la Fundación Evaristo Valle y Franciso Zapico entre otros muchos colaboradores.

Con el instituto Cervantes desarrolla la muestra itinerante Marruecos 94 por varias ciudades de este país. Es invitado en julio y agosto al XVII Moussen Internacional de Asilah (Marruecos). En este mismo año en la localidad abandonada de Camposolillo (León) participa en un proyecto de rehabilitación para dedicarlo a turismo rural, promovido por CC.OO. y el INEM.

Estos son unos breves apuntes de las múltiples actividades que Diego Segura viene desarrollando secuencialmente hasta la actualidad que tiene como punto culminante la presente muestra retrospectiva de su obra en la sala Provincia del instituto Leonés de Cultura, Diputación de León. En cierto sentido un bucle simbólico que se inició en el año 1987 en Almacenes Culturales Pallarés de la Diputación de León y que se cierra en el 2017 en la misma institución que acogió su primera muestra, presentando una amplia síntesis de su trayectoria artística después de 30 años.

Artista multidisciplinar

Diego Segura es un artista multidisciplinar, que se ha dedicado igualmente a la gestión y a la formalización de obra artística en diferentes medios y soportes. En el territorio de la gestión ha desarrollado múltiples propuestas de talleres y actividades vinculadas con instituciones privadas e instituciones públicas: así ha colaborado o desarrollado de forma individual y colectiva propuestas y proyectos con el INEM, CC.OO., C.G.T., Ministerio de Cultura, Diputación de León, Junta de Castilla y León, Instituto Cervantes, Museo de Ceuta, Ayuntamiento de Pola de Lena, Centro de Escultura de Candás Museo Antón, Fundación Museo Evaristo Valle, Ateneo Cultural Albéitar, Ayuntamiento de León, Ayuntamiento de Pontedera (Toscana, Italia), Cámara Municipal de PONTE SÔR (Portugal), Asociación Sóis Sete Luas (Portugal), así como con diferentes y múltiples instituciones marroquíes entre otras muchas instituciones culturales.

En el ámbito creativo propiamente dicho, puesto que tiene otros espacios humanísticos de expresión individual y colectiva, desarrolla básicamente su trabajo en el espacio de la pintura, la escultura, la escultura pública, las intervenciones urbanísticas, el cartelismo, el diseño, la fotografía y el mail art. Intentaremos hacer una breve reflexión sobre cada uno de estos campos, aunque todos ellos están vinculados intrínseca y directamente, siendo un todo de expresión humana y vital; así de esta forma alcanzaremos una lectura o aproximación más sencilla.

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Escultura

En el ámbito de la escultura podemos diferenciar varios enfoques y planteamientos, a pesar de que toda su obra tiene un hilo conductor interno fundamental que permite dotarla de un eje estructural sobre el cual pivotan todas sus propuestas, por muy diferentes que puedan parecer en estética y apariencia formal. Este eje vertebrador es una visión integradora de diálogo, comunión y percepción e interpretación del hombre en la naturaleza y de la naturaleza en el hombre.

En primer lugar tenemos un conjunto de obras que surgen directamente de la reflexión del artista en relación a la materia natural dada como tal, existente en el entorno. El tronco, la raíz, la piedra o el elemento natural que el artista escoge y diferencia de los demás para dotarlos de una carga simbólica, referencial o icónica. Este conjunto de obras en realidad son apropiaciones que parten de la descontextualización del objeto natural, para dotarlo de una nueva significación por medio de mínimas modificaciones y articulaciones, procedimiento de larga y amplia tradición y aplicación en el arte del siglo XX, el Surrealismo lo utilizó ampliamente, Pablo Picasso, el Dadaísmo o Marcel Duchamp, son ejemplos claros, aunque en muchos casos de objetos de procedencia no natural.

En este contexto encontramos algunas obras de pequeño formato de las primeras etapas creativas de Diego Segura: El salto o Homenaje a Henry Moore, partes de troncos encontrados o seleccionados en los múltiples paseos por los bosques y espacios naturales de la zona, obras en las cuales la modificación o transformación de la materia encontrada y asignada como hallazgo creativo, es mínima.

Otro enfoque o planteamiento diferenciado es el que, partiendo del material encontrado, este es sometido a una transformación formal mucho más compleja, con la introducción de cortes en el volumen matriz, cambios o modulaciones de formas y la incorporación de otros elementos ajenos a la propia forma originaria; en este caso nos encontramos con obras como: Te estaré esperando, Pensamiento y emoción, El caminante o el Valle de Riaño, pieza esta última que incorpora una modificación muy significativa por medio del cambio o traslado a otro material diferente del originario, al estar fundida en bronce.

Una tercera fase, en la cual al material base natural, generalmente madera encontrada, se le aplica una intensa formalización geométrica de influencia constructiva con la introducción de módulos secuenciales con ritmos espacio-temporales, aspecto que posteriormente se intensificará en la serie escultórica Silbos (tenemos que recordar que la figura de Jorge Oteiza en estos momentos está en plena recuperación y reivindicación). En esta serie se deja ver con claridad y sin ningún complejo la tensión entre el elemento orgánico de la madera (parte relativa a nudos y huecos) y la estructuración geométrica relativa a los planos; en este caso se cuenta con un amplio conjunto de obras en la muestra: A Okusai (1987), El Pulso del Silencio (1987) o Entre el Silencio y el Grito (1990).

Existe otro conjunto de obras de gran formato en relación a estos grupos anteriormente citados que van desde 1996 hasta 1998, con un sentido esencialmente vertical y que alcanzan una altura de unos dos metros en algunos casos. Varias piezas con referencias humanas y mitológicas en sus títulos como son: El Mundano (1997), El Místico (1998), Dulzura de Mujer o El Triunfo de Venus (1999). Esta última obra está presente en la exposición con una intensa carga sexual explícita, tema subyacente de una forma directa o indirecta en algunas otras obras de Diego Segura. Piezas realizadas con grandes troncos de árbol que han sido sometidos a una profunda transformación, en primer lugar por medio de cortes que producen secciones discontinuas que se unen posteriormente dislocando la forma original e introduciendo un corte espacio-temporal en la obra y en segundo lugar por la modificación y transformación de su materialidad al ser suplantados sus acabados naturales por medio de una impregnación de polvo de mármol que posteriormente es pintado con colores primarios intensos y estridentes, rojos, azules o amarillos. Las obras pierden su referencia de materia orgánica y pasan a ser composiciones volumétricas con una priorización del elemento pictórico que las convierte en verdaderos gritos plenos de energía.

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Escultura pública

En la escultura pública, debemos plantear varias diferencias; por un lado aquéllas propuestas que son estudios y maquetas que suponen un amplio y enriquecedor desarrollo creativo (que posteriormente entraremos en su análisis) y por otro lado obras que se formalizaron materialmente aunque también dentro de este conjunto existen variaciones notables en la concepción y formulación. Así tendremos una intervención urbana relacionada con los hitos históricos de la señalética clásica, pero reinterpretada o actualizada según se quiera ver, como es el caso del crucero de Nogarejas de 1991, realizada en colaboración con el arquitecto Francisco Alonso. Elemento urbano que partiendo de la estructuración clásica de piedra de granito con una estética casi escurialense, en la parte superior de la estructura en la zona del cruce, se introduce un juego de rupturas espaciales volumétricas que dotan a la obra de una cierta gracilidad, por medio de la combinación de cubos geométricos y troncos de ramas.

Una intervención de mucho más calado y significado, y que nos plantea una visión muy compleja, introduciéndose plenamente en lo que podríamos denominar como tratamientos urbanísticos, es el Hálito de Lena, obra diseñada en 1997-98 y que se terminará un año después. Intervención de una gran dificultad y complejidad puesto que tenía que solucionar el tránsito e integración de dos espacios públicos amplios de la ciudad, situados a diferente altura, por medio de la utilización de la solución barroca clásica de una escalinata. Para ello Diego Segura desarrolla un aparato simbólico de gran complejidad en relación a la naturaleza, partiendo de una formulación estética muy barroca y tensa, basada en la utilización de elementos de configuración orgánica muy esquematizados y secuenciados rítmicamente, que dan una sensación de fluidez y movimiento constante que se vincula psicológicamente con el deambular cadencial de público que pasea y fluye de un espacio al otro con normalidad.

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Otra obra pública de gran significación en su trayectoria es La Ola, encargo realizado para el puerto de Ceuta en el año 2002 y que se materializó entre los años 2003-2005. Intervención también dotada de una gran carga simbólica, como elemento que representa el flujo, interrelación y fusión de culturas en el maravilloso crisol que es Ceuta, por medio del mar, simbolizado por la ola. En cierto modo este encargo supuso una vuelta o reencuentro con su infancia y sus raíces y al mismo tiempo un reconocimiento amplio de sus paisanos a su trayectoria y trabajo. Sin duda la realización de un encargo de tanta trascendencia para su ciudad natal supuso un impulso de energía vital muy importante para Diego. Una obra que se plantea como una intervención pública en un espacio acotado y cerrado en sí mismo, por lo tanto es una obra que se concibe para ser observada desde el exterior de la misma desde diferentes perspectivas, no como en el caso anterior en el que el ciudadano circula por el interior dialogando con los diferentes elementos que configuran la misma. Intervención pública de grandes dimensiones y de una realización técnica de gran complejidad.

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Por otro lado la obra Hálito Durruti (encargada a Diego en el año 2002 por la CGT, pero finalmente colocada después de múltiples problemas en el año 2009). Se planteó inicialmente como un homenaje conmemorativo en la ciudad de León a la figura del destacado y emblemático anarquista leonés, pero surgieron tensiones y diferentes enfoques en el planteamiento de la propuesta. Al final se ubica en la zona del antiguo barrio de Santa Ana, hoy desaparecida su arquitectura típica y emblemática, en el mismo lugar donde estaba ubicada la casa donde nació José Buenaventura Durruti (León 1896-Madrid 1936), un monolito conmemorativo pero con una carga simbólica muy intensa que hace referencia al movimiento solidario de todos los hombres y mujeres que luchan y dan su vida por la libertad y defensa de los derechos humanos. Pieza escultórica de aspecto sobrio, tosco y duro en el exterior, de concepción muy cerrada, de visión únicamente lateral, que nos obliga a circundarla para poder descubrir en su interior esa luz y energía representada por el cilindro y las concavidades de cobre. Una pieza polémica incluso en el ámbito anarquista de León.

Proyecto significativo de escultura pública que no vio la luz, es el que se refiere a la propuesta de 1998-1999 para realizar un proyecto en Ceuta Punto de Encuentro. Una intervención monumental de gran interés que se realizaría en mármol y cristal, planteada con una volumetría de tipo abstracto geométrico, con un núcleo central globular del cual emergen dos brazos enfrentados, aportándose a la obra el elemento orgánico de origen marino por medio de las losetas del suelo que eran de vidrio fundido.

Diseño

En el campo del diseño realiza maquetas planteadas como proyectos escultóricos públicos y nos encontramos con un amplio desarrollo de propuestas enmarcadas en el término Silbos, serie de 1996. Verdaderas joyas de pequeño formato realizadas en cartulina con figuras a escala para poder plantearnos una adecuada visión de la intervención en el espacio urbano o natural de la obra. Son estructuras laminares que parten de unidades básicas como el cuadrado, rectángulo o triángulo, inspiradas en los múltiples paseos por las zonas arboladas y de bosques de Genicera, y que el título genérico de la serie, hace referencia a ese sonido, mágico, maravilloso y musical que se produce en las ramas de los árboles como consecuencia del embate del viento intenso sobre ellas. Obras muy geométricas, conformadas por la división estructural y secuencial, produciendo movimientos rítmicos y armónicos de gran equilibrio en la superficie laminar de origen. Piezas de color blanquecino, limpias, impolutas, que se integran perfectamente con el entorno y al mismo tiempo plantean una modificación del sentido matérico de la pieza. Este tipo de obras se vinculan en cierto modo con propuestas del arte cinético y del Op Art, aunque con grandes distancias de las propuestas del autor español Eusebio Sempere.

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Pintura

En el caso de la obra pictórica también ocurre algo similar a la escultórica; nos encontramos con propuestas que podríamos decir que se ubican en el espacio de un discurso intimista y personal, que consisten básicamente en una proyección directa, inmediata, enérgica, inconsciente e incontrolada del yo que fluye del interior, sin controles mentales, sobre el plano pictórico, y que alcanza su máxima expresión en el territorio de un gestualismo pulsado rítmicamente, denso, proteico y tenso que le vincula, en cierto sentido, con los expresionismos abstractos como la Action Painting de Jackson Pollock o quizás más próximo en inspiración y sentido espiritual con Mark Tobey.

Esta serie es la que se denomina Pulsos y está integrada por piezas realizadas sobre cartulina de pequeño formato fundamentalmente, muy armónicas en su ordenación compositiva y con una intensa cadencia rítmica, pero muy barrocas en cromatismo y matices. Obras de una enorme carga espiritual y de conexión con el cosmos, formalizadas por medio de un gesto curvo instantáneo sobre un fondo. A este conjunto pertenecen la serie Mirada Serena, Mirada Cálida, Mirada Despierta, El Ojo Viajero o La Fuerza del Sentir entre otras, títulos muy sugerentes.

Curiosamente en el lado opuesto, por decirlo de alguna manera, nos encontramos con la reflexión sobre el hecho ajeno, lo externo a nosotros, lo otro dado, lo otro existente, lo que podríamos indicar como elemento cultural o residuo histórico-cultural, tomando el término de residuo como elementos de constatación de una realidad existente. Es el caso de las obras que llevan por título Luces de Cal, también sobre soporte de cartulina y de medidas muy reducidas; serie realizada durante la estancia de Diego Segura en el año 1994 en la localidad donde vivió de niño; Assilah. Destilan una gran delicadeza y sutiles matices cromáticos y degradaciones tonales, que perfectamente nos podrían hacer creer que estamos en el territorio de una abstracción ensimismada, pero el tema central de este trabajo es precisamente constatar documentalmente la memoria del color y los efectos que el tiempo produce en las fachadas de las casas antiguas de esta localidad cuando se van superponiendo capas y capas de pintura para remozar las mismas año tras año por la acción del hombre, que se hace presente de forma latente en cierto sentido. Esa memoria del hombre, del tiempo y de la materia pictórica, es la clave para entender esta delicada y sutil propuesta de Diego, que al contrario de la otra serie es profundamente serena, tranquila, esencial, mínima, pero al mismo tiempo inquietante y cargada de misterios.

También realiza otro conjunto amplio de pinturas en las cuales introduce siempre la reflexión del elemento natural, así se puede observar en Luz del tiempo o Las Cuatro Estaciones del 2001, en la cual introduce el color como elemento simbólico para representar las diferentes estaciones del año en una formulación plenamente abstracta, introduciendo el módulo geométrico como unidad básica para articular un plano pictórico que está abierto y que debe ser compuesto visual y conceptualmente, obras de una gran delicadeza y carga poética.

El sistema de apropiación de imágenes existentes en los diferentes soportes de comunicación escritos, va a ser algo que también utilizará de forma muy evidente y con más o menos intensidad según el ámbito creativo, así se constata en la obra pictórica Vuelo de Otoño, con la incorporación de la imagen de un ave.

Cartel censurado en la Feria del Libro de León.

Mail-art y un cartel censurado

Pero esta utilización se hace mucho más intensa en la formalización de carteles y también en algunos casos de mail-art o arte postal, espacio en el que es un activo creador y organizador de muestras internacionales.

Caso curioso y significativo el escándalo que se produjo con el cartel de la Feria del Libro de León que le fue encargado por Jaime Torcida en el año 1996, titulado El libro memoria de la vida y que fue rechazado por los responsables de la Feria del Libro de León por la incorporación de una imagen, en collage, de una cerámica clásica griega con una escena explícita de sexo. La misma propuesta con leves variaciones alcanzó el mismo año en la muestra internacional INISTA de Arte Postal una mención especial.

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Fotografía

Diego Segura ha utilizado la fotografía, desde hace mucho tiempo, como una herramienta de trabajo, pero también como un elemento creativo en sí mismo. Así en esta muestra presenta cuatro series que reflexionan sobre la mirada y la forma de observar, percibir y sentir el universo, amplio conjunto de obras que se pudieron observar en la muestra que se realizó en el museo de Ceuta en 1993.

La primera serie es Luces de Mar … Mar de Luces, conjunto de fotografías realizadas en el puerto pesquero del pequeño pueblo M’diq, situado muy próximo a Ceuta en el mar Mediterráneo. Una aproximación a la transformación visual y estética que se produce por la interacción de la luz sobre los útiles y herramientas que utilizan los marineros, generando un espacio mágico de nuevas sensaciones.

En la serie Acuarelas del Frío, el artista nos traslada a la pequeña localidad de Genicera en plena Reserva de la Biosfera de los Argüellos, aproximándonos a una visión misteriosa de interacción entre el agua, el frío y la luz. Propuesta que nos aproxima y descubre una nueva visión de la realidad desde un enfoque muy personal.

Los Colores del Silencio, nos traslada a un nuevo espacio natural de gran belleza, la playa del Silencio situada muy cerca del pueblo asturiano de Cudillero, espacio muy frecuentado, pero al mismo tiempo muy desconocido hasta para el bañista que habitualmente la visita como usuario. Una mirada silenciosa, ensimismada en la estratigrafía de la costa herida, de una imponente y desconcertante potencia visual y plástica que se convierte en una metahistoria de la propia playa.

Por último contamos con la serie fotográfica Otras Miradas, una reflexión en relación a lo más próximo que nos rodea: plantas, hojas, frutas, cancillas, puertas. Una descontextualización de lo real por medio de la acotación mínima del entorno, que nos descubre la belleza en lo cercano y cotidiano.

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Caligrafías sensibles

En el año 2015 después de una crisis de salud, inicia la realización de la serie denominada Caligrafías Sensibles. Según el propio autor: “Son como pequeños mandalas benéficos personalizados, llenos de símbolos y colores vivos que invocan valores positivos como la sensibilidad, la sensorialidad, la sensualidad, el amor, la entrega, la consciencia, la mirada despierta, el respeto a la vida, el renacer permanente, la alegría de vivir, la floración y fructificación de las buenas acciones, para estar siempre en una actitud positiva de trabajar por un mundo mejor, como contraposición a este tiempo oscuro en el que estamos viviendo hoy y que debemos esforzarnos en cambiar.”

Una muestra de gran significación que plantea un mínimo homenaje, un reconocimiento y puesta en valor de las destacadas aportaciones de un creador vitalista, intensamente vinculado a la naturaleza, como es Diego Segura.

 

 

  1. Admirable tanta creatividad en defensa de la Naturaleza, la Vida y la Humanidad.
    He echado en falta la Muestra de Arte Postal de Ceuta que durante 11 años ha mantenido vivo el deseo y preocupación por UN MUNDO MEJOR…ES POSIBLE.

  2. Pingback: Diálogo sobre la tierra y el arte, con Fulgencio Fernández y Diego Segura en La Vid de Gordón | Tam-Tam Press

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