“Oficio de tinieblas” en Salamanca, con lectura de “Tres lecciones de tinieblas” de Valente

Ilustramos esta información con un Oficio de Tinieblas que El Coro de Cámara Alonso Lobo representó en 2015 en el Monasterio de Uclés (Cuenca). Haz un CLICK en la imagen para ver un trailer…

“Oficio de tinieblas / Ofício das trevas” se titula el concierto y recital poético que acogerá la Capilla de San Jerónimo, edificio histórico de la Universidad de Salamanca, el sábado 4 de noviembre, a las 20 horas. Los filólogos y escritores Amelia GamonedaPedro Serra recitarán en español y portugués las “Tres lecciones de tinieblas” del poeta José Ángel Valente (traducidas al portugués por José Bento), en una celebración, con música de Genaro Manna y José Joaquín dos Santos, en la que se reinterpretará un peculiar Oficio de Tinieblas, una de las más conmovedoras celebraciones de la liturgia cristiano-romana. Entrada libre hasta completar el aforo.

El director de este concierto y recital poético en la Universidad de Salamanca, Bernardo García-Bernalt, lo define como “una peculiar exploración con tintes historicistas de los límites entre poesía y música”.

  • El programa completo, en pdf, AQUÍ

:: Sobre el Oficio de Tinieblas

Tenebrario con los quince cirios que se van apagando sucesivamente tras la lectura de cada salmo en el Oficio de Tinieblas.

El Oficio de Tinieblas es el servicio litúrgico del oficio divino que lleva a cabo en el rito romano durante los Maitines y Laudes de los tres últimos días de Semana Santa (Miércoles, Jueves y Viernes Santo). Según la Wikipedia:

“Se trata del rezo de la Liturgia de las Horas según el antiguo breviario romano (maitines, laudes, vísperas, completas…) de Jueves, Viernes y Sábado (…). Al celebrarlo en la entrada a la noche, tenía la peculiaridad de hacerse en las “tinieblas”, de ahí su nombre.

En este oficio se dispone de un candelabro especial, llamado tenebrario, que tiene 15 velas o cirios amarillos que representan a los 11apóstoles que permanecieron tras la traición del Iscariote, las tres marías (María Salomé, María de Cleofás y María Magdalena) y a la Virgen María, en la persona de un cirio más destacado que los otros. Tanto las luces del templo como los cirios se van apagando uno tras otro tras el canto de los salmos para que al final quedase encendido sólo el cirio que más destaca al acercarse la muerte del Redentor (los apóstoles lo fueron abandonando y el templo va quedando en tinieblas, por eso el nombre del Oficio). Al llegar al último cirio, se canta el Miserere (Salmo 50 (51)) y el cirio se sitúa en la parte posterior al altar ocultándolo, simbolizando la entrada de Jesús en la sepultura y la permanencia de la Iglesia en espera de la Luz que surgirá en la Vigilia Pascual. Terminado el “Miserere” el clero y los fieles producen un ruido de carracas y matracas, que cesa dramáticamente al aparecer la luz del cirio oculto detrás del altar, para simular las convulsiones y trastornos naturales (“hasta las piedras hablaron”) que sobrevinieron en la naturaleza al morir Jesucristo Salvador.

(…) De este apagado progresivo de las luces hasta la plena oscuridad viene que, en la Vigilia Pascual, el templo se encuentre en completas tinieblas al empezar la celebración, oscuridad que romperá el nuevo fuego y la Luz de Cristo resucitado, como canta la liturgia de esa noche, hasta iluminar por completo la iglesia. (…)”

:: “Lecciones de tinieblas”, Jeremías y Valente

Con este título, “Lecciones de tinieblas”, publicó Jorge Esquinca un artículo en la revista Letras Libres, el 

La tradición hebrea atribuye al profeta Jeremías un libro hermoso y desolado. Dividido en cinco cantos, el Libro de las lamentaciones narra, en un tono de honda elegía, la destrucción del Templo y la ciudad de Jerusalén como un castigo divino. A partir del siglo VIIi de nuestra era, la liturgia católica romana comienza a utilizar el texto de las Lamentaciones incorporándolo al oficio de maitines que se cantaba durante los tres días anteriores al domingo de Pascua, justo después de la medianoche. Los compositores franceses de finales del siglo XVII —de Lalande, Charpentier y, de manera especialmente memorable, Couperin—, llevaron a su más alta forma de expresión este género de música sacra que conocemos como Leçons de ténèbres. En las Lecciones de tinieblas se canta una letra del alfabeto hebreo, seguida de uno de los versículos que componen el poema de Jeremías. La destrucción del Templo y la ulterior desolación de la Ciudad Santa han de remitir, bajo la perspectiva de la cristiandad, a la figura del Redentor, abandonado por sus doce discípulos durante sus últimas horas. Trece velas se encendían al comienzo de la liturgia y, conforme avanzaba el oficio, se iban apagando una por una, hasta conservar encendida una sola, que simbolizaba al Cristo que permanece rodeado por la oscuridad.

(…) Lo cierto es que las Lamentaciones de Jeremías han sido un fondo de verdad al que hermeneutas, músicos y poetas, a través de los años, han podido asomarse y desde ahí, tomar un impulso renovado. En 1980, el poeta español José Ángel Valente publicó sus Tres lecciones de tinieblas. Un conjunto de poemas que, a su manera, dialogan y reinventan el desolado canto del profeta.(…)”.

:: Sobre José Ángel Valente

El poeta gallego José Ángel Valente, nacido en Ourense en 1929 y fallecido en Ginebra en 2000, es sin duda uno de los escritores más importantes de las letras hispánicas del siglo XX, pero también uno de los intelectuales españoles más europeos (fue docente en Oxford y funcionario internacional en Ginebra y París) y más abiertos a la alteridad universal por su vivencia biográfica (viajó por Europa, África, Asia y América), por su vocación ideológica (defendió siempre el interculturalismo) y por su asimilación literaria de diversas místicas del mundo (de Oriente Medio a Extremo Oriente pasando por la India).

Como escribió Claudio Rodríguez Fer:

“Su descubrimiento de la Cábala judía provocó toda una revisión filosófica y creativa en Valente, como evidencia el libro, de extraordinario hermetismo simbólico, Tres lecciones de tinieblas (1980), consistente en una serie de mónadas que se corresponden con las primeras letras del alfabeto hebreo, concebidas en sintonía con el género musical, de tipo sacro, así denominado. La obra parte de la nada que representa la primera letra, el Alef, es decir, la ausencia: “El punto donde comienza la respiración”. El propio poeta realizó una auto-lectura esencial para comprender su sentido como “canto de la germinación y del origen o de la vida como inminencia y proximidad”.

Valoraba ante todo Valente la apertura: apertura mental, apertura social, apertura intercultural, apertura mística. Quizá por ello escribió en Tres lecciones de tinieblas: “Tejí la oscura guirnalda de las letras: hice una puerta: para poder cerrar y abrir, como pupila o párpado, los mundos”. Entremos, pues, en ellos, con la música de su poesía sublime.”

:: “Tres lecciones de tinieblas: una autolectura”

Por JOSÉ ÁNGEL VALENTE 

Portada de “Tres lecciones de tinieblas” (1980), de José Ángel Valente.

Los textos de Tres lecciones de tinieblas tienen su origen en la música. Primero, y antes que en ninguna otra, en las lecciones de Couperin. Luego, en las de Victoria, Thomas Tallis, Charpentier, Delalande. Del lento depósito de esas composiciones fue desprendiéndose o formándose un solo principio iniciador o movimiento primario, ese movimiento que subyace en toda progresión armónica y que ha sido llamado justamente Ursatz. En ciertos sistemas de análisis armónico se entiende que el Ursatz tiene un potencial expresivo universal y, por universal, objetivo. La creación dependería de la medida en que el compositor facilite (por tanteo y por espera) la convergencia de su propia energía con el Ursatz. Lo que en música se llama variación sería, desde ese punto de vista, un modo de meditación creadora sobre el movimiento primario, sobre una forma universal.

Yo vería, pues, los catorce textos de las Lecciones de tinieblas como catorce variaciones sobre el movimiento primario que las letras desencadenan. Variaciones o meditaciones sobre las catorce primeras letras (que, por supuesto, son letras y números) del alfabeto hebreo. ¿Por qué las letras?

Todas las lecciones de tinieblas, género sacro que ensayaron tantos grandes maestros, tienen la misma estructura. Se canta en ellas una letra del alfabeto hebreo y a continuación un fragmento de las Lamentaciones de Jeremías, profeta. Contempladas en su conjunto, las lecciones ofrecen dos ejes. Un eje vertical y un eje horizontal. El eje vertical es el de las letras, que permitirían leer, como en un acróstico, todo el lenguaje y en él toda la infinita posibilidad de la materia del mundo. El eje horizontal es el eje de la historia, el eje de la destrucción, de la soledad, del exilio, del dolor, del llanto del profeta que termina siempre con este lacerante aviso: “Jerusalem, Jerusalem, convertere ad Dominum Deum tuum”. Pero convertirse al Señor es convertirse a las letras, remitirse al eje de las letras, pues -como dice el rabí de Mczeritz- el Santo reside en las letras, es decir, en las formas arquetípicas del espesor y de la transparencia de la materia y de su perpetua resurrección.

En su forma musical, las lecciones reflejan la misma estructura. Cualquiera que oiga las lecciones de Couperin percibirá de inmediato en el texto de las Lamentaciones un canto que corresponde a un estilo personal y a una época; es ése además un canto argumental. En cambio, el canto de las letras no está sujeto a la contemporaneidad y arrastra formas mucho más antiguas, quizá derivadas del canto sinagoga!; además el canto de las letras no tiene argumento, es un canto melismático.

Los catorce textos que componen las Tres lecciones de tinieblas se formaron en el eje de las letras que es, en efecto, el que hace oír el movimiento primario, el movimiento que no cesa de comenzar. Pueden leerse, pues, como un poema único: canto de la germinación y del origen o de la vida como inminencia y proximidad.

Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca. Haz un CLICK…

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“Oficio de tinieblas / Ofício das trevas”

PROGRAMA:

Tres lecciones de tinieblas (1980)
José Ángel Valente (1929-2000)

Primera lección
Responsorium: Amicus meus *
Segunda lección
Responsorium: Eram quasi agnus *
Tercera lección
Responsorium: Una hora*

Lamentação primeira para se cantar na 5ª Feira Santa (1788)
José Joaquim dos Santos (1747-1801)
Responsorium: Plange quasi virgo*

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Três lições de trevas (1980)
José Ángel Valente (1929-2000)
Traducción de José Bento

Primeira lição
Responsorium: Velum templi*
Segunda lição
Responsorium: Aestimatus sum*
Terceira lição
Responsorium: Tenebrae factae sunt*

*Gennaro Manna (1715-1779)
Responsori della Settimana Santa (Nápoles 1741).
Biblioteca Oratoriana del Monumento Nazionale dei Girolamini de Nápoles, inv. 647.
Transcripción: Bernardo García-Bernalt

Academia de Música Antigua y Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca.

:: “Oficio de tinieblas / Ofício das trevas”

Fecha:  Sábado 4 de noviembre de 2017, a las 20:00 horas.

Lugar: Real Capilla de San Jerónimo (edificio histórico de la Universidad de Salamanca). Salamanca.

Contenido:

  • Poemas de José Ángel Valente
  • Música de Gennaro Manna y José Joaquim dos Santos
  • Con Amelia Gamoneda y Pedro Serra (recitadores en español y portugués), Academia de Música Antigua de la Universidad de Salamanca y Coro de Cámara de la Universidad de Salamanca.
  • Dirección: Bernardo García-Bernalt
  • Organiza: Servicio de Actividades Culturales

El cartel.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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