MANUEL OLVEIRA: ‘Castillejo fue capaz de profundizar en la escritura de una manera que no tuvo precedentes’

Manuel Olveira.

Por CAMINO SAYAGO

Escritor, ensayista y diplomático. José Luis Castillejo concibió y compuso una obra original, innovadora y experimental. Y desarrolló una escritura en constante búsqueda de la comprensión y la libertad. Su legado, único y desconocido por el gran público, ve de nuevo la luz en el MUSAC en ‘TLALAATALA. José Luis Castillejo y la escritura moderna’, la primera retrospectiva dedicada a este artista clave en el desarrollo de la escritura experimental en España. El comisario y director del Museo, Manuel Olveira, descifra en esta entrevista el porqué de su olvido.

La muestra, coproducida por el MUSAC, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo CAAC de Sevilla y el Archivo Lafuente de Santander, reivindica la independencia, calidad y radicalidad de la obra de José Luis Castillejo, una figura difícil y compleja de clasificar. Y, sobre todo, trata de visibilizar su trabajo, solo reconocido entre especialistas: la creación de una teoría moderna de la escritura a imagen y semejanza de la pintura moderna. Una escritura que prescindía de la narración para explorar su propia realidad y que le permitió acercarse al mundo y conocerlo. En la segunda mitad del pasado siglo XX  no halló el público que lo comprendiera. Ahora, como entonces, explica Manuel Olveira, co-comisario de la retrospectiva junto a Henar Riviere, su obra ‘excepcional y exigente’ precisa de un público y un contexto cultural también excepcional y exigente.

Dos publicaciones acompañan a la exposición: un facsímil de la obra inédita de José Luis Castillejo ‘The Book of Letters’ (Sopa de letras) y un extenso catálogo ilustrado de obra que incluye ensayos de Juan Antonio González Fuentes, Henar Rivière, Javier Maderuelo y Manuel Olveira, realizada por Ediciones la Bahía.

– Esta retrospectiva es la primera que se realiza a nivel internacional sobre el escritor sevillano José Luis Castillejo. ¿Qué ha unido a tres instituciones para explorar y reconocer su trabajo?

– Esta muestra es la que hubiera querido producir en 2004 cuando comencé a concebir un gran proyecto sobre libros de artista y ediciones especiales que finalmente tomó forma en el llamado Proxecto-Edición en el que participaron el CGAC de Santiago de Compostela, el MARCO de Vigo y la Fundación Luis Seoane de Coruña entre 2006 y 2009. En ese marco de trabajo ya estaba previsto realizar una muestra con la obra de Castillejo; pero finalmente no pudo ser posible en ese momento, hasta que la oportunidad volvió a pasar ante mí ahora en MUSAC y decidí impulsar el proyecto porque tiene mucho sentido en el contexto de nuestra comunidad habida cuenta la penetración social de la literatura en León y la presencia de figuras seminales en la práctica de la escritura expandida como son Francisco Pino (a quien ya he citado debido a la muestra comisariada por Alberto Santamaría y titulada ‘Una realidad tan nada’ que realizamos entre enero y mayo de 2017) o Felipe Boso (sobre quien estamos preparando una exposición).

La voluntad de impulsar este proyecto por parte del MUSAC, CAAC y Archivo Lafuente se debe también, y sobre todo, al convencimiento de la radicalidad, calidad y profundidad del trabajo de Castillejo que, a pesar de su tremendo interés, seguía en ese momento circunscrito al conocimiento de un escaso número de personas que habían coleccionado su obra (sobre todo Lafuente y Martínez), que nos habíamos interesado por él, que habíamos estudiado su trabajo y que habíamos viajado hasta Stuttgart para conocer de primera mano todos los materiales depositados en la GraphischeSammlung de la Staatsgalerie de Stuttgart. Sobre los originales, los proyectos, las ediciones, los escritos o los diarios guardados en Sttutgart pocos ojos se han posado desde que fueron depositados por el artista en 1978 ya que nunca fueron estudiados, ni difundidos ni expuestos. El buen número de cajas que contienen grandes cantidades de documentación (desde facturas hasta cartas), bastantes escritos y muchos libros inéditos tales como ‘El libro de las cuatro figuras’, ‘El libro de los tríos’, ‘El libro de las mitades’, ‘El libro del libro’, ‘El libro de los errores’, ‘El libro de los rincones’, ‘El libro de la notación’… han estado guardados (y olvidados, me atrevería a decir) hasta hoy que han visto de nuevo la luz por primera vez en muchos años en esta primera exposición retrospectiva en MUSAC donde se puede percibir claramente la hondura de las aportaciones creativas y discursivas de un artista ‘secreto’ como fue Castillejo.

Retrato de José Luis Castillejo 1972. Cortesía del Archivo Lafuente.

– ‘TLALAATALA’ está integrada por 220 obras. Muchas de ellas se exhiben por primera vez. Parte procede de los fondos de la Staatsgalerie de Stuttgart en Alemania, donde se albergan sus obras inéditas de los años sesenta, y otras proceden del coleccionista vallisoletano Alberto Martínez y del Archivo Lafuente. ¿Cómo ha sido la búsqueda? ¿Y en qué condiciones se conservan?

– Buscar la obra de Castillejo no es muy difícil, porque por una parte está la pequeña cantidad de obras que fueron editadas y que no es muy difícil encontrar por internet, y por otra están los dos grandes lectores y coleccionistas mencionados y la GraphischeSammlung que custodian la mayor cantidad de la obra del escritor. MUSAC tiene una pequeña cantidad de obras de Castillejo en su Centro de Documentación de la Biblioteca, pero nada comparable a las tres colecciones mencionadas. Tres viajes a Suttgart, Valladolid y Santander permiten alcanzar, excepto algunas piezas y libros inéditos que regaló a algunos amigos y conocidos, la casi totalidad de su trabajo. Pero, ¿qué persona va a estar interesada en hacer esos viajes si no se conoce prácticamente el trabajo del escritor?, ¿cómo puede alguien conocerlo si nunca se expone? La Staatsgalerie de Stuttgart, como digo, nunca lo ha estudiado, nunca lo ha expuesto y, casi diría, nunca ha trabajado en la donación que hizo el escritor. Más bien, el legado de Castillejo en Alemania está totalmente olvidado en el Archivo del museo. De hecho, por ello, la conservación no es todo lo buena que cabría esperar de una institución pública. No hay más que ver, por desgracia, el ‘Libro de las figuras’ o el ‘Libro de los trozos’, con sus hojas ya totalmente pegadas entre ellas formando un mazacote, que ya no se pueden abrir ni leer.

Otra cuestión es el acceso a algunas obras específicas que sólo se conocen por referencias escritas o contadas por el propio Castillejo. Tal es el caso de los llamados ‘Libros perversos’ que el escritor produjo, según él mismo relata, entre ‘La política’ y ‘El libro de las dieciocho letras’ y que, también siguiendo sus palabras, regaló a algunos amigos de esa época. Estos libros, aún sabiendo quien los tiene en este momento, no han querido ser prestados temporalmente para esta exposición por razones bastante miserables. Resulta desconcertante y comprobar que un escritor como Castillejo, que tuvo poca fortuna en la visibilidad y apreciación de su trabajo, siga sufriendo el desconocimiento y el ocultamiento debido a irresponsables y ruines personas que un día fueron sus amigos.

Aún con esta falta y aún con las deficiencias de conservación de los materiales depositados en Stuttgart, esta exposición muestra claramente la calidad del trabajo de Castillejo, muy por encima de otros muchos, su coherente evolución desde mediados de los años 60, su incisiva y exigente producción en medio de la ramplona dictadura franquista y su explosión creativa en sus años finales de vida hasta su muerte acaecida en 2014. Esperamos que esta exposición contribuya a despertar el conocimiento y el interés por una obra única y excepcional.

– Castillejo es un autor con una producción prolija e innovadora, que investigó los límites de la escritura, hasta el punto de crear su propia teoría. Fue clave en el desarrollo de la escritura experimental en España y, sin embargo es un gran desconocido. ¿Por qué se ha oscurecido su obra?

– Efectivamente es un escritor seminal y avanzado que trató de desarrollar una práctica y una teoría “moderna” de la escritura. De la misma forma que otras artes se habían liberado de la representación del mundo (pensemos, por ejemplo, en la pintura abstracta), la escritura también debía abandonar la descripción o la narración para adentrarse en una actividad autoreferencial que explorase la propia realidad de la escritura. Esto es: una actividad basada en sus propios elementos como son las hojas de papel, la encuadernación, los ritmos de lectura, la disposición de los elementos en la página, el alfabeto, la lengua, etc. Entendiendo la escritura como un arte autónomo capaz de trascender la realidad mediante sus cualidades inherentes Castillejo fue capaz de profundizar en ella de una manera que no tuvo precedentes.

Esa es una de las razones por las que su obra no ha gozado de la visibilidad que a todas luces se merece. Lo que él hacía no lo estaba haciendo nadie, no al menos con la radicalidad de su producción. Y, además, escribir como él lo hacía ni tenía una industria ni un circuito ni un ámbito más allá de un selecto y pequeño círculo de personas interesadas. Fue, y lo sigue siendo en buena medida, una obra excepcional y exigente que hubiera necesitado de un público y un contexto cultural también excepcional y exigente. Pero Castillejo no fue capaz de encontrarlo a pesar de sus contactos y sus relaciones privilegiadas con el mundo del arte y la cultura a nivel internacional (Ortega y Gasset, Tierno Galván, MarcelinPleynet, Grenberg, Helen Frankenthaler, Ulises Carrión, por citar tan sólo algunos nombres conocidos). ¿Por qué nadie, o casi nadie, entendían lo que Castillejo hacía? Pues en buena medida porque él estaba abriendo un mundo, inventando una disciplina hibrida que todavía “no tenía sitio” en los diferentes ámbitos de las artes y la cultura de la segunda mitad del siglo pasado. No hay que olvidar, además, que Castillejo inicia su escritura moderna justo en el momento en que históricamente surge la posmodernidad que promueve una serie de valores y prácticas muy diferentes de las que radicalmente defendía Castillejo.

José Luis Castillejo La caída del avión en el terreno baldío (selección). Zaj(edición del autor), impr. Artes gráficas Luis Pérez, enero de 1967. Archivo Lafuente

– Su independencia y radicalidad no debieron jugar mucho a su favor y de ahí quizá también el desinterés, el olvido y la etiqueta de inclasificable… escritor, diplomático, crítico de arte, ensayista.

– Sí. Él hizo una trayectoria en solitario tras abandonar el grupo Zaj y después -incluso aunque bien relacionado por su actividad diplomática y cultural como crítico de arte y coleccionista- se mantuvo en el estrecho espacio de la escritura expandida y de las corrientes experimentales. A mediados de la década de los 60 en España se produjeron una serie de iniciativas que, enlazando con la corriente internacional del llamado arte intermedia, trataron de superar la división tradicional del arte en disciplinas (pintura, música, escultura…). La fusión de unas con otras dio lugar al nacimiento de nuevas prácticas artísticas como el arte de acción, el conceptual o el sonoro. En este contexto experimental, a medio camino entre la neo-vanguardia y la posmodernidad, el papel de la escritura fue fundamental. Fenómenos como la poesía concreta, la notación gráfica o la pintura gestual habían contribuido a liberarla de su tradicional servidumbre a la expresión de contenidos, y las nuevas investigaciones ahondarían en su materialidad, en la entidad de la palabra, la letra y el signo, y en la dimensión performativa del escribir y el leer.

De entre esas múltiples facetas de Castillejo sobresale su actividad como ensayista, ya no solo por su calidad y agudeza, sino porque a menudo ha sido un complemento necesario de su actividad creativa. De hecho, en el momento en que escribe una de sus obras más importantes y con más trascendencia para la escritura expandida, The Book of i’s, escribe también varios textos sobre “La escritura moderna” que, con diferentes títulos traduce a otros idiomas como inglés o alemán; o cuando está haciendo Un libro de un libro escribe “La escritura no escrita”. Esos ejemplos muestran cómo su actividad creativa hubo de ser acompañada de una teorización que le permitirá entender lo que hace como artista y sentar las bases para asentar su producción artística. Una selección de los textos ensayísticos más recientes se encuentra en Ensayos sobre arte y escriturapublicado por Ediciones La Bahía en 2013.

José Luis Castillejo The Book of i´s, Constanza: edición del autor, 1969. Archivo Lafuente

– ¿Es cierto que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía rechazó su  legado?

– Quizás. Hay referencias en algunas conversaciones con Castillejo que hubo contacto con el MNCARS para depositar su legado. Desconozco si formalmente hubo alguna formalidad para efectuar una donación o un depósito, pero lo cierto es que Castillejo expresa que no se sintió bien tratado por la institución que no demostró interés alguno por su trabajo.

–  Poner en valor su trabajo ha debido ser complicado, más teniendo en cuenta que en su mayoría se encuentra inédito…

– Obviamente que una buena parte de sus obras no estén en España y que la mayoría sean inéditas no facilita los procesos de conocimiento y valoración. Pero tampoco lo facilita nuestra idiosincrasia estatal. En España a menudo olvidamos a nuestros verdaderos activos. Suelen promoverse artistas cuya obra avala teorías globales “de moda” y/o sintoniza con lo que se hace internacionalmente en los circuitos “mainstream”. Por eso a veces nuestros mejores y más interesantes artistas o están orillados o lo han estado durante demasiado tiempo. Empeñados en ser aceptados en ese difuso arte internacional promoviendo lo que parece que está aceptado en Londres o en Nueva York, acabamos a menudo olvidando la propia valía de nuestros más excepcionales creadores.

Por eso es necesario dar a conocer el trabajo de autores como Castillejo que estamos poniendo en valor desde la programación del MUSAC. Comentaba un conocido galerista francés en las salas del MUSAC “cuántos artistas tan buenos que no conocemos hay en España” y por desgracia es así.  Los autores y artistas más excepcionales quedan orillados en un país empeñado en epatar o en ser aceptados en circuitos y cánones que no son los nuestros y en los que siempre vamos a quedar como segundones o pálidas copias. Castillejo es excepcional y esta muestra del MUSAC y el CAAC lo deja claro. Ojalá que los que dicen estar interesados en el arte español vengan a verla porque estar en León no es lo mismo que estar en Madrid. En España la periferia, como la calidad o la excepcionalidad, parecen estar cada vez más lejos del centro y de la visibilidad.

José Luis Castillejo es un ejemplo de esta situación. Aunque por su peculio familiar  y por su trabajo como diplomático al menos no tuvo estrecheces económicas, sí que sufrió a lo largo de su vida un desinterés y una soledad creativa solo punteados por unas pocas personas (el recién fallecido Juan Hidalgo, el comisario de exposiciones José Antonio Sarmiento, los lectores y coleccionistas Alberto Martínez y José María Lafuente, por ejemplo) que le sirvieron de sostén y acicate para generar un interesantísimo cuerpo de trabajo que llevaría a la escritura hacia otra dimensión. Ese círculo de tan pocas personas suele ser lo más habitual en arte y en ello se fundamenta mi aportación al libro editado por ediciones La Bahía y que acompaña a la exposición. El título de mi texto es muy explícito, Un escritor y dos lectores, y deja claro el estrecho margen de visibilidad y reconocimiento que tiene Castillejo y que también, por desgracia, tienen otros

– Castillejo se propuso crear una escritura moderna, que renuncia a la narración, de la misma forma que la pintura prescindió de las imágenes y la música de la melodía. Una escritura pura. ¿Hacia dónde conduce su investigación?

-Tal y como comentamos antes, Castillejo quería hacer una “escritura moderna” liberada de las obligaciones literarias, prácticas, descriptivas o denotativas. Castillejo se propuso llevar la escritura a otro lugar; pero, paradójicamente, como escribiría al final de su vida, no llegó “a ningún sitio”. A pesar de haber realizado contribuciones decisivas para el devenir del arte y, sobre todo, de la escritura, su trabajo ni ha llegado ni ha sido valorado ni reconocido más que por unos pocos. Mi texto en el libro se propone poner el foco en el artista y en algunos de esos pocos: en la red productiva informal que rodea a los creadores y que alienta su trabajo demostrándole al autor interés como lectores y como coleccionistas. A lo largo de mi texto la voz del autor se entreteje con las voces de los dos lectores, Lafuente y Martínez, como si de una conversación entre ellos, extendida en el tiempo y en el espacio, se tratara. Sus palabras dibujan tanto el valor del trabajo de las contribuciones del escritor como la soledad que le acompañó en su tránsito por las artes y las letras desde la segunda mitad del siglo pasado.

Los objetivos planteados por Castillejo llevan la escritura más allá, a nuevos territorios que la sociedad en general no alcanzaba. El lector debía romper los mismos moldes que el escritor si quería leer las nuevas obras. Esta exigencia le hacía ser plenamente consciente de que le conduciría a la soledad y por eso Castillejo llegó a firmar: “Si hay un arte solitario es este. Difícil de realizar, o sea, difícil de escribir, y aún más difícil de leer y más aún de comprender”.

Esta nula incidencia en el entorno social -excepto en momentos de serenidad- desagradaba a Castillejo, pero aún más la incomprensión e indiferencia de pensadores y creadores contemporáneos tal y como queda patente en algunos párrafos de Las imágenes de la escritura, cuarto capítulo del libro editado por ediciones la Bahía Ensayos sobre arte y escritura, donde escribe: “El 1969 me propuse iniciar la tarea de una escritura moderna. Desgraciadamente en aquella época de auge de la modernidad, la escritura no estuvo a la altura de las otras artes”. Y continúa el relato lastimero de su soledad artística: “Puede decirse que me quedé casi solo, sin ser comprendido, porque era muy difícil hacerlo por mis amigos los pintores, escultores y críticos modernos. Ellos, además, ya estaban amenazados primero por el vanguardismo radical y después por la reacción posmoderna. Es inútil decir que no conseguí que se reconociera la posibilidad de una escritura moderna en medio de tanta escritura trivial que nada tenía de verdaderamente nueva, ya se llamase experimental, concreta o visual”.

– El contacto con Zaj fue decisivo para el escritor. Fue un corto periodo, entre 1966-69. Pero luego caminó en solitario y publicó varios libros sobre las letras del alfabeto. Entre los grandes hitos de su obra se encuentra The Book of i’s(1969). ¿Cómo se valora esta obra ahora, ya fuera de su contexto?

– Creo que es importante recordar lo que decía el autor y que está recogido en el mencionado libro ‘Ensayos sobre arte y escritura’: “Ocurrió cuando en 1969, tras un año de esfuerzo solitario, escribí The Book of i’s. Entonces mi escritura se detuvo. El libro surgió del feliz reconocimiento de ciertos símbolos e imágenes de mi alma y espíritu por el yo corporal que permitía la realización de la personalidad como sí misma. Esta realización permaneció incomprendida al no ser tampoco comprendida la obra” y “Puede decirse que el inconsciente había realizado su labor, pero que la conciencia no la había comprendido. Intenté continuar con la escritura acudiendo al pensamiento de la época. Un pensamiento occidental impregnado de absolutismo”.

Hoy, ‘The Book of i’s’ creo que está empezando a  ser considerado una obra cumbre de la escritura expandida o, como la denominaba Castillejo, “escritura moderna”. El objetivo de la escritura moderna de Castillejo era alcanzar la pureza de la escritura como disciplina autónoma, a imagen y semejanza de la pintura. Para ello, en primer lugar había que definir la esencia de la escritura: si la pintura consiste básicamente en colores sobre un lienzo, ¿en qué consiste la escritura? Castillejo respondió a esta pregunta con un trabajo fundacional que está en la base de toda su obra posterior, ‘The Book of i’s’, fruto de una etapa de intensa reflexión y búsqueda que quedó recogida en el Diario inédito de Castillejo, así como en diferentes textos teóricos. Su título, en castellano ‘El libro de la i’, es meridiano: en nuestra cultura, la escritura consiste en letras (‘i’) impresas sobre las páginas de un libro. Para resaltar la forma libro como soporte de la escritura, Castillejo escogió un formato vertical mediano y una cantidad de páginas suficiente para conferirle entidad. La letra ‘i’ se dispone en el centro óptico de algunas hojas remitiendo al lenguaje, concretamente a la lengua inglesa: aparece cuando la palabra que designa el número de la página en inglés tiene una o más ‘íes’. El lenguaje queda así abstraído, convertido en el ‘sistema de colocación’ de la letra en el libro.

La elección de la ‘i’ es fruto de un estudio cuidadoso del carácter de las letras. La ‘i’ es un grafema compuesto, formado por dos elementos que, aislados, son casi arquetipos (un palo y un punto). La letra i tiene dos elementos y el ojo humano siempre se esfuerza en encontrar relación entre dos elementos, lo que desata una interpretación visual más o menos involuntaria. Al ser dual, la letra i es además idónea para activar la página y resulta muy autónoma, facilitando la abstracción lingüística. Finalmente, en inglés la ‘i’ minúscula es casi una palabra (la disminución de la ‘I’ mayúscula del Yo), lo que enlaza con la dimensión psicológica de la escritura que será una constante en la obra de Castillejo.

Hoy, ese libro seminal de Castillejo que fue editado en 1969 y reeditado en 1973 en Constanza, año en que fue adquirido tempranamente por la Biblioteca Nacional de Gran Bretaña, sólo ha sido conocido por unos pocos amantes de este tipo de ediciones especiales y actualmente está siendo considerado una obra cumbre, lo que no excluye que sea de apreciación bastante minoritaria. La obra de Castillejo siempre ha sido valorada en círculos de especialistas y está rodeada de un halo casi mítico. Sin embargo, hasta hoy era prácticamente desconocida para la mayoría del público. Incluso para quienes estaban familiarizados con ella, buena parte de su producción seguía siendo un misterio porque el porcentaje de libros que llegó a publicar Castillejo fue mínimo en comparación con sus inéditos, sobre los que se habían posado muy pocos ojos hasta ahora porque la mayoría estaban depositados en Alemania o en dos colecciones privadas españolas.

José Luis Castillejo Los últimos días de Constantinopla (selección), 2010. Archivo Lafuente

– Luego llegaría la creación del antialfabeto, los juegos con las letras y los signos (Pepito) y también sus ejercicios de escritura automática… ¿Qué buscaba?

– Tal y como ya he comentado, su escritura es excepcional tanto desde el punto de vista de sus objetivos, medios y resultados como de su recepción. Sus objetivos se resumen en el intento de alcanzar la comprensión y la libertad, haciendo frente a ‘la necesidad más radical que sienten los seres humanos: la de buscar. La búsqueda del sentido de la realidad’. Su medio fue la escritura entendida como un arte autónomo capaz de trascender la realidad mediante sus elementos consustanciales (la letra, el libro, la tinta, el signo…). El resultado es una obra de gran originalidad: Castillejo fue el único exponente de su propia escuela, que estuvo conectada de forma directa con lo más puntero del arte y el pensamiento de su tiempo, y jugó un papel fundamental en el desarrollo de la escritura experimental en España.

La forma de entender la escritura de Castillejo es paralela a lo que estaba ocurriendo en todas las artes en el momento-bisagra de los años 60 y 70. Desde comienzos del siglo pasado los límites de lo que conocemos por poesía se diluyeron ya por completo, desde la poesía visual, las experiencias de los Neoconcretos, las configuraciones visuales de Francisco Pino, los trabajos de Felipe Boso, las propuestas de Ulises Carrión…  todas ellas han ido poniendo en jaque a la escritura en general y a la poesía en particular. Lo mismo que en artes visuales hablamos de escultura expandida, se puede hablar de escritura expandida cuando atendemos a la producción inclasificable de Castillejo que abre la literatura a nuevos territorios de libertad.

Una nueva concepción de la escritura conlleva también necesariamente una nueva concepción de la lectura. Alguien con tanto criterio como Felipe Boso expresa la exigencia de un nuevo modelo de lector para poder apreciar el trabajo de Castillejo: “José Luis Castillejo consigue crear con la escritura dada un nuevo lenguaje que, como quería Arp, se produce, pero no reproduce nada, y para el que hay que hallar todavía –misión reservada a cada lector- nuevos contenidos y nuevas formas de lectura”.

José Luis Castillejo Escritura negra (selección), 2013. Archivo Lafuente

–  Las obras expuestas recorren cronológicamente la trayectoria del artista y reflejan las ideas que la inspiraron. ¿Qué lugar ocupan la filosofía y el arte en su creación?

– La educación de Castillejo fue exquisita y él la siguió cultivando de muchas maneras a lo largo de su vida. Como subraya su biógrafo, Juan Antonio González Fuentes, la trayectoria de diplomático, unida a su actividad como coleccionista de arte, crítico y ensayista, hicieron de él un hombre cosmopolita con acceso a los círculos más avanzados del momento en el arte y el pensamiento europeos y estadounidenses. A lo largo de los años Castillejo reunió una importante colección de arte, centrada sobre todo en la pintura abstracta americana y estuvo en contacto con muchos de los principales artistas y teóricos del momento. El influyente crítico de arte estadounidense ClementGreenberg, por ejemplo, fue su amigo íntimo y reconocido maestro. También el poeta, novelista y crítico de arte francés MarcelinPleynet, director de la revista Tel Quel, estuvo en su círculo de amistades. Estas relaciones fueron un estímulo fundamental para su obra. Al mismo tiempo, le convirtieron en correa de transmisión de las ideas y obras originarias de la modernidad y la posmodernidad, una función que desempeñó especialmente, aunque no solo, en la aislada España de la dictadura de Franco.

El inusual caudal de conocimientos de Castillejo sobre el arte del momento quedó plasmado tempranamente en la recopilación de ensayos titulada Actualidad y participación, publicada la editorial Tecnos en 1968 e incluida en la primera vitrina de la exposición. Desde entonces, Castillejo siguió escribiendo textos teóricos a lo largo de toda su vida. Estos son fundamentales para entender su obra de creación, a la que a menudo acompañaron como base teórica.

Está claro, pues, que es un hombre de amplia formación filosófica y que era un artista innovador que siempre quería, como los verdaderos artistas que se auto exigen abrir y construir mundo, ir más allá. Por ello escribe: ‘Mi largo camino como escritor me llevó primero a intentar una escritura más libre, menos académica; después caminé hacia una escritura moderna que aspiró a lograr las calidades específicas de la escritura; más tarde intenté lograr una comprensión de la escritura más profunda y elevada y, por último, me propuse alcanzar una escritura de la comprensión que, por cierto, estaba ya implícita en mis obras anteriores, dado que todo verdadero arte debe ir más allá del entendimiento y supone la necesidad de la comprensión’. Pero su forma de investigar y experimentar no obedecía a una pose o a un intento de hacer una pirueta formal. De hecho escribe: ‘Por formales que sean sus métodos, una escritura moderna no puede ser solo formalista’ y añade: ‘Ningún arte puede ser solo estético’. Esta concepción ‘mística’ y comprometida parece compartirla, por ejemplo, con Francisco Pino. Castillejo, al igual que el escritor vallisoletano, no experimentaba por hacer una pirueta estilística sino por la voluntad de profundizar en la escritura para encontrar en ella una manera de aproximarse al mundo y conocerlo.

– ‘TLALAATALA’ (2001) fue el resultado de su regreso a la escritura, tras ‘El libro de la J’ (1999) y da título a esta exposición. ¿Qué materiales reúne la muestra para dar a conocer la dimensión real de Castillejo y su escritura?

– Castillejo tuvo varios momentos productivos seguidos de parones. Con el inicio del milenio llegó su último, maduro y fecundo periodo creativo caracterizado por una libertad y un sentido lúdico que antes no había tenido. La muestra pone de relieve sus diferentes etapas. Esta exposición constituye la primera retrospectiva jamás dedicada al artista. En ella se da conocer su obra cubriendo la totalidad de su trayectoria, que se inició cuando Castillejo entró en contacto con el grupo Zaj en 1966. Este encuentro marcó el comienzo de su actividad artística a los 36 años de edad, cuando era ya un coleccionista de arte, crítico y ensayista de perfil internacional, y ejercía su profesión en la carrera diplomática. Pronto, sin embargo, Castillejo emprendió un camino en solitario de una independencia extrema: en los albores de la posmodernidad se propuso crear una escritura moderna a imagen y semejanza de la pintura moderna.

La trayectoria de Castillejo está ordenada en la exposición cronológicamente e incluye todo tipo de materiales para entender su trabajo: textos inéditos, cartas, fotografías, pruebas de imprenta, cuadernos y diarios, tarjetones, serigrafías, todos sus libros editados, una amplia selección de sus libros inéditos, lecturas sonoras de sus obras, grabaciones en vinilo y en dvd y, también, algunas obras escaneadas y/o registradas en video para permitir el acceso a los materiales inéditos o para ver completos y con el ritmo de lectura algunos materiales que están en las vitrinas o en los marcos y que o bien se han seleccionado o bien se ha alterado su acceso al original al no poder tocarlo ni hojearlo para la lectura. Las obras escaneadas y las registradas en video, además del facsímil The Book of Letters(Madrid, 2010) que hemos editado para la ocasión, permiten acceder a unos materiales que en directo son inaccesibles para el público. Para la exposición no sólo hemos pensado en seleccionar una amplia gama de documentos y obras que representen toda la trayectoria de Castillejo sino también que hemos pensado en cómo poner a disposición del público esos materiales respetando la conservación de la obra y haciendo accesibles esos escritos por otros medidos que no son el contacto directo.

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– Los materiales de la exposición y su biografía prueban que es un autor polifacético y muy inusual teniendo en cuenta el clima social y cultural del franquismo en el que se desarrolla una parte de su producción. Ese carácter poliédrico y excepcional le convierte de alguna manera en alguien inclasificable. Me gustaría saber si Castillejo se consideraba escritor experimental, poeta visual o artista conceptual porque realmente pueden aplicársele todas estas etiquetas.

– Castillejo estuvo siempre en general muy cerca de la cultura y del arte (como crítico de arte y como coleccionista) y de la escritura (como lector y, sobre todo, como autor) en particular. De hecho, Castillejo se reclama a sí mismo como escritor. Tenía verdaderamente una amplia cultura y fuertes relaciones con pintores y críticos de arte (hemos de pensar que su propio trabajo es valorado dentro del arte contemporáneo, como prueba la envergadura del proyecto expositivo en MUSAC y CAAC, donde está encontrando un acomodo coherente con sus investigaciones y actitudes), pero él siempre se reivindicó a sí mismo como escritor tal y como demuestra su afirmación “Me considero un escritor y no un poeta”. Se pensaba a sí mismo como escritor y así lo prueba uno de los últimos libros que escribió y que cierra la exposición, El escritor (2013), en el que aparece él mismo y que puede tomarse como una despedida de Castillejo al lector. Consiste en su propio retrato reproducido hasta 70 veces con letras superpuestas, procedentes de la palabra «escritor» y de sus libros («i», «T»…). El retrato es una fotografía donde se le ve firmando un ejemplar del catálogo de la retrospectiva de Zaj en el Museo Reina Sofía de Madrid en 1996. Castillejo se presenta así simbolizado por las letras de su persona y en el único momento de reconocimiento retrospectivo que tuvo en vida. Es, claramente, un escritor o, por utilizar sus propias palabras, un “escritor moderno”.

– Entonces, si es un escritor, ¿por qué hacer una exposición en un espacio dedicado a las artes visuales?

– Hemos de tener en cuenta el estatus inclasificable y movedizo de la obra de Castillejo y del estatus de un museo de arte contemporáneo. Castillejo, por su parte, era consciente en cierta medida que su trabajo excedía las taxonomías. Como escritor -y sobre todo como escritor moderno-, reclamaba un estatus diferente para su trabajo porque era consciente que desbordaba las fronteras convencionales entre poesía, novela, etcétera, e incluso otras aún menos convencionales como la poesía visual que, supuestamente, borraba dichas fronteras y que el propio Castillejo, sin embargo, denostaba. Tal y como escribió: “…la escritura moderna modifica nociones tales como las de prosa o poesía, e incluso la de escritura”. Y también: “Vengo de la pintura y de la escritura, más de la pintura que de la escritura”. Estas dos frases evidencian que su trabajo bascula entre el ámbito del arte y el de la escritura por mucho que él se reivindicase estrictamente como escritor.

Hay que tener en cuenta que muchas de las cuestiones implícitas en el trabajo de José Luis Castillejo afectan al arte actual y se encuentran en la agenda de los debates estéticos contemporáneos. Hay dos frases de dos importantes artistas que resumen lo que trato de decir: “Si se emplean palabras, y estas proceden de ideas sobre arte, entonces son arte y no literatura”, escribió Sol Lewitt, y “Esto no es un poema. Es solo un texto, uno cuya intención en esta ocasión es clarificar la diferencia entre un simple texto colocado en el juego del arte, y uno definido por la tradición literaria”, escribió Josep Kosuth. Castillejo era escritor y lo que escribía apelaba, en palabras del autor, al arte moderno más excelso.

También, por otra parte, hemos de tener en cuenta el estatus del museo hoy porque acoge dimensiones y configuraciones creativas muy variadas. Claro que nuestra actividad se centra en las artes visuales, pero también en el museo actualmente tienen cabida todos esos inclasificables e indisciplinados provenientes de otros campos. El cine de exposición, el arte sonoro, las artes vivas, etcétera son un ejemplo claro de la porosidad e hibridación de lo que acoge un museo de arte para dar cuenta del mestizaje disciplinar que es una de las características más evidente del arte contemporáneo. Más allá de las etiquetas ‘artista’ o ‘escritor’, lo importante es que se trata de un autor muy interesante y es por eso que, aunque un poco tarde, se le dedica esta amplia retrospectiva que se va a ver en León y en su Sevilla natal y, a través del libro publicado por Ediciones la Bahía, en otros muchos lugares para que toda la ciudadanía pueda beneficiarse de la ‘apertura’, ‘libertad’ y ‘comprensión’ que Castillejo logró con su escritura experimental.

En todo caso, quisiera que esta exposición pueda ser considerada como un intento de liberar a Castillejo, por una parte, del desconocimiento y, por otra, del hipotético abrazo de oso futuro que se puede producir entre investigadores e historiadores para, así, aceptar entre los pliegues de las artes sin disciplina concreta al “liberador”. Considerando los escritos del artista que abogaba por la liberación de la palabra, la escritura y la lectura, intentar liberarlo también a él de los grilletes disciplinarios que quizás los “académicos” rigurosos pudieran querer imponerle.

Vistas de la exposición.

:: Sobre el artista

José Luis Fernández de Castillejo y Taviel de Andrade, más conocido como José Luis Castillejo (Sevilla, 1930 – Houston, 2014), escritor, poeta y artista, fue también diplomático (Estados Unidos, Alemania, Nigeria, Argelia), lo que le llevo a continuar las largas estancias en el extranjero que ya había experimentado desde niño cuando sus padres se exiliaron durante la Dictadura franquista en Francia y Argentina, países en los que cursó estudios además de en Inglaterra y Estados Unidos. Esta exquisita formación cosmopolita le dota de un acerado interés por las formas más contemporáneas y experimentales. Colaboró con muchos artistas experimentales, fue un ávido intelectual con interés en el psicoanálisis y otras esferas de la cultura, lo que le lleva a amalgamar en su producción referencias muy variadas. Castillejo trabaja con las letras como símbolos del subconsciente, fusionando a Freud y Lacan en un jeroglífico en el que lo verbal está implícito. Denuncia el poder de la marca y el fetichismo de un arte que es sólo una cáscara vacía, luchando contra lo sobrevenido, contra todo aquello que nos viene dado.No sólo formó parte de Zaj, sino que, por ejemplo, en 1966 asistió junto a Juan Hidalgo (quien fue un elemento revulsivo y detonador creativo en Castillejo) en Londres al Simposio sobre Destrucción en Arte (DIAS) dirigido por Gustav Metzger (a quien MUSAC ha dedicado la primera retrospectiva organizada en España).

TLALAATALA. José Luis Castillejo y la escritura moderna

  • Sala 2 MUSAC
  • Hasta el 27 de mayo
  • Comisariado: Henar Riviére y Manuel Olveira

Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

Un Comentario

  1. Pingback: El MUSAC propone un encuentro para profundizar en la obra del escritor experimental José Luis Castillejo | Tam-Tam Press

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