Led Zeppelin, 40 años de su primer LP, y otras de sus aventuras y desventuras

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Medio siglo del primer Lp de Led Zep, a pesar de todo una banda imprescindible. 

Por CARLOS DEL RIEGO

En enero de 1969 aparecía el primer álbum de un grupo llamado a hacer historia en el libro del rock & roll, Led Zeppelin. Aquel debut discográfico ya contenía algunas de las características más reconocibles de la banda, y daba forma a un nuevo género que, evidentemente, ha tenido gran éxito desde entonces. El cuarteto londinense tuvo una vida corta, pues se disolvió en 1980, a pesar de lo cual está siempre entre las principales referencias del rock.

En esos doce años de existencia Led Zep fueron capaces de facturar algunos de los capítulos imprescindibles del libro del rock & roll. Y todo empezó con aquel ‘Led Zeppelin I’ que ya es cincuentón. Pero además de canciones de la máxima categoría, el emblemático grupo ha dejado un montón de episodios, peripecias e historietas, sin que falten los inevitables trapos sucios.

El ‘Led Zeppelin I’ corrió a cargo de la cuenta corriente de Jimmy Page. Según contó el guitarrista, pretendía que el control artístico de la banda no saliera de la banda, de modo que “financié totalmente el disco y lo terminamos antes de presentarlo a la discográfica”. Esto significa que no recibieron el preceptivo anticipo de la compañía, pero también que no dejaron que ésta metiera mano en el proyecto. Asegura Page que, puesto que tenía en mente un sonido y un  estilo, la grabación en sí fue muy rápida, apenas treinta horas: “lo sé con exactitud porque yo pagué la factura”. Y no hubo problemas en el estudio porque la banda estaba muy rodada, volvía de una gira y “estábamos muy ensayados y sabíamos exactamente dónde iba cada guitarra, cada detalle”.

Desde entonces, y a pesar de la excelente recepción de casi todos sus discos, el grupo ha tenido que hacer frente a cantidad de acusaciones de plagio, algunas reconocidas y otras discutidas. Para empezar, el ‘Dazed & confused’ del primer álbum se hizo como versión de una del estadounidense Jake Holmes, el cual tocó junto a los Yardbyrds cuando Page era su guitarrista; sin embargo, como Jimmy metió algunos acordes propios, fue acreditado como único autor. Cuando Holmes denunció el plagio, Page lo negó e incluso aseguró no haber escuchado nunca al denunciante, pero finalmente admitió la copia al permitir que Holmes apareciera como coautor. Fue la primera de una larga lista de demandas por apropiación intelectual. Por ejemplo, no hace mucho Led Zep fue absuelto de haber copiado arpegios de una del grupo Spirit para el monumental ‘Starway to heaven’; lo curioso es que la presunta víctima del plagio, Randy California (muerto en 1997), nunca los acusó. También se vieron obligados a re-acreditar muchas otras canciones (como la emblemática ‘Whole lotta love’) y a pagar jugosas cantidades a autores que consiguieron demostrar el plagio. Seguro que Jimmy se ‘inspiró’ en partituras ajenas, pero las recompuso y dio forma nueva. Y buena pasta soltó por ello.

Jimmy Page fue el impulsor de la banda, quien la construyó. Así, cuando buscaba cantante para su nuevo grupo (que entonces aun se llamaba New Yardbirds), el primero en quien pensó fue Terry Reid, compositor de mérito y cantante de voz muy dulce, aunque casi siempre reñido con el éxito. El caso es que Reid había firmado giras y contratos, así que rechazó la oferta, pero sí tuvo la idea de que se probara a un tal Robert Plant, cosa que Jimmy hizo. La prueba fue un éxito y Plant entró en New Yardbirds, y además se trajo consigo a un prodigioso batería, John Bonham. Luego se cambiaron el nombre y… Seguro que Reid se ha tirado muchas veces de los pelos por aquella decisión.

Asimismo, según una biografía de Led Zeppelin, Jimmy Page pensó nada menos que en Steve Marriot como vocalista de su nuevo grupo, algo que al entonces cantante de The Small Faces pareció interesar. Sin embargo, resulta que el manager de Marriot era Don Arden, que se definía a sí mismo como ‘el Al Capone del rock’ y, se dice, se comportaba como un genuino mafioso. Así, cuando se enteró de la oferta de Page a Marriot, el guitarrista recibió un mensaj inquietante: “¿Podrás tocar la guitarra con los dedos rotos?”. Ni que decir tiene que Jimmy se olvidó inmediatamente de la opción Marriot, Arden alardeó del triunfo: “puedo colgar a Robert Stigwood (un poderoso productor) de un balcón por tantear a Marriot, así que ¿iba a permitírselo a ese mequetrefe?”. Mejor guitarrista cobarde y sano que valiente y con los dedos rotos.

Otra de amenazas. No es muy conocido el hecho de que el grupo tuvo que cambiarse el nombre para tocar una vez en Dinamarca. Al parecer, la heredera de Ferdinand von Zeppelin, Eva, les amenazó con una demanda si tocaban en ese país con el nombre de su familia, de modo que, sólo para aquel concierto, pasaron a llamarse The Nobs. El propio Page invitó a la señora al camerino “para que viera que éramos buenos chicos”, y parece que eso calmó su indignación…, hasta que vio la portada del primer álbum con el zepelín ardiendo; entonces se puso furiosa y echó pestes contra el grupo, aunque no pudo hacer más. Eso sí, menos mal que sólo una vez se llamaron The Nobs, que significa algo así como ‘Los Penes’ pues habría sido dificilísimo que alguien hubiera dicho alguna vez ‘me gustan mucho Los Penes’. Menos mal.

La otra parte del nombre, Led, procede de una broma. Según los especialistas, a finales de los sesenta, Page, Keith Moon, John Entwistle y Jeff Beck sopesaron la idea de formar un supergrupo, pero el singular batería dijo que la cosa no funcionaría, ya que sería como “un globo de plomo”, y su compi en The Who afinó más: “como un zepelín de plomo” (‘led’ suena como ‘lead’, plomo). Cuando Jimmy Page dio forma a su nuevo grupo no dudó en aprovechar la idea. Sí, es un águila cuando se trata de sacar partido de ocurrencias ajenas.

Lo que sí ha dado mucho que hablar es el jet privado en el que viajaba Led Zeppelin (y los Stones, Elton John, los Purple, Elvis o Sinatra) a comienzos de los setenta, un Boeing que contaba con todos los lujos disponibles, incluyendo un par de habitaciones ‘privadas’ con cama, ducha, espejos…Las orgías y locuras que se cuentan de los Zep en aquel avión (el ‘Satarship’) son ya leyenda del rock y paradigma de los ‘excesos de rockero’: que si Bonham exigía que todas las chicas se desnudaran al subir (azafatas incluidas), que si en pleno delirio alcohólico quiso abrir una puerta de emergencia para orinar, que si sexo oral mientras el avión atravesaba una tormenta a diez mil metros, que si se esnifaron kilómetros de rayas de coca (la de Page casi sin cortar), que si alguien sacó una pistola (un tiro hubiera sido la catástrofe), que si pelis porno en un primitivo vídeo… Rock roll, sexo y drogas: para muchos, el cielo.

Mucho más feo es el asunto de la relación de Jimmy Page con una modelo de 14 años, Lori Mattix. Dicen las malas lenguas que un sucio manager se la llevó al hotel tras enterarse de que era fan del grupo. Esa relación se mantuvo en secreto durante años, hasta que Page se cansó de verla siempre a escondidas y terminó con la aventura; posteriormente ella tuvo buenas palabras para Jimmy: “era un hombre amable, dulce, misterios, tranquilo”. Claro que el emblemático guitarrista no fue la única estrella del rock en tener sexo con menores, es más, la propia Mattix afirmó que cuando empezó a ‘salir’ con Page ya no era virgen gracias a David Bowie. Feos asuntos.

También se cuenta la batallita de la grabación del álbum ‘Presence’. En 1975 Robert Plant y su familia se la pegaron con el coche estando de vacaciones en Grecia. El peor parado fue el cantante, que se rompió un brazo y se destrozó el tobillo; nada menos que dos años se pasó en silla de ruedas. Lógicamente, hubo que suspender la gira, pero no la grabación del disco, de modo que Plant iba al estudio en su silla y sólo se apoyaba en las muletas cuando le tocaba grabar la voz. Una vez se enredó con los cables (¡qué típico!) y se cayó sin más consecuencias que el costalazo; lo mejor es cómo contó el propio Plant la reacción de Page: “Nunca lo había visto moverse tan rápido. Parecía un atleta olímpico. Sólo por eso valió la pena la caída”. De vuelta al estudio, el cantante grabó sin problemas, eso sí, en la silla o en muletas

Un Comentario

  1. Aparte de algunos capítulos turbios y dudosos desde el punto de vista ético e incluso legal, en lo que a la música se refiere, grandes e imprescindibles Led Zepellin.
    Buen artículo.
    Una observación, serían 50 años, y no 40, desde su primer LP, ¿no?
    Un saludo.

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