Diccionario coronavírico (en construcción)

Por LUIS GRAU LOBO

Aplausos o caceroladas. Manifestación colectiva de apoyo o descontento proferida a horas acordadas desde vano doméstico al exterior. De reojo, se vigila a los vecinos (ver ‘Policía de balcón’).

Bicho, el. Dícese del virus, coronavirus, Covid-19, Sars-CoV-2 o gripe china. Resfriadinho para Bolsonaro; I got it para Boris Johnson.

Capitán a posteriori. Sabio a destiempo o que sabe lo que todo el mundo sabe. Dirigente de retaguardia. Pop. «A todo pasado todos toreros», etc. Versión 2.0 del cuñadismo. Común en políticos de la oposición.

Clases virtuales. Ver ‘virtual’ en la RAE: Que tiene virtud para producir un efecto, aunque no lo produce de presente, frecuentemente en oposición a efectivo o real.

Confinamiento, reclusión. Forma fina de referirse al encierro casero o al propio trullo.

Cuarentena. ¿Se puede decir aunque no sean cuarenta días? Se puede, pero por pesado la hacemos de cuarenta días.

Cultura a domicilio. Si te descuidas te leen un poema ¡¿gratis?! Al menos Amazon cobra.

Distancia social o de seguridad. Aquella superior a la que se sitúa alguien.

Gimnasia doméstica. Ejercicio, tabla de yoga, pilates u otro movimiento extraño a los habituales supuestamente realizado para ‘mantener’ una forma física de la que se carece. Producen sucesivamente risa y muecas de dolor.

Incertidumbre. Según unos, lo peor desde la Segunda Guerra Mundial, según otros, a ver si acaba para tomar birras en una terraza.

Llamada de grupo. Gallinero de familiares y conocidos efigiados abocetada y groseramente que pretenden conversar sin éxito. Nostradamus lo profetizó: «Y hablareis cuando todos hablen, y callareis cuando callen todos».

Peluquería casera. Iniciativa de corte de pelo con resultados inversamente proporcionales al entusiasmo de los voluntarios, paciente y agente (en especial de este) con conclusión unánime: menos mal que estamos encerrados.

Perro. Animal de compañía que permite IR A LA CALLE. Ponderadísimo. Veremos luego…

Pijama. Ropa, indumentaria, vestimenta, atavío, atuendo, etc.

Policía de balcón. Ciudadano aficionado a proferir improperios energuménicamente y sin conocimiento contra viandantes porque sí. Juez por conjetura y candidato a ‘balconing’ por delegación.

Reposición. 1.- Repetición de emisiones televisivas añejas, incluidas deportivas (12-1 a Malta, v. g.). 2.- Replanteo de postura constante y asaz frenético en el sofá y/o lecho.

Striptease de los recados. Despelote preventivo y vestibular del encargado de la compra en evitación de meter al bicho (ver ‘bicho, el’) en casa. Su difuso erotismo depende de la cantidad de cervezas ingerida, de los encurtidos de la cesta, del interés de la serie que el observador atienda y otros factores logarítmicos.

Videollamada. Así eres, sí, flipa. Para grupo ver ‘videollamada de grupo’.

Final de todo esto. «¿El 12 de abril? No, esto va para largo. Que aunque salgamos no vamos a hacer vida normal. Fíjate los chinos…’ Ver ‘Capitán a posteriori’ (‘Cuñadismo’ en otros diccionarios).

(Publicado en La Nueva Crónica de León el 5 de abril de 2020,
en una serie llamada “Las razones del polizón”)

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