Tomás Salvador González: Un documental, una exposición y un libro, en El Albéitar (León)

Este martes 17 de noviembre se proyecta en el Teatro El Albéitar el documental “El tiempo robado”, en el que Juan Carlos Rivas ha recogido testimonios sobre el fallecido poeta zamorano Tomás Salvador González para realizar el “retrato polifónico de un ser humano excepcional”. [Invitaciones: a partir de quince minutos antes de la proyección en taquilla].

La proyección se vincula a la exposición itinerante de ‘Poesía visual’ de Tomás Salvador González que, después de pasar por la Biblioteca de Zamora, se abrirá al público el miércoles 18 de noviembre en las salas de El Albéitar (donde se podrá ver hasta el 17 de diciembre; el aforo es de 10 personas máximo en las salas), y a la presentación del libro póstumo “De Aleda a Aldea”, editado por la Universidad de León, en el que se recoge su poesía visual.

→ Aquí puedes ver el ÁLBUM DE FOTOS de Juan Luis García sobre la exposición de poesía visual de Tomás Salvador en El Albéitar.

El tiempo libre
para comprender que no hay tiempo libre sino el robado.
La casa propia
para dejar la llave en la cerradura:
no hay penumbra acogedora,
no hay silencio
ni espacio
sin el murmullo de los otros.

Tomás Salvador González

Por ELOÍSA OTERO

Será una oportunidad única para asistir a esta proyección (el aforo es de unas 70 personas, con mascarilla y todas las medidas de seguridad). La película, de 79 minutos, se presentó la última edición de la Seminci y se emitirá por TVE en su momento. El director, Juan Carlos Rivas —que forma parte del equipo del programa “Días de Cine” de RTVE—, nació y tiene una casa en Arenas de San Pedro, donde suele pasar los fines de semana, y allí conoció a Tomás Salvador hará unos diez años. “Él daba clase allí, en un instituto, y nuestras conversaciones siempre empezaban o terminaban en el cine, porque esa era una de nuestras pasiones compartidas. Por otra parte, Tomás llevaba un cineclub en el pueblo, y yo le suministraba películas que él no podía conseguir. Cuando falleció, en mayo de 2019, un grupo de amigos quisimos hacerle un homenaje y surgió la idea de hacer una película sobre él”.

Una buena idea, ya que Tomás era “un grandísimo cinéfilo”, y la película haría que el homenaje no se quedará solo en eso, en un simple homenaje. “No había material audiovisual sobre Tomás, ni entrevistas, con excepción de un pequeño vídeo que casualmente había grabado yo mientras recitaba. Así que pensé: Si no hay materiales, habrá que hablar sobre él”, recuerda el director.

“Hablar de poesía en una película no parece un tema apasionante para el gran público, y ese fue el gran reto. La gente oye la palabra ‘poesía’ y sale huyendo. Y lo que intentamos fue que aquello no se quedara en una película solo para los amigos, había que dar a conocer también su poesía, y que la gente se emocionara”. Y lo consiguió. Porque si bien ésta es una película entrañable, “la gente que la ve y que no conoció a Tomás me dice que sale con ganas de saber más sobre él y de leer su obra”, apunta Juan Carlos Rivas.

En la película intervienen familiares y amigos de Tomás Salvador, pero también compañeros de trabajo y alumnos en su trayectoria docente durante más de tres décadas, como Imanol Bértolo, Miguel Bermejo, Miguel Casado, Cristina del Teso, Álvaro Durán, Pepe Freire, Olvido García Valdés, Esperanza González, Marcos Jimènez, Víctor M. Díez, Luis Miguel Marigómez, Gustavo Martín Garzo, Christine Monot, Miguel Ángel Moreno, María del Carmen Noya, Esperanza Ortega, Ildefonso Rodríguez, Lucía Rodríguez, Bonifacio Salvador, Bruno Salvador, María Antonia Salvador, José Antonio Sáinz, Tomás Sánchez Santiago y Cova Villegas.

El artista de animación virtual Ángel Pascual BerlangaYELITÖ– aceptó el reto de crear imágenes para algunas de las creaciones del poeta. Y a su “poesía visual”, Jesús Pamplona le insufló un movimiento que imagina inspiradamente el proceso de creación.

Juan Carlos Rivas contó también con la colaboración del gran actor Javier Gutiérrez para recitar los versos escritos por Tomás Salvador González en sus últimos días, “un prodigio de sensibilidad y delicadeza”. Sin olvidar que los versos del poeta se conjugan con canciones compuestas e interpretadas por Cova Villegas e Ildefonso Rodríguez y con la música de Pedro Almeida.

Martes 17 de noviembre, 19:30 horas
Teatro El Albéitar
(Avda. de la Facultad 25, León)

Invitaciones: a partir de quince minutos antes de la proyección en taquilla

Tomás Salvador e Ildefonso Rodríguez presentando un libro en la Fundación Segundo y Santiago Montes, en abril de 2019.

:: NOTAS DEL DIRECTOR / Juan Carlos Rivas

En un artículo publicado en El País el 5 de diciembre de 2019 Eduardo Bravo escribía: “Al entierro de Edgar Allan Poe (Boston, 1809 – Baltimore, 1849) asistieron siete personas. Murió sin un centavo y sin que nadie reconociera su talento. Y eso que trabajó a destajo publicando sus poemas y sus cuentos en revistas y editoriales que le pagaban una miseria. La historia de la cultura está llena de artistas y obras incomprendidas que años más tarde obtuvieron todo el reconocimiento. Para algunos fue tarde (habían muerto); con otros, sin embargo, se hizo justicia en vida”.

Con Tomás Salvador González no se hizo justicia en vida, si es que ese concepto tiene algún sentido al hablar de creación artística o literaria. Fue un escritor único, desinteresado de los fastos relacionados con la literatura y concentrado en una obra rigurosa, de altísima calidad, trabajada hasta el último detalle, atenta al mundo clásico y, sobre todo, a las aportaciones de las vanguardias del siglo XX. Encarnaba a la perfección la figura del autor silenciado, ignorado por el gran público que un día, ojalá no muy lejano, estoy seguro, alguna editorial descubrirá, como se encuentra una pepita de oro en un costado poco iluminado de los afluentes literarios. Y entonces, tal vez entonces, alcance a ser valorado en la medida de su talla. De su talla de escritor, porque la otra dimensión, la de su humanidad, su ternura, su generosidad y el porte sereno con que contemplaba la vida, “completa, armoniosa y llena de luz”, en palabras de su gran amigo, el también escritor Álvaro Durán, difícilmente podrá ser imaginada por quienes no tuvieron la suerte de disfrutar de su amistad.

Poema visual de Tomás Salvador.

:: ADIÓS AL POETA TRANQUILO / Por Tomás Sánchez Santiago

Llegó a la ciudad como un viajante misterioso que traía en sus maletas novedades que nadie sospechaba, referencias que los más jóvenes aún no conocíamos. Nos dio a leer a Bruno Schulz, a Guimaraes Rosa, a Pound. Escuchamos por primera vez a Thelonius Monk, a Keith Jarrett, a Parker en aquella atmósfera atragantada de cuanto no pertenecía a lo que nos esperaba en nuestras casas. Nos hablaba con alta admiración de sus amigos, que empezaron a pasar también por allí: Ildefonso Rodríguez, Gustavo Martín Garzo, Esperanza, Ortega, Miguel Suárez… Quienes tuvieron la suerte de tratarlo como profesor descubrieron modos que estaban alejados de los convencionalismos didácticos. Quienes empezamos a ser amigos suyos desde entonces supimos por él que la literatura era un lugar de acogida donde nos esperaba siempre la hospitalidad de las palabras. En su propia escritura esto era así. Nos sorprendían sus poemas, la extraña elasticidad eléctrica de sus versos que –como piezas de jazz– no se atenían a la métrica reglamentaria ni se cobijaban en las madrigueras cansadas de la tradición.

Poema visual de Tomás Salvador.

Todo ello provenía de otro origen, de donde vienen los presentimientos y la materia incandescente de los sueños; allí donde aún espera ser redimida una sustancia sin dominar (“Si de verdad soñáramos despiertos, / los animales / se acercarían a mirarnos”). Él recogía imágenes sueltas y palabras envilecidas por los lenguajes de la usura y de la desatención. Todo lo atropaba junto a vocablos perdidos, de regusto casi arcaico y emparentados con el mundo natural de su infancia zamorana en Fontanillas de Castro. Se fue de Zamora a su retiro de Arenas de San Pedro, aún más lejos de los epicentros donde se ventila el brillo cultural. Le horrorizaba cualquier forma del poder. Las olía a distancia. Y encontró la felicidad y la resistencia a partes iguales recortando papeles, componiendo sus poemas con palabras ajenas, con esa sensación de no querer molestar nunca, de no necesitar que se contase con él (…)

…Así queremos verlo todavía, fumando con morosidad, con ese algo de Cortázar que tenía, desgranando palabras que se deslizan como neumáticos llovidos en su voz discreta, en busca de los otros, entre las pepitas luminosas de la tranquilidad (…) El magisterio de Tomás Salvador consistía en eso: dejar circular, como el humo, las palabras de los otros sin la menor intención de desprestigiarlas, fuesen las que fuesen. Sus discrepancias eran, en ese tono suyo de gamuza, como palmadas cariñosas en la espalda que siempre eran una invitación, nunca una advertencia…

(Publicado en La Opinión, El Correo de Zamora, el 30.05.2019)

:: BIOGRAFÍA de TOMÁS SALVADOR GONZÁLEZ

Obra gráfica de Tomás Salvador que se podrá ver en la exposición.

Tomás Salvador González (1952-2019) nació en Zamora y pasó su infancia en Fontanillas de Castro, provincia de Zamora, y tuvo una infancia rural de la que queda constancia en sus últimos textos. Estudió en la Universidad de Valladolid, donde encontró a los amigos que conformarían su grupo literario: Esperanza Ortega, Miguel Suárez, Miguel Casado, Gustavo Martín Garzo, Olvido García Valdés... Fue profesor de Lengua y Literatura y vivió hasta sus últimos días durante tres décadas en Arenas de San Pedro (Ávila).

En plena dictadura franquista, su primer libro de poemas, aunque ahora parezca mentira, fue clandestino: ‘Reunida estación de las ciudades’ (1975). En la colección ‘Barrio de Maravillas’ se hizo cargo de una antología, ‘Todos de etiqueta’ (1986), que permitió dar a conocer a autores importantes de poesía en español. Fue fundador y con algunos de los citados, formó parte del consejo de redacción de ‘El signo del gorrión’ (1993-2002). En 1995 publicó su única novela, ‘El territorio del mastín’ (Premio Narrativa Breve de la Editorial Juventud, Barcelona, 1995, reeditada en 2016 por Ed. Malasangre), donde habla de su juventud, de la amistad y de proyectos literarios y vitales.

En 1996 aparece un libro singular, ‘Favorables país poemas’ (Icaria Poesía, Barcelona), construido a partir de titulares de prensa, a la manera dadaísta. A partir de ahí se zambulló en lo que llaman letrismo, dentro de la Poesía visual, de la que se han publicado ‘El poeta en su taller’ (1998) y ‘espantapájaros y un sonajero’ (Mérida, 2008).

Poema visual de Tomás Salvador.

En poesía partió del verso libre para adentrarse en el verso blanco, con poemas brevísimos y también extensos. Sus últimos textos, pertenecientes a ‘Siempre es de noche en los bolsillos’ (papelesmínimos, 2014) son en prosa y cuentan relatos y ensoñaciones de su niñez en el campo zamorano. En 2018 vio la luz el volumen de su poesía reunida, ‘Una lengua que él hablaba’, (Editorial Dilema).

Su obra póstuma, titulada ‘Restos de infancia’ reúne textos en verso y en prosa con elementos de su Poesía visual (Freire edición, noviembre de 2019). En mayo de 2020 apareció ‘De aleda a aldea’ recopilación de la obra visual del poeta en una antología publicada por la Universidad de León.

:: SOBRE EL DIRECTOR

Juan Carlos Rivas.

Juan Carlos Rivas (Arenas de San Pedro, Avila, 1958). Ingresó en el Centro Regional de Navarra de TVE en julio de 1985. En 1992 comenzó a ejercer las funciones de redacción y crítica cinematográfica en el programa Días de Cine. Pasó por los programas Cartelera y Así se hizo (como director hasta su desaparición) antes de reincorporarse en 2009 a Días de Cine. Realizador de dos documentales para el programa de TVE En portada dirigidos por Vicente Romero: Ruanda: Memoria de un genocidio, 2004 y En portada: Utopía y terror (los jemeres rojos), 2005.

En 2012 dirigió y realizó para TVE el documental Academia, 25 años de cine, que celebra el aniversario de la fundación de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España.

En 1981 codirigió con Juan Luis Morales el mediometraje documental Operación Miguelete, que analiza el intento de golpe de estado del 23 de febrero de ese año, sus causas remotas e inmediatas. Premiado en el I Certamen Luis Buñuel de Cinematografía del Ayuntamiento de Madrid, 1982, Premio del Jurado del Festival de Huesca, participó en el Festival Internacional de cortometrajes de Oberhaussen y fue seleccionado en el I Festival de Cine Español en Nueva York, 1983.

Deja un comentario con tu nombre

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .