Cuando Michael Jackson compró los derechos de las canciones de los Beatles

McCartney y Jackson fueron colegas hasta que los negocios se interpusieron.

Por CARLOS DEL RIEGO

Paul McCartney y Michael Jackson se conocieron en la década de los setenta. Hicieron alguna colaboración artística, compartieron ideas, opiniones y, en cierto momento, Paul le habló de lo lucrativo que sería comprar derechos de canciones (el ex Beatle ya tenía los de los temas de Buddy Holly). Ese asunto lo trataron en años posteriores, de modo que una de esas veces Michael le dijo al bajista que “tal vez un día seré el dueño de tus canciones”. Era broma, o no.

Son sin duda dos de los nombres propios e imprescindibles de la historia del rock, incluso de la historia del siglo XX. Dos artistas inigualables que fueron amigos…, hasta que el estadounidense compró los derechos de las canciones del inglés, cosa que a Paul le sentó como un tiro.

A modo de aperitivo, Jackson compró unas cuantas canciones de los años sesenta, las que más le gustaban. Luego, en 1984, sus abogados y asesores financieros le contaron que la editora ATV estaba en venta, y con ella los derechos de más de 4.000 canciones, entre las que estaban 251 de The Beatles. Los abogados se dirigieron a Yoko y Paul y les preguntaron si estaban de acuerdo con la venta o si querían pujar por esos derechos; la viuda de John estuvo de acuerdo en vender de inmediato, mientras que Paul se lo pensó pero declinó la posibilidad por el alto coste de la operación. Finalmente, al saber que el dueño de ATV ya era Jackson, Ono dijo que le parecía muy bien que las canciones fueran propiedad de una persona y no de una multinacional. En principio ofrecieron 30 millones de dólares pero el ex beatle y la viuda dijeron que más, así que Jackson subió hasta casi 48 millones diciendo algo así como “son las mejores canciones jamás escritas”. Era 1985.

Pero poco después, Paul lo pensó mejor, recordó aquella conversación que habían tenido en los setenta en la que habló a Jackson de la compra de canciones como un negocio apetecible, y de que éste le dijo (entonces sonó a broma) que un día sería dueño de sus canciones. Entonces se sintió traicionado, como si un amigo le hubiera hecho una jugarreta.

En 2001 contó que había escrito varias veces a Jackson, pero que nunca contestaba, por lo que “nuestra relación está casi rota”. Cuando al propietario del catálogo de Los Beatles le preguntaban por el asunto siempre respondía lacónico “son sólo negocios”.

Pero la vida da muchas vueltas. En 1995 el ‘rey del pop’ necesitaba efectivo, así que vendió casi todo a Sony, que se hizo con todo el catálogo a su muerte en 2009. Años después de pelear por ello, en 2018 Macca llegó a un acuerdo con Sony para recuperar la propiedad y los derechos de edición y difusión de sus propios temas. Pero el contrato fue muy privado, secreto, de modo que nunca se han sabido las condiciones y las cantidades pagadas (es de suponer que para esa fecha Paul tendría capital más que suficiente).

Todo este jaleo de inquinas, juicios, demandas, peleas legales y acuerdos secretos para volver al punto de partida. Seguro que Paul se arrepintió muchas veces de haber aconsejado a Jackson que comprara derechos de canciones… Y también es seguro que nunca pensó que comprara los de las suyas, ni siquiera cuando dijo en broma que tal vez un día… 

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