“Valle-Inclán nos recuerda la España convulsa de antes y de ahora”

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Por CAMINO SAYAGO

La compañía leonesa “La Foca Monje Teatro” se sube a los escenarios del Teatro El Albéitar este sábado día 23 de febrero (21 horas) con ‘Retablo’, de Ramón María del Valle-Inclán. Hablamos con su director Javier R. de la Varga, sobre esta obra basada en ‘Ligazón’ y ‘La Rosa de Papel’, dos piezas incluidas en ‘Retablo de la lujuria, la avaricia y la muerte’. En el montaje que ahora se reestrena, destaca la cuidada interpretación del elenco de actores —Belén de la Viuda, Isabel Medarde, Javier Juárez, Isabel San Millán y Víctor  M. Díez—, para adentrar al espectador en el mundo mágico y grotesco de la última etapa del escritor gallego.

La escenografía y el atrezzo —Rafa Murciego, Alejandro Sáenz de Miera y Daniel López Ferrero—, el vestuario —Rakel Álvaro—, y la música —Rodrigo Martínez— acompañan este viaje “a un mundo rural deformado sujeto a las bajas pasiones como metáfora de una España que se deshace”.  Una vez más, el paralelismo entre aquella época y los tiempos actuales, saltan a la vista.

—¿Por qué Valle-Inclán?

—Pienso que Valle es el autor teatral español más importante del siglo xx. Su palabra, junto a su talento, su originalidad, y, sobre todo, sus innovaciones en el terreno del lenguaje escénico, hacen de él uno de los más grandes dramaturgos de la historia universal del teatro. Esto ya lo sitúa, de partida, como autor apetecible, pero, el menos en mi caso, me interesaba también su mirada social a una España convulsa, donde las corruptelas, las intrigas políticas y las bajas pasiones dejaban poco espacio al individuo y al desarrollo ético de la sociedad, ¿acaso como en estos momentos?

Valle, en 1920, dijo: “¿Qué debemos hacer? Arte no. No debemos hacer arte ahora, porque jugar en los tiempos que corren es inmoral, es una canallada”, mientras no dejaba de producir literatura política poniendo en tela de juicio, en solfa y criticando, con su arte, la situación de falta de ética y de crisis de su tiempo en una España injusta e inmoral que no salía de sus planteamientos caciquiles.

—¿Por qué estas dos piezas?

—La elección de los textos, en palabras del maestro Fernando Urdiales, es uno de los momentos claves de proceso de montaje teatral y siempre hay que barajar muchos factores. Creo que un proyecto escénico debe suponer un reto para quien se propone llevarlo a cabo. Debes acoger el riesgo de verte en ocasiones sobrepasado, pero a la vez, con el trabajo y el rigor necesario, ha de ser susceptible de ser asumido por el equipo que se sumerge en él. En este sentido, cualquier pieza de Valle-Inclán te sitúa en el cable del funambulista. Con Valle, nunca faltan motivos. En estas piezas, Valle construye un mundo rural deformado, sujeto a las bajas pasiones como metáfora de una España que se deshace en sus relaciones internacionales, que retrocede en sus costumbres, que no se suma a los movimientos sociales que inundan Europa, mientras sigue recalcitrante, ahogada en si misma y estrangulando a su propia gente en la miseria, mientras sólo preocupa lo que pasa en las esferas de poder. Esa era su España, esa también la España de Quevedo unos siglos atrás y, desgraciadamente, la nuestra. Valle está, por desgracia, rabiosamente vigente. Si a esto le sumas la belleza de unos textos cargados de lirismo, con un lenguaje embriagador, unos personajes que te seducen y unas historias que te atrapan, estás, como en nuestro caso, abocado a montarlas.

—¿Cómo se produce el acercamiento a su lenguaje poético?

—Algo que desde un principio me interesó era el lenguaje de Valle. Las palabras que elige y cómo las utiliza. Y no sólo en el habla de los personajes. Las acotaciones de sus obras son auténticos poemas, micro-relatos que generan un imaginario maravilloso y yo quería que el espectador tuviera la posibilidad de escucharlas y disfrutarlas. Desde ahí, la apuesta fue radical y en nuestra dramaturgia la palabra se hace carne. Las acotaciones se convierten en nuestro Retablo, en un personaje, Brocelande. una suerte de corifeo que sitúa la acción, que presagia, que cuenta lo que no se ve, que ve con otra mirada… Un personaje inventado, que sobrevuela la acción y hace visibles los impulsos de los personajes en escena, como Valle hace con los personajes en el papel.

—Ironía, humor negro, onirismo son algunos de los aspectos que definen la extensa obra del escritor, ¿cómo  se interpretan estas claves en Retablo?

—En Ligazón, el mundo de lo mágico, de lo tangible y lo intangible impregna toda la obra: los perros, el agua, la noche… Uno de los “personajes” principales es la luna hecha carne en “el  claro de luna”, altar de sacrificio en esta pieza. En La Rosa, casi todo es ironía y humor negro que tratamos de desde la construcción de los personajes y buscando la paradoja y la práctica de la ironía en la acción dramática. Por otro lado, la presencia de ese personaje que encarna las acotaciones del autor nos sirve, también, a lo largo de toda la pieza para guiar al espectador, para condensar la emoción, para abrir los dobleces de las situaciones, acentuar momentos y dar una vuelta de tuerca a lo que acontece entre los personajes. Y la maravillosa banda sonora que ha creado Rodrigo Martínez, que envuelve de misterio, magia y pasión la primera pieza, y que dota de la agridulce nostalgia de la ironía y el contraste necesario para pasar a los dominios del esperpento en la segunda.

—¿Hace falta recurrir a la figura del esperpento para mostrar las bajas pasiones del hombre, como lo hizo Valle-Inclán?

—No exclusivamente. Shakespeare, por ejemplo, lo hizo maravillosamente, colocándose a la altura de los personajes, era un constructor de personajes llenos de rugosidades, matices, de almas impuras, como lo somos todos; Calderón, desde el verso, nos adentró en las dudas como generadoras de las acciones y el conflicto ético entre el bien y el mal; pero quizás, a través del esperpento, de la deformación, podamos acercarnos de una manera más “racional”, sin tanto dolor. En cierta manera, en Valle se vislumbra el distanciamiento que Brecht, más tarde, llevará a su máxima expresión.

—¿Qué habéis introducido en esta versión con respecto al anterior estreno?

—Fundamentalmente trabajo. Un trabajo más personal en los aspectos formales que por motivos de producción no pudimos realizar en su momento. Por ejemplo, el vestuario era prestado en aquella ocasión y ahora ha sido diseñado y confeccionado por Rakel Álvaro, al igual que sucede con el espacio escénico y el atrezzo donde hemos sumado al proyecto a Rafa Murciego. Pero también, matiz en la interpretación, desarrollo rítmico de las dos piezas y algún que otro recurso en la elaboración de algunas escenas.

—¿Cómo es posible hacer teatro en estos tiempos de crisis?

—Sin querer parecer petulante, casi heroico. Con las subvenciones prácticamente cerradas, la contratación, (en un país donde el teatro casi se ha convertido en algo público —producción-gira-actuaciones…—) muy parada y el público, guiándose muchas veces por la presencia o ausencia de estrellas de la televisión y el cine, se hace muy complicado subsistir, incluso para compañías con solera. Sólo hay que echar un vistazo al panorama en Castilla y León y te encontrarás compañías que cierran después de 20-30 años de existencia, compañías que realizan menos de la mitad de funciones que realizaban y cada vez más montajes con elencos reducidos, muchas veces unipersonales.

En nuestro caso concreto producir de dos veces, hacer un real y obligado trabajo en proceso donde, tras romper las esperanzas de un coproductor, decidimos realizar una primera versión que, tras unas funciones, nos permitiera tener unas decenas de euros para comprar los materiales. Significa que la gente que elabora materiales escénicos como la música, el vestuario, el atrezzo o de postproducción, fotógrafo, realizador de video… se sumen al proyecto sin unos honorarios concretos y desarrollen su trabajo con la esperanza de que el montaje se mueva y cobren un pequeño porcentaje.

En el plano personal, lo que siento es que, lamentablemente hay más gente que vive como yo, ahora que hay crisis. Siempre hay quien te dice:  “Tienes suerte –o no te quejes, que vives de lo que te gusta”  y a mí me queda la sensación de que sí, “que tienes razón”, pero me voy pensando que es un planteamiento, templado, tibio. La cosa es más radical. Sobrevivo de lo que me apasiona, de lo que necesito para vivir.

—¿Qué expectativas tenéis puestas en esta compañía?

—Seguir haciendo artes escénicas, tener un rincón donde plantearnos proyectos no sólo de teatro, de danza, de trabajos donde confluyan distintas disciplinas artísticas… Y más a corto plazo, realizar funciones de nuestro juguete teatral y con suerte poder hacer una versión para espacios no convencionales de Retablo, utilizando las posibilidades que nos ofrece nuestro patrimonio arquitectónico. nos gustaría pintar nuestro Retablo en esquinas de pueblos, claustros, soportales, ruinas… En fin… Resistir.

—Los encargados de la escenografía y el atrezzo, Daniel, Alex y Rafa están preparando algo muy especial… unos títeres …

—La segunda de las piezas, ‘La Rosa de Papel’, lleva ya en el título original la calificación de Melodrama en un acto para marionetas. Valle nos presenta unos personajes que “funcionan” a impulsos y reacciones, casi de una manera mecánica, sometidos a la maquinaria que el autor impone y queríamos hacer eso presente, ahora que retomamos el proyecto. Y así, unos personajes que en nuestra primera aproximación eran voces, se hacen ahora madera, tela y alambre para sumarse a los “fantoches” de carne y hueso.

—Por último. El propio nombre del grupo habla de algo que está en peligro de extinción… ¿El teatro, la cultura, el conocimiento?…

—Pienso que el teatro independiente como lo conocemos está en peligro de extinción, claro que sí, no el Teatro como forma de comunicación. En momentos en los que las nuevas comunicaciones envuelven nuestra vida, el cine, la tv, la falta real de dinero de la gente, políticas contrarias que ven la cultura como un artículo de lujo, son factores que no ayudan a llenar espacios. Pero el teatro se seguirá reinventando porque está en la propia esencia del ser humano la comunicación en vivo, la representación en el sentido de hacer presente. Tanto desde el que siente la necesidad de comunicar, como el que necesita acudir al rito. Además, siempre que las sociedades han tomado conciencia de sus problemas, han sido momentos en los que los creadores han tenido que tomar la palabra y estar para crear iniciativas, para decir lo que es necesario decir en el momento. En cierta manera, para justificar su existencia en el plano social. Y este es nuestro reto en estos tiempos tan parecidos a los de la Generación del 98, estar presentes y alzar la voz, desde nuestro trabajo, contra la decadencia que nos rodea.

Compañía de teatro 'La Foca Monje', dirigida por Javier R. de la Vega. Foto: Carlos S. Campillo.

Compañía de teatro ‘La Foca Monje’, dirigida por Javier R. de la Vega. Foto: Carlos S. Campillo.

El equipo

La composición del equipo aglutina a actrices leonesas como Belén de la Viuda, que ha hecho incursiones en la danza contemporánea y diversas disciplinas escénicas; Isabel Medarde, licenciada en Arte Dramático por la Universidad de Kent y que estudió Cinematografía en la escuela de cine TAI. Actualmente es Directora Ejecutiva de Bambara Zinema, su propia productora audiovisual y de cine; Isabel San Millán que se formó en la Escuela Municipal de Teatro de León y pertenece a su Laboratorio permanente.

Actores como Víctor M. Díez, conocido poeta, performer y agitador cultural leonés; además de contar con la presencia de Javier Juárez, de dilatada trayectoria en compañías como Teatro Corsario, entre otras. Su amplitud de saberes respecto al cuerpo y la expresividad, ahondan en su faceta de bailarín dedicado “no sólo al tango”, es gran conocedor y maestro de numerosas técnicas orientales.

La música está compuesta por Rodrigo Martínez, miembro de grupos como Tarna, conocido por su trabajo de estudio y reinterpretación del folclore leonés desde una perspectiva no sacralizadora. El atrezzo es obra del artista y diseñador gráfico Rafa Murciego, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca y creador de escenografías y atrezzos de un gran número de proyectos teatrales. El vestuario es obra de Rakel Álvaro, artista multidisciplinar que ha realizado trabajos para diferentes colectivos de danza y teatro, así como la dirección de arte para distintas producciones audiovisuales.

Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

Un Comentario

  1. Pingback: OÍDO EN TIERRA :: Reposición de ‘Retablo’, de Valle-Inclán :: March :: 2013

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