TAC 2017 / Ghetto 13-26 y Carlos Tapia releen a Calderón y Chéjov

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La compañía Ghetto 13-26 se ha enfrentado en esta edición del TAC a otro plato fuerte en su trayectoria escénica, “La vida es sueño”, un clásico de Calderón de la Barca en una nueva versión de Félix Fradejas. Algo parecido le ha ocurrido a Carlos Tapia que ha dejado su cama caliente en Azar Teatro y ha asumido el riesgo de tutear al ruso Chéjov.

Por ISAAC MACHO

Estreno absoluto de La vida es sueño, de Calderón en versión de Félix Fradejas, cuya compañía Ghetto 13-26 regresa al TAC después del estreno en la edición anterior del Festival de Bodas de sangre de Federico García Lorca, dos espectáculos transgresores ante dos autores de carácter.

Después de varios meses de residencia en la Sala Negra del LAVA, la nueva propuesta sobre la conocida obra de Calderón de la Barca, también en verso, ha puesto patas arriba la historia planteada por uno de los más insignes literatos barrocos del Siglo de Oro español.

Si el escritor madrileño planteaba la libertad del hombre para escoger su destino y otros valores como la realidad frente al sueño, la amistad, el amor, la autoridad y el libre albedrío frente a la predestinación, la apuesta del director de Ghetto 13-26 introduce a los personajes en una lucha titánica “hasta el último momento” en una desenfrenada “sed de poder terrible”, asegura el creador.

La triste historia del príncipe de Polonia, heredada de Calderón, es descontextualizada por Fradejas hasta el punto de convertirse en una obra atemporal pero manteniendo algunos aspectos tratados en la pieza original, el poder y la corrupción.

Si a los personajes sin redención que no quieren ser redimidos, que propone el director de Ghetto 13-26, le unimos “una estética fuerte, bañada en negro, con verdaderos elementos provocadores, algunos muy perversos”, en el desarrollo de la acción, no hay por qué extrañarse del final de la historia.

Una oferta teatral de plena de actualidad, con una atemporalidad de la temática, que según piensa Fradejas, bien habría podido equipararse, salvando algunas distancias, a grabaciones como Blade Runner, película de Ridley Scott y precursora del movimiento cyberpunk o a la serie Juego de Tronos donde pueden seguirse encarnizadas luchas dinásticas entre familias de nobles.

Con una escenografía austera, muy pocos objetos físicos sobre las tablas pero muy marcados, petates a la usanza militar, copas de rojo o la calamidad de una pistola en un espacio frío, oscuro, aséptico –simbología de la venganza–, La vida es sueño de Ghetto 13-26 se convirtió en la puesta a punto de un conflicto postvanguardista entre seres humanos.

Marta Ruiz de Viñaspre, Clara Parada, María García Beato, Pablo James, Roberto Chapu, Pau de Nut y el propio Félix Fradejas conforman el reparto de esta adaptación.

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María Beato y Carlos Tapia defendían en el TAC Te estás volviendo Chéjov, un espectáculo en el que confiesan ambos personajes sus frustraciones. Una obra crítica y severa, por momentos autobiográfica, en torno al mundo del artista y también una invitación al público para que reflexione sobre la auténtica motivación de sus propias decisiones.

Basada en algunos pasajes de los textos de Chéjov –“La gaviota” y “La audición”–, el dramaturgo ruso aporta, en opinión de Tapia, “una radiografía milimétrica del ser humano”. A lo largo de la historia que se cuenta sobre las tablas, los intérpretes introducen elementos personales que añaden veracidad y agitan la conciencia de los espectadores.

María Beato y yo no hemos hecho una obra sobre Chéjov, aparece Cien años de Soledad y el inolvidable coronel Aureliano Buendía, creado por Gabriel García Márquez, también entran en danza mi padre, Chéjov, los sinsabores de la existencia, las preguntas que nos hacemos con frecuencia sobre nuestra realidad”, advierte el actor.

El montaje, dirigido por el director y dramaturgo colombiano Manuel Orjuela, obliga a Carlos Tapia, acostumbrado durante muchos años al trabajo de Azar Teatro, a salir de su espacio profesional de confort e incorporar nuevos códigos con compañeros diferentes, una práctica enriquecedora, a su juicio.

Como sucede con los autores clásicos –Shakespeare, Cervantes o Calderón– el montaje estrenado el pasado mes de febrero en la sala Concha Velasco del LAVA y supervisado, de nuevo ahora, por el público del TAC en la sala Negra, intercala en este relato el humor como elemento indispensable para entender la vida de forma sencilla, aunque en medio “hablemos, cómo no, de tragedia”, apunta el veterano artista.

Tanto Beato como Tapia desarrollan en sus monólogos verdaderas teorías sobre los miedos, las dudas, el desencanto, las ansiedades, los sueños que manejan durante diferentes etapas de la existencia, mezclado con los puntos de vista de Treplev, el famoso escritor Trigorin y la ingenua Nina de “La gaviota” de Anton Chéjov “hasta el punto de no saber quién es espejo de quién, cayendo lentamente en el fondo de la delgada línea que no se llama realidad ni mucho menos ficción”, como puntualiza el guionista de la narración.

 

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