Pintura y poemas desde una exposición de Teresa Gancedo

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Por ELOÍSA OTERO

Estoica memoria es un libro de poemas póstumo de JOSÉ GONZÁLEZ GANCEDO, editado por Traviesas de Poesía en colaboración con e-bookprofeno. El libro se presentará en la galería Ármaga el miércoles 5 de diciembre, a las 20 horas, con motivo de la inauguración de una exposición de pintura de TERESA GANCEDO, hermana del poeta.

Teresa Gancedo, artista leonesa afincada en Barcelona, conservaba este libro inédito de poemas escrito por su hermano en los años 80 que Traviesas de Poesía, una colección de libro-blogs que comenzó a editar Eloísa Otero en 2007 en la red, decidió rescatar. Eso sí, en colaboración con e-bookprofeno (el sello digital de Felipe Zapico Alonso y Sol Cabañas Arias), que inaugura con este poemario su colección ‘Malas compañías’.

El libro incluye un prólogo de Eloy J. Rubio Carro, profesor de Filosofía, y se puede descargar en pdf. Además, la galería Ármaga ha realizado una pequeña edición en papel de 50 ejemplares.

José González Gancedo nació en Madrid en 1936, de padres leoneses. Los años de la guerra los vivió en Tejedo del Sil, con su madre y abuelos. Acabada la contienda regresó a Madrid, aunque también pasó grandes temporadas en el pequeño pueblo leonés, lugar donde decía que se encontraba más feliz. Estudió en los Jesuitas de Madrid y cursó la carrera de Ingeniero de Caminos. Desde niño tuvo gran amor a la literatura, las artes plásticas y la música, logrando ser un hombre de gran cultura. Escribió desde muy joven textos biográficos y poesía. Realizó estudios acerca de los gauchos de Argentina, país que amó por el recuerdo de su abuelo emigrante, y escribió varios libros sobre caza y fauna de la provincia de León. Murió en 2004, en la montaña leonesa que tanta felicidad le dio.

Su hermana Teresa, que nació en León en 1937, forma parte del reducido grupo de pintores españoles que han expuesto en el Guggenheim de Nueva York, en cuya colección también figura obra suya. Eso sucedió en 1980, cuando Teresa tenía 43 años y una comisaria internacional la seleccionó para la exposición colectiva ‘New Images from Spain’, en la que estuvo acompañada por otros ocho artistas pujantes, cada cual más inconformista, radical o experimental: Darío Villalba, Zush, Carmen Calvo, Guillermo Pérez Villalta, Miquel Navarro, Antoni Muntadas, el antropólogo y artista Serrán Pagán y Jordi Teixidor. La artista recuerda que su hermano la apoyó muchísimo en aquella etapa, y en el libro ‘Estoica memoria’ se ha incluido un poema que José González Gancedo le dedicó con motivo de su “singladura americana”.

La muestra de pintura que presenta Teresa Gancedo en León, este mes de diciembre de 2012, está llena de pequeñas piezas muy especiales. Y es que la artista también escribe y cuenta sus historias en cada pieza, en cada dibujo, collage, tela o madera repletos de cosas (huellas, signos, santitos, símbolos, flores, fotos desgastadas, árboles genealógicos, cuentos, búsquedas, sueños, recuerdos, reconstrucciones, jardines, islas, paisajes, mapas… ). Cada una de sus obras parece contener un mundo lleno de historias que, como en la vida real, se entrecruzan y a veces provocan un ‘click’ en la mirada de quien se topa con ellas, cobrando un nuevo sentido.

Para ver o descargar el libro de José González Gancedo en pdf, haced click AQUÍ.
También se puede descargar desde el blog de e-bookprofeno.
Y aquí, el blog de la galería Ármaga,
y un artículo sobre Teresa Gancedo con motivo de su última exposición en León en 2009.

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foto-de-JOSE-GONZALEZ-GANCEDO
Un poema del libro ‘Estoica memoria’,
de José González Gancedo

En el colegio púnico

maduraban los versos y una flor

se desvanecía de ventana en ventana.

Vestidas ya de negro las cigüeñas

del mal adolecían.

Ojos adustos, calvas como mundos,

entre ángulos de incidencia y reflexión,

de Dios a Homero, de Balmes a Loyola.

En el billar satánico de gritos

sufríanse el aceite y los rectores

con largos tenedores, rabos largos

pinchándonos la pollita tiesa,

todos los desconsuelos de las horas,

y el no saber al fin que nuestra infancia

era sucia y salóbrega,

y que sólo podría quedar adolescente

el orín del esperma sin un llanto,

la pátina y la niebla,

lo incoloro y el gancho

de la nariz, el tedio perdurable

que hoy rasco como barniz redescubierto

entre las cosas viejas…

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Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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