Javier Martínez: “Sueño con hacer el TAC fuera de la ciudad”

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• “La presente edición del TAC será la más popular de las celebradas hasta ahora”

“El año que viene voy a organizar un encuentro entre profesionales del festival y las compañías de Valladolid”

• “Francia y Canadá son los dos países que están en la vanguardia de las artes de calle”

• “Creo que un festival tiene que tener ofertas de compromiso social y otras puramente estéticas”

• “Me cuestiono si realmente tengo condiciones como para dirigir un festival con la repercusión que eso tiene”

• “Los espectáculos que gustan mucho a demasiada gente pierden la llamada soledad del compromiso y de la complicidad”

Por ISAAC MACHO

El director artístico del Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle (TAC) de Valladolid alaba el nivel artístico de las compañías de casa, aunque sus integrantes no comparten la contradictoria marginación económica y profesional de la dirección del festival, algo que niega su responsable. Javier Martínez justifica el dominio del francés en los escenarios de la muestra y, en la madurez de su carrera, admite dudas sobre si es el timonel adecuado para pilotar este extraordinario escaparate de la ciudad. ¿Como para dimitir? No. ¿Cambios a la vista? Su cabeza bulle como el mar de los sargazos… Hoy huele a TAC, mañana abrirá sus puertas la edición XIV.

—La XIV edición del TAC será un homenaje al circo. ¿Por qué esa elección?

—El circo ha sido a lo largo de la historia uno de los referentes más importantes de las artes de calle y creo que está cumpliendo, en los tiempos actuales, una labor destacada porque está acogiendo en sus carpas, como si fuera una madre que protege a sus hijos, a dramaturgos, artistas, pintores, profesionales de las artes plásticas visuales, bailarines, actores… Se está convirtiendo en la avanzadilla que marca las artes contemporáneas de calle. Hasta ahora el circo era riesgo, repetición, magia, pero ya cuenta algo más…

—¿Qué propuestas destacaría?

—Son muy interesantes las propuestas de la sección Estación Norte porque me parecen como un ejercicio sobresaliente de imaginación. Todos los años recibimos una docena de ofertas de compañías de Valladolid que nos plantean aspectos que normalmente no presentarían para circular por teatros. Es decir, se trata de obras que no tienen calidad para circuitos comerciales por lo que el TAC les sirve como un ejercicio de memoria: no olvidan su capacidad de imaginación y creatividad, habitualmente, desde el campo del performance.

—Por tanto, ¿qué espera da esta edición?

—Para mí, es la edición más popular de las celebradas hasta ahora, en el buen sentido de la palabra. Es la menos elitista, la que va a llegar más al público, con espectáculos menos raros, debido al propio lenguaje del circo, más generoso y asequible. Este año tendremos menos espectáculos de los llamados delicatesse… que, quizá, llegan a menos público pero, en cambio, venden más ciudad en los medios de comunicación. Este planteamiento tiene lógicamente pros y contras.

Enriqueta Mo Danza: 'Sette' (Sección Estación Norte).

Enriqueta Mo Danza: ‘Sette’ (Sección Estación Norte).

—La gente quiere reírse, pero ¿cree que tiene el cuerpo para humoradas?

—Yo creo que el arte es la posibilidad de trascender por un momento el mundo real y volver a montarlo desde una dimensión más alta, lo que le da al individuo la posibilidad de, por unos días, abandonar las preocupaciones y convertirlo en algo mágico a través del intercambio de emociones y sentimientos.

—La situación de las artes escénicas pasa por momentos difíciles: compañías que han echado la persiana; actores, actrices, directores y técnicos preocupados porque no pueden pagar el alquiler; festivales clausurados por falta de presupuesto… Y es que la Administración –las administraciones– han obligado a crear una industria de las artes escénicas con pies de barro. Se hace imprescindible programar con criterio enmarcado en un proyecto artístico del teatro. Pero, ¿cómo?

—La diferencia entre lo público y lo privado está en que el empresario privado puede hacer con su dinero lo que quiera y un festival que se organiza desde una institución pública utiliza el dinero de todos. Entonces, la gestión desde lo público debe permitir programar trabajos que no tienen cabida en los circuitos comerciales o privados, e incluso, públicos; debe programar compañías de reconocido prestigio y tiene la obligación de intentar canalizar las propuestas que no tienen salida desde otros ámbitos.

—¿Ha influido el nuevo IVA en la programación del TAC?

—Sí, sí. Se ha reducido el presupuesto un 30% en los últimos tres años. El IVA se nota mucho a la hora de programar.

Actic!: 'Stille Fanfare' (Sección Valladolid Propone).

Actic!: ‘Stille Fanfare’ (Sección Valladolid Propone).

—Dicen las compañías de la región que el TAC se arma con espectáculos de fuera y que luego rellena los huecos con los montajes de “casa”… ¿Es así?

—No es cierto porque las compañías de aquí casi son las primeras en cerrar su participación. Hemos rechazado uno o dos proyectos por falta de calidad pero, en general, a casi todas las compañías que han presentado propuestas las hemos admitido y además con el caché que ellos nos han pedido. No es cierto, el TAC apoya muchísimo todas las iniciativas de la ciudad.

—Y ¿qué hay de esa leyenda de que al director artístico del TAC nunca le ha gustado la sección de Estación Norte y que la aceptó a regañadientes por presiones?

—Nada más lejos de la realidad. Las dos únicas coproducciones que ha hecho el TAC son con dos compañías de Valladolid: Eduardo Cuadrado y Xtrañas Producciones. Yo no creo que sea tan tonto y tan creído como para desechar a gente como Ghetto 13-26, Eduadro Cuadrado, Xtrañas Producciones, Cristina Calleja o Nina Reglero, que me parecen profesionales con un alto nível intelectual y artístico, y que sería absolutamente ridículo que yo intentase prescindir de ellos.

—Hablan, incluso, de que se consideran maltratados…

—A mí no me han manifestado esa crítica. Todo lo contrario.

—A la experiencia se remiten…

—Yo no puedo prescindir de ellos, sinceramente.

Mimbre: 'Falling Up' (Sección Oficial).

Mimbre: ‘Falling Up’ (Sección Oficial).

—¿El TAC contrata con excesiva frecuencia a través de agencias de distribución, lo que conlleva la participación de varias compañías de la distribuidora, en lugar de seleccionar espectáculos de manera más abierta?

—Cuando se trabaja en la gestión hay que ahorrar al máximo. Si trabajas con empresas que sabes que mueven compañías de prestigio y espectáculos interesantes y puedes hacer un paquete con ellas, pues yo considero que una gestión adecuada es hacerlo a través de paquetes porque te saldrá mucho más caro si se hace compañía por compañía. Funciona como el vino: hay años que hay cosechas excelentes y otras malas. Hay que tener en cuenta también que a la hora de seleccionar montajes yo creo que un festival no es la suma de una serie de actuaciones que se ajustan a un presupuesto, sino que un festival es un espectáculo único en el cual tienes la introducción, el desarrollo del conflicto, la dramaturgia y la solución.  Yo entiendo el TAC no como la selección de un número de compañías que me gustan hasta cubrir el presupuesto que tengo, no. Primero, pienso en cuál es el festival que quiero hacer y luego desarrollo ese planteamiento hasta convertir el festival en una representación única.

—¿El TAC ha abusado de espectáculos delicatesse, de mucho glamour, poéticos, en detrimento de montajes locales o regionales?

—Eso tiene sus pros y sus contras, depende de cómo se mire. Es cierto que ha habido espectáculos para 30/40 personas, pero, primero, yo creo que este tipo de obras le dan caché al festival. Hay muchas veces en que si Valladolid ha salido en el suplemento cultural de El Mundo, o en el de la Razón o en los telediarios, es por este tipo de pequeñas propuestas artísticas que no se pueden ver fuera de Valladolid. Naturalmente, son elitistas, sin embargo facilitan llegar a todos los rincones del Estado. Al presentarte de esta manera, te reafirmas en el concepto de que todo no vale y eso te da una venta de ciudad, de prestigio y de calidad que no conseguirías con otro programa.

La Industrial Teatrera: 'De paso' (Sección Oficial).

La Industrial Teatrera: ‘De paso’ (Sección Oficial).

—¿Valora más las compañías de Francia, Bélgica, Portugal o de los país del Este en detrimento de otras?

—Creo que Francia junto a Canadá son los dos países que están más en la primera línea de los trabajos que desarrollan las artes de calle y Bélgica, para mí, es el país que representa la vanguardia en la danza. Sí, es cierto que estoy muy próximo a las propuestas de Francia, Canadá, Bélgica…

—¿Considera, entonces, que las compañías de “casa” tienen poca calidad artística para formar parte del TAC?

—Aquí hay gente impresionante. Por ejemplo, la directora de Rayuela, Nina Reglero, me parece superinteresante no solo para actuar en Valladolid sino también para hacerlo fuera de nuestras fronteras. Tiene un prestigio innegable. Eduardo Cuadrado es otro personaje destacado; Xtrañas Producciones posiblemente sea una de las compañías más avanzadas de España en mapping; Ghetto 13-26 siempre ha trabajado con éxito el mundo del performance y multidisciplinar desde hace muchísimos años… Yo creo que hay compañías con suficiente prestigio para trabajar dentro y fuera de nuestro festival.

—¿Sería viable que pudiera establecerse una relación más directa entre profesionales que no participan en el TAC con aquellos que sí lo hacen y los programadores para intercambiar experiencias de todo tipo?

—Lo he pensado, aunque habría que hacer un apretado encaje de bolillos en las agendas para abrir un hueco en las actividades que tiene el festival. Hemos montado un punto de encuentro en el Pasaje Gutiérrez, por la noche, donde la gente se suele encontrar con los artistas, con los programadores y los compañeros de la ciudad y a mí sí me gustaría, y posiblemente el año que viene busquemos una especie de foro, digamos teórico, que consistiría en juntarnos los profesionales de Valladolid y de fuera para intercambiar información. Es decir, profesionales que vienen de Alemania o de Corea, por ejemplo, que nos digan qué compañías han visto por ahí que merecen la pena, y los compañeros de Valladolid que opinen también tanto sobre los trabajos que están realizando como sobre las experiencias que han visto sobre los escenarios en otros lugares. Un trueque de mensajes e información. El año que viene voy a hacerlo, seguro.

Karakasa Circus: 'Home Sweet Home' (Sección Oficial).

Karakasa Circus: ‘Home Sweet Home’ (Sección Oficial).

—¿Cómo conviven un director artístico de izquierdas con un equipo de gobierno municipal de derechas?

—Yo creo que el arte tiene un nivel de compromiso ideológico, y al decir ideológico me refiero a una lógica de pensamiento. Entonces, si coincidimos en que el arte realmente es solidaridad, una manera de desmontar el mundo real y volverlo a montar en una dimensión más alta, más litúrgica, más espiritual, si coincidimos en esos puntos comunes y el trabajo se desarrolla dentro de una metodología y profesionalidad, es difícil que haya encontronazos entre personas de izquierdas y de derechas. El posible enfrentamiento que pudiera existir es más un mito que otra cosa, si realmente está uno convencido de ese tipo de línea común que define el arte, ¿no? Si el político, el técnico, el público y la compañía hacen su trabajo es muy difícil rozarse. Nos rozamos por la propia incompetencia, a veces, de que uno intenta traspasar su papel para meterse en el del otro. Ahí es donde puede surgir el conflicto.

—¿Es acertado pensar que trae espectáculos arriesgados, pero que también tiene una posición muy delicada porque los responsables políticos le marcan muy de cerca y tiene que contratar compañías y montajes –de poca calidad– pero que dan mucho juego de cara a la galería?

—Hay espectáculos de esos que tienen su función… montajes con su interés por lo que sugieren o por lo que intentar contar, importantes desde el punto de vista del compromiso social y otros que simplemente interesan desde el punto de vista de la estética, de la belleza, ¿no? Cuando una obra caracterizada por la belleza posee un concepto más de animación, más generosa para el público, seguramente pierde compromiso. Creo que un festival tiene que contar con todo tipo de ofertas.

—Después de tantos años al frente del TAC, ¿sus comportamientos son propios de un “pope” del teatro, un director intocable, una persona alejada de lo que no sean tus propios amigos de la farándula? ¿Se considera por encima del bien y del mal?

—Al revés. La edad te ayuda a tener una duda constante. A veces me planteo si realmente tengo nivel como para dirigir un festival. Cuando eres más joven te comes el mundo y todo lo que haces te parece lo mejor. Ahora, dudo de mí mismo y me cuestiono si realmente tengo condiciones como para dirigir un festival con la repercusión que eso tiene, ¿no? Creo que la edad te hace tener menos autoestima, te hace ser más indefenso frente a una responsabilidad tan importante como es la gestión pública.

—¿Se ha planteado dimitir?

—No, no me lo he planteado, pero sí me cuestiono a mí mismo y, a veces, pierdes autoestima. Cuando ves que la bola se ha hecho tan grande, piensas si serás capaz de dirigir una obra tan extraordinaria, vas notando más limitaciones…

—¿Se habló alguna vez de que el TAC podía morir de éxito?

—Hay una frase que siempre me ha gustado: “El peor enemigo del arte es el entusiasmo del público”. Es necesario saber medir muy bien el sentido del silencio respecto a la relación entre el artista, el espectáculo y el público. Cuando un espectáculo gusta mucho a todo el mundo y se masifica… algo estás haciendo mal. Los espectáculos que gustan mucho a demasiada gente pierden la llamada soledad del compromiso y de la complicidad.

Race Horse Company: 'Petit mal' (Sección Oficial).

Race Horse Company: ‘Petit mal’ (Sección Oficial).

—¿Tienen razón quienes se quejan de que no pueden acudir a espectáculos del TAC por que se terminan las entradas en muy poco tiempo?. ¿El teatro de calle no tenía que ser más abierto a la gente? ¿Las entradas están vendidas de antemano?

—Normalmente, los festivales de teatro invitan a los programadores al hotel, les pagan las comidas y demás… Aquí, no. Los programadores que vienen al TAC lo pagan todo de su bolsillo. Nosotros lo que hacemos es una comida principal a la que sí les invitamos, pero en realidad el viaje y la estancia corre por su cuenta. El festival tiene una deferencia con ellos ya que les facilita las localidades para los espectáculos, y me parece lógico porque al fin y al cabo los programadores son los que van a mover luego los espectáculos, van a hacerlos girar, van a dotarlos de vida.

—En ocasiones, ¿suelen ser salas muy pequeñas con aforos escasos?

—Para los espectáculos pequeños ofrecemos menos entradas. Por ejemplo, para los espectáculos de 100 plazas, damos un máximo de 20 o 25 entradas…

—Pero eso, ¿no desvirtúa el espíritu de un festival de calle, abierto al público?

—En todos los festivales europeos los programadores tienen sus entradas. Hay que tener en cuenta que ellos son quienes dan vida al festival desde el punto de vista profesional, promocionan la imagen de la ciudad.

—Pero a la gente le molesta, ¿entiende sus protestas?

—Sí, lo entiendo. Es un problema que tenemos que resolver. Es cierto.

—¿Cómo ve ese diagnóstico de que ahora la política cultural prefiere montar casinos en lugar de exportar autores y obras que lleven la “marca España” por el mundo?

—Hombre, el tema está claro. Desde el punto de vista económico supongo que la venta de un casino implica un movimiento de dinero interesantísimo para la ciudad pero yo creo que la riqueza cultural, el crecimiento continuo, espiritual, del alma de una persona le da entidad a un país y a una ciudad por su cultura, su educación.

—¿Hubo censura en aquel polémico asunto de Alberto Velasco que ganó el premio  “Valladolid  y propone” dentro del TAC, con “Mademoiselle Monarquía” y, sin embargo, de acuerdo a las normas, debería haber repetido con la misma obra en la edición del año siguiente pero se lo impidieron?

—Yo creo que fue una infantilada por parte de Alberto. No tiene ningún sentido que en una entrega de premios, delante de tu alcalde, que es la máxima representación que te está abriendo la casa en el festival, pues, en lugar de aprovecharte de esa situación vayas y salgas por peteneras gritando “¡Viva la república!”. Me pareció una salida de tiesto por su parte. Entiendo también a los políticos, ya que si vienes a mi casa y me provocas nada más entrar pues… No fue una manifestación oportuna.

—Pero ¿está de acuerdo en censurar a las compañías para participar en el TAC?

—No estoy de acuerdo en censurar nada, aunque sí entiendo que si estás invitado a una casa a comer e insultas al dueño, el propietario…

Pez Limbo: 'Lana' (Sección Oficial).

Pez Limbo: ‘Lana’ (Sección Oficial).

—¿Tiene en la cabeza introducir nuevos elementos en la programación del festival en algún momento?

—Siempre he pensado la posibilidad de hacer un festival de teatro de calle fuera de la ciudad, en los alrededores de Valladolid, en el que el público intuyese y tuviese presente su núcleo urbano, las luces, la noche para redescubrir la ciudad al volver a ella, para notar su pálpito con esa emoción surgida tras relacionarse con el arte…

—¿Presentará esa propuesta para la siguiente edición?

—No creo, no creo que me lo permitiesen y yo lo entendería.

—¿En qué zonas está pensando?

—El Pinar de Antequera, Pajarillos, el Paseo del Cauce… siempre ha sido una ilusión contratar a la Mongomery Big Band, que es una banda espléndida que ha ganado el campeonato del mundo de bandas folclóricas en los últimos años. Escuchar sus potentes sonidos… camino del campo de batalla… Siempre me los he imaginado convocando a la gente a las 6 de la mañana en el Paseo del Cauce, y ver y oír que llega según va saliendo el sol. Sería espeluznante…

  • El TAC podrá seguirse del 22 al 26 de mayo en Valladolid.
  • www.tacva.org

 

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