“TOK4”, un taller musical para aprender y disfrutar en grupo

¿Te gustaría aprender a tocar todos o alguno de los cuatro instrumentos de una banda —batería, teclado, guitarra y bajo— sin solfeo y sin deberes? ¿No tienes instrumento ni sabes muy bien por cuál decidirte? El guitarrista leonés Gonzálo Ordás Tascón te lo pone fácil, desde su taller de iniciación musical en grupo “TOK4”, con sede en las antiguas escuelas de Trobajo del Cerecedo, a las afueras de León capital. A partir de 8 años y sin límite de edad. Sin necesidad de tener instrumento, ya que puedes usar los que hay en el taller. El precio: 40 euros al mes (una clase a la semana, de una hora de duración) por alumno/a. Si te interesa, inscríbete ya (teléfono: 666 221 590), que las clases arrancan en octubre...

TALLER MUSICAL “TOK4”
Profesor: Gonzalo Ordás Táscón
Lugar: Antiguas escuelas (C/ Las Escuelas) de Trobajo del Cerecedo (León)
Precio: 40€/mes por alumno, una clase de 1 h/semana

Así argumenta el propio Gonzalo Ordás en qué consiste este proyecto educativo:

«El Taller Musical “TOk4” ofrece a los alumnos participantes una iniciación a la música a través de la experiencia completa de tocar en un grupo de música (de cuatro componentes de media), en lugar de hacerlo a través del estudio academizado de un único instrumento y de manera individual. Esto significa que cada uno de los alumnos que formen parte del taller, pasará a lo largo del curso por un aprendizaje elemental, esencial y en grupo de todos los instrumentos básicos en una banda de música contemporánea (blues, rock, pop, r&b, improvisación…etc.), es decir: guitarra eléctrica, bajo, teclado y batería.

La mayor particularidad de este taller en cuanto al aprendizaje de tocar instrumentos, es la eliminación del ya viejo “problema del solfeo”. Aquí se irán introduciendo poco a poco conceptos muy sencillos del lenguaje musical enfocados a la comunicación práctica entre músicos, pero sin la propia actividad de “solfear” o resolver problemas más teóricos propios de una clase de solfeo. Se usarán conceptos básicos como “ritmo, velocidad, agudos, graves, intervalo, tono, semitono…”. En definitiva, términos que ya usan en su vida cotidiana, pero aplicados al contexto específico de la comunicación musical práctica, es decir: “Tocando”.

Esta práctica es importante, porque propone una solución al problema del abandono de la educación musical de una parte de los alumnos debido a un natural rechazo al solfeo en la forma habitual de ser impartido en la gran mayoría de centros y academias de educación musical, esto es: “clase colectiva de solfeo obligatorio”. En todos estos centros se ha sido testigo siempre de muchísimos abandonos, algunos de ellos con mucho talento y aptitudes.

Este hecho ya hace tiempo que se advirtió en países con una tradición musical más difundida o diversificada en la actualidad (sobre todo en EEUU, cuyas raíces musicales han encauzado la música popular universal reciente), en los que sus centros, para ayudar a subsanar el problema, llevan años iniciando a los alumnos en la música de esta manera, evitando la clásica fórmula “clase de instrumento individual/clase de solfeo colectivo obligatorio”. Por supuesto que la idea no es eliminar totalmente el solfeo, sino ir introduciendo de forma práctica sus herramientas hasta que el interés o vocación del alumno haga que éste sienta ese aprendizaje como una necesidad. Será el propio alumno quien vaya utilizando cada vez más herramientas de lenguaje musical, será él quien vaya “pidiendo y usando”. No olvidemos que la necesidad de lenguaje estará creada por la experiencia de hacer música desde instrumentos funcionalmente diferentes: armónicos, rítmicos y melódicos, lo cual dará distintas perspectivas de los mismos términos, conceptos o ideas que se vayan utilizando en el taller.

Aula del taller, en las antiguas escuelas de Trobajo del Cerecedo.

Otra característica de esta forma de iniciación a la música “haciendo música en grupo” es el atractivo que tiene una actividad “sin deberes”. Esto es una consecuencia lógica de no comenzar con un instrumento único, sino varios, eliminando la necesidad de que el alumno tenga “su instrumento” en propiedad. A este taller podrán asistir alumnos que no posean ninguno. Será decisión de ellos si posteriormente se decantan más concretamente por uno o por otro instrumento. Y será en ese momento cuando el propio alumno comience a estudiar y practicar individualmente la técnica de tal instrumento de forma voluntaria. Es decir, nacerá en él la necesidad de estudio. Evidentemente el taller contará con batería, guitarra eléctrica, bajo, teclado, micrófono y altavoces de voz.

La experiencia por parte de los alumnos es muy enriquecedora en cuanto al desarrollo de la creatividad, de sus habilidades sociales, de su formación como individuos (cuando son niños), y por supuesto, en cuanto al alto nivel de diversión que produce la propia actividad de tocar en grupo. Por ello, la realización de este sistema tanto en centros importantes, como en otros más modestos de Europa y EEUU es un éxito que ya forma parte de la normalidad en la educación musical de estos lugares. Es de advertir que no tengamos noticia de la existencia de ninguno así en nuestra ciudad. A veces, en muy pocos centros, se ofrece a los alumnos la posibilidad de formar conjuntos instrumentales, pero siempre añadida al habitual binomio que antes se apuntaba (clase de instrumento individual/clase de solfeo colectiva) por lo que el coste de la matrícula se encarece bastante para el alumno, y cada alumno toca solamente un instrumento en lugar de pasar por todos, como es el caso de este taller. Así pues, este curso, lejos de suponer una competencia para otros centros, estará colaborando en la mejora de la disposición de futuros alumnos para acceder a dichos centros posteriormente.

Los participantes a los que puede estar dirigido este taller son todas aquellas personas (niños o adultos) que quieran iniciarse en la música moderna actual de “grupos” (de pop, rock, etc.) o que estén ya iniciados en un instrumento, pero quieran ampliar sus conocimientos con otros instrumentos y conocer todas las perspectivas que existen en un grupo musical. En cuanto a su edad mínima, entendemos que a partir de los 8 años es una buena edad para iniciarse, ya que, antes, las capacidades y los niveles de comprensión de los niños pertenecen a un estadio con unas características propias y especiales, que requieren atenciones especiales que escapan a los objetivos, y por tanto a los recursos de este taller.»

:: Sobre Gonzalo Ordás

Gonzalo Ordás. © Fotografía: Rafa Murciego.

Gonzalo Ordás Tascón (León, 1973) estudió en el Conservatorio y de niño ya le gustaba improvisar al piano. Con once años escuchó un disco de Hendrix y no volvió a jugar a baloncesto. “Era amigo de Jorge Quijano y cuando íbamos a bar de su padre, al Stik, yo siempre cogía la guitarra que había allí”, recuerda. Cuando pudo tener una, no la soltó. Licenciado en Filosofía (en Salamanca y Coimbra), se buscó la vida de mil maneras (“hasta de acomodador en la plaza de toros”) e inició su carrera como músico e improvisador (rock, free jazz, blues, música experimental…) hasta desembocar en grupos como Kabuleté, Dadajazz o Jaula 13. Como guitarrista acompañó a la cantante saharaui Aziza Brahim y su banda Gulili Mankoo; con ellos viajó por toda la península y Europa (Suecia, Dinamarca, Finlandia, Londres…), tocando en grandes festivales. Y estudió improvisación en la Escuela de Música municipal, antes de convertirse en profesor de la Rock School de Villaquilambre (impartiendo: batería, bajo, guitarra y conjunto instrumental).

Su vocación experimental y transgresora le ha llevado, desde hace ya bastantes años, por los derroteros de la improvisación pura. Colaborador habitual en diversas formaciones y proyectos de Ildefonso Rodríguez (“aprendí muchísimo con él”), como Dadajazz o el Aula de Improvisación y Jaula 13, sus trabajos más interesantes en este campo juegan con las tensiones entre atmósferas y texturas generadas por impulsos eléctricos.

Gonzalo Ordás se ha ido convirtiendo, poco a poco, en uno de los músicos más versátiles y con más experiencia de la escena musical de León, recorriendo de forma libre y sin complejos todas las músicas más allá de estilos y categorizaciones, y pasando como guitarrista por infinidad de bandas de la ciudad. Su devoción por la música negra de raíces es insobornable, tanto como su amistad con el también guitarrista Marcos Cachaldora. Ambos llevan la música en la sangre, y ambos son eclécticos, versátiles, creativos, independientes, en evolución permanente. Pero cuando se juntan… no hay otro dúo de bluesmen con semejante feeling. Se complementan a la perfección.

Marcos y Gonzalo coincidieron un buen día, hace ya muchos años, en la buhardilla del CCAN, en las jam sessions que propiciaba el imaginativo percusionista Nilo Gallego. “De ahí salían ideas, aquello fue muy estimulante y fértil musicalmente”. Y empezaron a tocar juntos, blues tradicional. “Nuestros gustos estaban ya bien definidos, y coincidíamos mucho, sobre todo en Hendrix y Pink Floyd”. “La cantante Cova Villegas se fijó en eso que hacíamos y nos propuso trabajar sobre poemas del libro ‘Blues castellano’ de Antonio Gamoneda. Más tarde, también el cantante Felipe Zapico nos vio como acompañantes para las canciones de su nuevo disco, ‘Bluiscerales’. Así que estamos en proyectos muy diferentes, y en lo que surja”.

Sin abandonar el dúo, en 2012 decidieron ampliar la banda, convocar a otros músicos del delta del Bernesga y el Torío. Y ahí surgieron los Delta Galgos, un asombroso sexteto, con Guillermo Alonso (batería, empezó con ellos con solo 15 años), Ángel Páramo (bajo), Rubén Díaz (saxo tenor) y María Quiroga (trompeta y voz). [No se pierdan su primer disco, ni sus directos, con versiones y temas propios. Son catárticos.]

Como músico, Gonzalo Ordás colabora también con creadores de distintas disciplinas, como la actriz y dramaturga argentina afincada en León Renée Jaitt, los bailarines Rosario Granell y Eduardo García, el poeta Jorge Pascual, el artista multidisciplinar Alejandro Saénz de Miera (Alexplays) o el pintor Juan Rafael (a quien acompañará con la guitarra en su pintar en directo, el próximo martes 17 de septiembre de 2019, a las 19 horas, en la sala de exposiciones de El Albéitar), entre otros.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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