“Bosques, libretas y otros cuadros” del pintor Juan Rafael con música, complicidades y las BRIF… en El Albéitar

Cartel de la exposición de Juan Rafael. Las fechas de actividades podrían variar (en tal caso, se avisará oportunamente).

“Bosques, libretas y otros cuadros”, del pintor leonés Juan Rafael, ocuparán las tres salas de exposiciones de El Albéitar (Universidad de León), del 11 de septiembre al 11 de octubre, para viajar después a Ponferrada (a la Sala de exposiciones del Campus, con la colaboración de la galería Dosmilvacas).

La inauguración será este martes 10 de septiembre, a partir de las siete de la tarde, y con ella arranca la temporada cultural en el ateneo universitario leonés. El artista, que brinda en esta muestra por las BRIF y la amistad, ha preparado un calendario de actividades, a lo largo del mes, con música y pintura en directo.

Por ELOÍSA OTERO

“Esta exposición está dedicada a todas aquellas personas cercanas que se adentraron
en el bosque y nunca regresaron para volver a sonreír a nuestro lado”.
JUAN RAFAEL

Juan Rafael (León, 1968) muestra sus últimos trabajos en una exposición que quiere dedicar, expresamente, a las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), pero también a todos los amigos y amigas con los que ha compartido música, artes, cultura y vida a lo largo de los años, con un recuerdo especial hacia los que se han ido para siempre. Así, de forma simbólica, ha pedido a unos pocos colegas su colaboración activa en esta muestra, bien para que conviertan una de sus libretas-cuadro en un libro de artista, o bien para que le acompañen en alguna de las sesiones programadas en la sala grande (una a la semana) para “pintar en directo con música in situ”

Aspecto de la sala grande de El Albéitar, con los cuadros de Juan Rafael. Fotografía: Juan Luis García.

“Los cuadros no se hacen solos; para mí es muy importante la interacción con los demás, que puede ser directa o no. No somos seres solos, somos con otros”, apunta este artista que siempre pinta con música de fondo, la que le gusta y necesita en cada momento. Un artista que, durante toda su vida, ha formado parte de esas “gentes de todos los pelajes” que participan activamente en la vida cultural de la ciudad, sin gremialismos, y que hunde su memoria en el CCAN, aquel club que desde 1972 y hasta principios del siglo XXI tanto marcó a distintas generaciones de leoneses. “No soy una persona conformista, sino reivindicativa, aunque mis cuadros no sean murales de protesta”, dice.

Algunos cuadros de Juan Rafael en El Albéitar. Fotografía: Juan Luis García.

Pintura y música “in situ”

En el marco de la exposición, el artista ha programado varios días de pintura y música “in situ”. En cada una de las sesiones, el público podrá descubrir cómo pinta Juan Rafael un cuadro en directo, acompañado en cada ocasión por un músico leonés.

Por eso, el día de la inauguración habrá cuatro lienzos en blanco en la sala grande; aunque cuando se cierre la exposición esos lienzos se habrán convertido en cuadros o, al menos, en cuadros en proceso. “Voy a trabajar esas telas en directo, y eso no quiere decir que ese día la tela quede acabada… pero servirá para mostrar al público cómo es mi proceso de trabajo”.

Cuadros en blanco, para “Música & Pintura in situ”. Fotografía: Juan Luis García.

El batería Guillermo Alonso, los guitarristas Gonzalo Ordás y Alfredo Vidal, el saxofonista Ildefonso Rodríguez, el multiinstrumentista Rodrigo Martínez, la violonchelista Mónica Jorquera, el experimental Genzo P. o el polifacético Alexplays, entre otros, son algunos de los músicos que improvisarán y tocarán en directo, acompañando al pintor en estas sesiones que se llevarán a cabo durante los próximos 30 días en El Albéitar y, más adelante, también en Ponferrada, ciudad a la que viajará la exposición a mediados de octubre. También está previsto que Victoria García Salas realice una visita guiada por la exposición en fecha aún sin concretar.

Las sesiones tendrán lugar (siempre a las 19 horas) los días:

  • 12 de septiembre, jueves; con el batería Guillermo Alonso.
  • 17 de septiembre, martes; con el guitarrista Gonzalo Ordás.
  • 24 de septiembre, martes; pendiente el músico que tocará este día.
  • 1 de octubre, martes; con el guitarrista Alfredo Vidal.
  • 9 de octubre, miércoles; con Ildefonso Rodríguez y Rodrigo Martínez.

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Por las sendas de la abstracción

En total serán más de medio centenar las obras que se podrán contemplar durante un mes en El Albéitar, en su mayoría cuadros de mediano formato realizados durante los últimos tres o cuatro años, en los que se aprecia la evolución de un artista que continúa explorando, cada vez con más hondura y sobriedad, por los territorios poéticos y emocionales de la abstracción expresionista.

Las obras más recientes en el tiempo son las que se exhiben en la sala grande, “Bosques”, mientras que, en una de las salas pequeñas, Juan Rafael ha dispuesto una retrospectiva mínima de su trayectoria con “Otros cuadros” de menor tamaño realizados años atrás. Y sí, son cuadros “para ver de uno en uno, porque no dejan aire”.

El artista Juan Rafael, en el Albéitar de la ULE. Fotografía: Javier Casares (EFE)

“La referencia al bosque lo es todo, no sólo es la referencia natural. El bosque era algo muy evocativo al principio, aunque ahora de verde tiene poco; contiene emociones y sentimientos, en el fondo es una metáfora de esa naturaleza que nos cuesta, de esos lugares desde los que nos enfrentamos a todo, y que pueden ser intimidantes, peligrosos… pero también amables. La ciudad, en el fondo, no deja de ser un bosque también”, comenta Juan Rafael.

“Simplicidad, encontrar una potencia en la simplicidad”, sigue siendo uno de sus objetivos cuando se coloca ante la tela en blanco. “Empezar a pintar siempre es un proyecto de algo, de intentar sacar algo de ahí. Terminar algunos cuadros te puede llevar meses, o incluso años, porque no estás convencido del resultado y los sigues trabajando. Otras obras, en cambio, parece que surgen solas. Pero, aunque un trazo en un momento dado puede ser maravilloso, una elaboración larga… también”.

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Libretas-cuadro / Libros de artista

En la tercera sala se ubican las “Libretas“. Sobre unas peanas, se podrán ver cuatro carpetas-cuadro (cada carpeta a la vez es un cuadro) de distintos tamaños, así como varias imágenes en las que se aprecian, ampliadas, las cuarenta libretas-cuadro que Juan Rafael ha realizado y encuadernado a mano —cortando el papel, cosiéndolo y montando cada libreta una por una; tapizando las guardas y las contras, y hasta la caja, con telas pintadas que no dejan de ser cuadros—. Las libretas, numeradas del 1 al 40, fueron puestas a la venta previamente (cuestan 60 euros y quedan ya muy pocas disponibles) para sufragar los gastos materiales (pigmentos, telas, maderas….) de esta exposición. Entre sus compradores se sorteará, además, uno de los cuadros de la exposición.

La exposición se completa con una instalación singular, ubicada en esta tercera sala, a partir de una mesa en cuyo centro ha colocado Juan Rafael una curiosa instalación realizada con maderas e hilos manchados de pintura que antaño fueron utilizados como registro en sus cuadros (otro guiño-homenaje a su padre Juan José, carpintero y ebanista, y a su madre Conchita, modista).

Sobre la mesa, unidas por un hilo a esa pieza central, el público podrá hojear diez libretas-cuadro realizadas por el artista, que a su vez han sido intervenidas por otras tantas personas cómplices: los artistas Pablo García, Guadalupe Díez y María Murciego; los poetas Tomás Sánchez Santiago, Víctor M. Díez, Ildefonso Rodríguez y Eloísa Otero, el fotógrafo y músico Juan Luis García, la performer Alba González y el inclasificable Felipe Zapico Alonso.

Tanto las carpetas-cuadro como las libretas-cuadro son piezas concebidas como objetos con un posible uso más allá de la contemplación. “En lugar de un bastidor, la pintura tiene aquí otro soporte; pero aunque sea una libreta, sigue siendo un cuadro. Estas piezas se vinculan a la escritura, al papel, a la posibilidad de lo que alguien hará con cada libreta”, advierte el artista. “Nada es direccional, ni condicional; se puede pintar y, a la vez, hacer otras cosas: hacer algo más que pintar”.

En solidaridad con las BRIF

En la exposición se puede hojear el volumen y ver el documental ‘25 años BRIF. Un relato forjado a fuego’, un libro-DVD publicado hace un año por el sello Marciano Sonoro Ediciones para conmemorar el 25 aniversario de la creación de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales BRIF.

La periodista María Antonia Reinares es la autora y coordinadora de los contenidos de un libro imprescindible para saber más sobre la tierra, los bosques y el fuego, mientras que el fotógrafo Javier Galán se encargó de la realización del reivindicativo documental sobre las condiciones laborales y la labor de quienes trabajan en las brigadas forestales que combaten los incendios, arriesgando tantas veces sus vidas, con pocos medios, ruines sueldos y nulas políticas de prevención.

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Pintura que fluye… y “marca”

Juan Rafael Álvarez no es pintor de pincel y caballete. Él pinta sobre la pared, sobre enormes telas a las que aplica, sobre todo, pintura plástica, pigmentos, látex y espátula. En los últimos años ha evolucionado hacia los grandes formatos. Sus cuadros desbordan la tela y necesitan respirar, son como ventanas abiertas al mundo de los colores, los gestos y las formas…”. Releo un artículo (firmado con seudónimo) que le dediqué a Juan Rafael en 1998 en La Crónica, con motivo de una exposición suya en La Fábrica-Arte Contemporáneo de Abarca de Campos (Palencia), y pienso que, más de veinte años después, todas aquellas palabras siguen siendo igual de válidas.

“Mis cuadros podrían ser ilimitados en superficie. No quiero que el límite físico de la tela y el bastidor supongan un límite para la mancha y la imagen. Son formas todas que se escapan, que entran y salen de ese trozo de superficie. Ese es uno de los planteamientos conceptuales básicos sobre los que trabajo. El hecho de cerrar la tela hacia dentro, de que los bordes se metan hacia el reverso… es una forma de que el cuadro no sea una limitación física para la mancha”.

Página de La Crónica, 1998.

Huellas, gestos de escritura, lirismo, poesía de silencio… Nada de eso ha dejado de existir en los cuadros de Juan Rafael en todos estos años, aunque sí haya abandonado –nunca del todo– sus peculiares grafismos, aquellas caligrafías ininteligibles e impronunciables que en algún momento le sirvieron para explorar nuevos territorios expresivos, hasta convertirse en una de sus peculiaridades.

“El grafismo atrae inmediatamente la atención, a la búsqueda de un sentido lingüístico inexistente, creando potentes direcciones gráficas que dan lugar a cierta relajación”.

“En realidad no se trata de escritura, sino de una forma gestual que recuerda a la escritura, y que está utilizada únicamente como un componente más de la obra”.

No obstante, hace ya unos años que Juan Rafael apenas acude a los grafismos. También ha empezado a incorporar a su pintura —quizá ya lo había hecho antes— técnicas de grabado aprendidas con Pepe Fuentes (uno de sus profesores en la facultad), como el registro de elementos orgánicos —hojas y ramas de árbol, por ejemplo— e inorgánicos —hilos y otros materiales—.

La crisis económica influyó de forma decisiva en la disminución del tamaño de sus cuadros. En esa época empezaron a surgir los bosques, al principio en pequeños formatos —60 x 60, 70 x 70…— que siempre parecían pedir más lienzo para extenderse de forma fluida, tanto en el espacio como en el gesto y en la forma, en sus colores, texturas y espesuras. “La pintura fluye… y marca”, dice este artista poco dado a expresarse con palabras.

Porque la poesía, para Juan Rafael, sigue siendo “la forma de lenguaje más abstracta que existe”. Pero la poesía que él explora, insiste siempre, “no se escribe con palabras”. A la hora de trabajar, ahora como antes, “por un lado está el proceso conceptual, que es un poco el proceso mental: cómo te planteas hacer un cuadro. Pero luego, cuando te pones a hacerlo, el proceso es más instintivo, en un momento dado la cabeza te va muy rápido y es la obra la que te está dirigiendo, sin que tú seas del todo consciente sobre por qué haces unas cosas u otras”.

“¿Por qué elijo la pintura? Porque la pintura es el medio más asequible para mí (…). Lo cual no quiere decir que no me gustaría trabajar en otros campos (vídeo, fotografía, instalaciones, acciones…) o incluso mezclar distintos medios, si tuviese la posibilidad; pero no rechazo para nada los formatos tradicionales. Lo que yo hago, en definitiva, es crear imágenes”.

Punto y aparte, punto de inflexión

Juan Rafael no esconde su orientación expresionista, plasmada generalmente en obras de gran formato. Esa herencia, evidente en sus delicados trazos, a veces abiertamente sígnicos –su horizonte lejano se situaría en los trabajos de Cy Twombly (los signos lingüísticos) y en Mark Tobey (los gestuales)– y en sus poderosas manchas, de compleja elaboración, así como en la concepción ilimitada del soporte físico, se hace compatible con valores como la fragmentación, de instauración más reciente. En sus obras con frecuencia el lienzo incólume visto da cauce a los gestos pictóricos, estableciéndose un diálogo entre ambos. (…) Su obra despide siempre frescura, fruto de una relación franca entre el artista y el lienzo que se materializa en una ejecución segura, directa, sin arrepentimientos. Esa seguridad se transmite al observador, que la hace suya”.

Son palabras del crítico Javier Hernando Carrasco en el catálogo de “León punto y aparte. La nueva escena artística” (1995), una memorable exposición colectiva que, en la época en que José Gómez Isla fue director del Salón de las Artes de la Diputación, mostró las obras de una nueva generación de creadores emergentes, quince en total, en su mayoría casi recién salidos de la Facultad de Bellas Artes.

Página 30 del catálogo “León punto y aparte” (1995).

En el capítulo dedicado a Juan Rafael ya aparecen muchas de las claves que marcarán su trayectoria. Así se expresa el propio artista, que entonces contaba 27 años, a propósito de las distintas cuestiones que se le plantean:

Pintar: “El tiempo no lo marca el reloj, sino la cantidad de vacío que nos separa de los seres que nos rodean. Esencia. Transposición. Una huida hacia lo desconocido. Una búsqueda en la memoria. Un deseo indomable. Una calma infinita. Desesperación. Correr hacia ningún sitio. Sonido. Silencio. Aceleración. ¿Qué es ese movimiento si todo está quieto? Una mancha que recorre el espacio sin una mano que la guíe”.

Exploración de la abstracción: “Influenciado por el informalismo y el expresionismo abstracto, comencé trabajando la materia y los fuertes empastes con diferentes materiales para la creación de imágenes”.

Referentes:Cy Twombly, con su integración de la escritura en el lenguaje pictórico; Paul Klee con su utilización del grafismo; Tàpies o Millares por la totalidad de sus manchas y la claridad de lenguaje; Lucio Muñoz por el tratamiento de la madera; Rafael Canogar, en su primera época, por la agresividad del gesto; Jaspers Johns por su tratamiento de la materia; Rauschenberg por la capacidad de integración de elementos de distinta naturaleza en una obra pictórica… y muchos otros”.

Política: “El mundo es blanco y negro, con amplias tonalidades de grises y pequeñas pinceladas de color. Solo en contadas ocasiones me siento rodeado de un sentido colorista de la vida. El tono agrisado de mis cuadros es producto de esta sensación, así como la aparición de complicados entramados conviviendo con zonas más o menos planas, dando lugar a fuertes contrastes que producen incomodidad o inquietud”.

Grafismos: “No son palabras, sino garabatos que anhelan el sentido lingüístico, huellas, el rastro de una mano, la evidente presencia humana, el diálogo con la obra. Un elemento lírico puramente gráfico, pero que a la vez cobra el sentido propio de la palabra: evocando al pasado (a la memoria) se convierte en un indicio”.

Después de Babilonia (1995):

Página 31 del catálogo “León punto y aparte” (1995).

“Lo que la gente se suele preguntar cuando ve mis cuadros, su gran curiosidad, es: ¿qué pone?”

“Mi obra actual no necesita ni quiere recurrir a otro lenguaje –literario, poético, narrativo o ensayístico– para ser vista, sentida, interpretada o leída. Lo que quiero es que se vea y se sienta, no que se analice”

“Está claro que vivimos en una sociedad. Nos podemos mantener al margen o pertenecer a ella. Yo prefiero pertenecer a ella. Me resulta imposible no enterarme de que hay alguien a mi alrededor”

“Cada persona debería llevar un diccionario en el bolsillo, para poder entenderse con los demás”

“Creo que el arte es el terreno donde no existen reglas y donde se preserva la libertad del individuo”

“Los caminos son los caminos, nunca se acaban a no ser que nos obcequemos en ello. Los caminos se bifurcan, se siguen en espiral, en redondo, pero nunca se acaban, y nunca se puede deshacer el camino andado, pues éste ya se convierte en un nuevo camino”

“Tengo tendencia a dormir mucho (soñar) y a quedarme ensimismado cuando soy capaz de ver

“Hay una gran actividad fuera de circuitos comerciales, sin complejos ni cortapisas, que abarca todos los terrenos y lenguajes. Todo este movimiento se está dando a conocer a través de alternativas diferentes a las galerías tradicionales. Es lo que más me interesa en este momento, lo que más conecta conmigo”

“Frente a la agresividad, especialmente gestual, que se podía ver en telas anteriores, en mi obra actual predomina una calma tensa, a la vez que se mantiene la inquietud por diversos aspectos como: la fragmentación, lo inacabado, la relación entre lleno y vacío, la construcción o finalización de la obra por parte del espectador, la expresión puramente gráfica de la escritura frente a la ausencia de significación…”

Juan Rafael, en la playa asturiana de La cueva, junto a una pieza anónima de land art a la intemperie. Fotografía: Eloísa Otero.

:: Sobre Juan Rafael

Nacido en León (1968), Juan Rafael Álvarez estudió Bellas Artes en la Universidad de Salamanca y forma parte de la generación de artistas que eclosionó en León a principios de los 90, emergentes gracias a la labor de la galería Tráfico de Arte, gestionada por Carlos de la Varga, y de críticos como Javier Hernando Carrasco o José Gómez Isla. Así, participó en exposiciones tan representativas como “León punto y aparte. La nueva escena artística” (Sala Provincia, 1995), “Las nuevas vías de la abstracción”(Sala Provincia, 1997) o la “Bienal de Maia. Arte jovem” (Maia, Oporto, 1997).

Sin abandonar nunca la pintura —desde 1993 ha colgado sus obras en distintas muestras individuales y colectivas—, Juan Rafael se gana la vida trabajando como freelance en diferentes terrenos vinculados a la imagen (diseño gráfico, fotografía, cartelismo, muralismo, decoración, escenografía, acabados pictóricos o escaparatismo). En ocasiones firma como Rafa Murciego algunos de esos trabajos que no tienen que ver directamente con la pintura.

Entre sus grandes exposiciones individuales destacan: “Huellas de escritura” (Sala Lucio Muñoz. Delegación territorial de la Junta de Castilla y León. León, 1997), “Pinturas” (La Fábrica-Arte Contemporáneo. Abarca de Campos, Palencia, 1998), “Pinturas” (Galería La Casa del Siglo XV. Segovia, 1999), “Naturaleza plástica” (El Albéitar. Universidad de León, 2007) y, entre las más recientes, “Bosques” (Galería Ármaga, León, 2016).

Enlaces:

Juan Rafael. Fotografía: Juan Luis García.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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