Por AVELINO FIERRO.— Crónica retrospectiva del «guateque» que tuvo lugar el pasado 10 de octubre para celebrar los 50 años del bar El Cuervo, en el Barrio Húmedo leonés, con Avelino Fierro y Eduardo Fidalgo pinchando discos en vinilo de los años 60.
Categoría: «QUERIDO DIARIO»
Querido diario (31)
Por AVELINO FIERRO.— Esta nueva entrega arranca, como es costumbre, con un paseo del autor, y finaliza con unos versos de Auden: “Las estrellas siguen ardiendo en lo alto, / ajenas a finales definitivos, / mientras regreso a casa para acostarme, / preguntando qué juicio aguarda a / mi persona, a todos mis amigos…”.
Querido diario (30)
Por AVELINO FIERRO.— El autor sale a pasear, afirma que cada vez le cuesta más escribir. Al final recupera un texto que leyó hace unas años, durante la presentación del nº 6 de la revista del Club Leteo: «(…) Cuidemos el detalle, elijamos bien las corbatas y los amigos y seamos pacientes y resignados sabiendo que este vicio solitario, de lectores o escritores, nos acabará convirtiendo en una pandilla de inadaptados.”
Querido diario (29)
Por AVELINO FIERRO.— «Escribir sin sentirlo y corregir con los cinco sentidos”. Esta frase de Muñoz Molina parece que inspira la nueva entrega del autor, que reflexiona aquí sobre el hecho mismo de escribir este diario. / Con ilustración de Javier Cardo.
Querido diario (28)
Por AVELINO FIERRO.— «(…) Esperaré a la luna. También la llamada de los amigos; habíamos quedado en salir a cenar. Esperaré, y no llamaré si no lo hacen. Me apetece pasear solo, volver pronto a casa y leer. Pero no tomaré ninguna decisión (…)».
Querido diario (27)
Por AVELINO FIERRO.— «(…) Estamos en Espinareda de Vega, para pasar tres días toda la pandilla en la casa más alta de la zona, con Yuma y Teje, y ver las estrellas por San Lorenzo. Todo, de momento, es reposado y tranquilo…»
Querido diario (26)
Por AVELINO FIERRO.— Días de vacaciones y de descanso. El autor reflexiona sobre el arte contemporáneo, tras visitar una exposición de Laura Salguero. Pero también sobre economía y política, para acabar citando a Juan Ramón Jiménez: «El político, que ha de administrar un país, un pueblo, debe estar impregnado de esa poesía profunda que sería la paz de su patria…».
Querido diario (25)
Por AVELINO FIERRO.— Un retrato del autor, realizado por José Ramón Vega, es aprovechado para reflexionar sobre la fotografía y sus momentos. «Me ha venido bien tu envío; un regalo inesperado en uno de esos días hollados y sucios, un poco malos…»
Querido diario (24)
Por AVELINO FIERRO.— El autor ordena y desordena su biblioteca, reflexiona sobre el tiempo que “corre, huye y no se siente”. Y, mientras rememora algunos de sus últimos encuentros con amigos —Carlos Álvarez, Jular, Aldo, Ángel, Ernesto Rodera…—, se da cuenta de que «facebook» e internet son mundos aparte, ajenos a un ciberescéptico soñador como él…
Querido diario (23)
Por AVELINO FIERRO.— El autor pasea solo, en domingo, y se deja llevar por la melancolía, mientras reflexiona sobre los arquitectos y la arquitectura de hoy, sobre las viejas construcciones y la ciudad anclada en el pasado. «Parece que todo lo cubre un velo levítico, de mugre y cotilleo…»
Querido diario (22)
Por AVELINO FIERRO.— El periódico de hoy está sembrado de frases que llevan a la desazón. Una de ellas, “tanta desigualdad es corrosiva para la sociedad”, podría resumirlas…
Querido diario (21)
Por AVELINO FIERRO.— «El viernes por la noche vi que Aldo recogía la terraza, y crucé la calle hacia el bar. Me acerqué por detrás, a hurtadillas, mientras él levantaba una mesa roja con propaganda de Estrella de Galicia y exclamé en voz baja “¡Maiakovski!”, para que la sorpresa fuera, al menos, minúscula…»
Querido diario (20)
Por AVELINO FIERRO.— De los libros que se amontonan y del paso del tiempo se habla en este nuevo artículo que concluye con unos versos de Horacio, aunque proceden de la poesía griega, de Simónides: Debemur morti nos nostraque, “estamos destinados a la muerte nosotros tanto como nuestras cosas”.
Querido diario (19)
Por AVELINO FIERRO.— Un viaje de ocho días a Polonia da pie al autor para hablar de poesía y de poetas, cercanos y lejanos, a partir de algunas reflexiones de Borges, Gombrowicz y Zagajewski…
Querido diario (18)
Por AVELINO FIERRO.— «(…) En estos días, los suplementos culturales de los periódicos traen la noticia de que Alice Munro y Philip Roth anuncian que dejarán de escribir. (…) Yo me he acordado de Alberto, que lleva una temporada diciendo que deja de escribir. Esas dudas que en su caso alimentan certezas, las cuenta divinamente en esos nueve folios que estaban entremezclados con los míos…»
Querido diario (17)
Por AVELINO FIERRO.— «(…) Seguí andando y llegué a uno de los bares del barrio viejo. Estaba maldormido, casi sin peinar, con la habitual barba de cuatro o cinco días, los pantalones remendados y la chaqueta también vieja, con coderas zurcidas. Un paseante, yo creo que turista, me echó una moneda de cincuenta céntimos. No me molestó, ni mucho menos. (…)».
Querido diario (16)
Por AVELINO FIERRO.— «No se puede escribir sin estar pendiente de las variaciones en el aire, de una mínima nube del verano, ni de las rosas que se secan en un vaso, ni de los pajarillos que picotean y dan saltos en tu jardín. Con esas briznas de la naturaleza hizo Emily Dickinson poemas para vencer la muerte y el tiempo…»
Querido diario (15)
Por AVELINO FIERRO.— El autor narra un viaje a la Sierra de Ayllón y sus alrededores, en compañía de casi una veintena de amigos, durante el pasado fin de semana. Al regresar a la ciudad «parece que nada ha cambiado en siglos»…
Querido diario (14)
Por AVELINO FIERRO.— De esta luz (la que sigue embozada en la noche y la que se despereza hacia el amanecer) escribió tantas veces Claudio Rodríguez, que apuró tantas noches llenas de alcohol y palabras, noches “de piel de gamuza o córneas, correosas, nunca humanas”…
Querido diario (13)
Por AVELINO FIERRO.— «Hoy ha sido día de huelga en el mundo de la justicia. Yo soy funcionario de ese gremio. Anoto esta obscenidad biográfica para las generaciones venideras. (…)».
Querido diario (12)
Por AVELINO FIERRO.— El autor intenta encontrar una vieja cita que leyó en los diarios del pintor Paul Klee. Las reflexiones posteriores le dan pie para rememorar una ruta por Marruecos que realizó hace un año, acompañado por siete amigos y amigas, y volcar aquí las impresiones de su cuaderno de viaje.
Querido diario (11)
Por AVELINO FIERRO.— «Algunas de mis lecturas de los últimos meses han tenido que ver con vidas que se deshacen: Andrzej Stasiuk (así se llama el autor de Cuentos de Galitzia), Tony Judt, Christopher Hitchens, Cervantes, Cernuda…»
Querido diario (10)
Por AVELINO FIERRO.— La visita de Roger Wolfe a León da pie a esta nueva entrega en la que el autor obvia el nombre del poeta británico, aunque sí nombre a Bloom, Burns, Mallarmé, Seferis o Valente junto a otras personas de carne y hueso, solo con su nombre de pila, sin apellidos, mucho más cercanas…
Querido diario (9)
Por AVELINO FIERRO.— Al hilo de los consejos de Rilke, el poeta, sobre cómo escribir cartas, así escribe el autor en su diario, sin una idea ni siquiera aproximada de lo que irá surgiendo sobre el papel. «Leo unas páginas, subrayo a lápiz algún párrafo, anoto una palabra o una pequeña frase aparte para encaminar, enhebrar algo en este texto, darle sentido».
Querido diario (8)
Por AVELINO FIERRO.— “El amor no es más poderoso que la muerte porque dos estatuas hayan estado cogidas de la mano seiscientos años”. El comentario de Larkin y un artículo de Félix de Azúa son algunas de las citas que aparecen en las nuevas páginas de este diario, mientras su autor sigue pendiente de una carta del hospital.
Querido diario (7)
Por AVELINO FIERRO.— La carta que espera en el mueble de la entrada de casa. La carta que uno no se atreve a abrir, por lo que sea. Las horas que transcurren, desde el almuerzo con potaje hasta la noche, y en el medio una hermosa puesta de sol. Pero la carta sigue ahí, cuando se regresa ya tarde a casa…
Querido diario (6)
Por AVELINO FIERRO.— «Veinte o treinta siluetas tristes se mueven despacio. Hacen cola para la cena del comedor social. Hasta hace poco reconocía a algunos que se habían dado a la vida errante, nómada, al vagabundeo…»
Querido diario (5)
Por AVELINO FIERRO.— ¿Cómo escribir un cuento de Navidad? Desde luego, no como Dios manda. El autor hace acopio de materiales, aunque no sepa «cómo construir un pequeño refugio, algo que consuele o acaricie las almas». Y el cuento va saliendo, como el muérdago que crece en torno al árbol, sin tocar tierra…
Querido diario (4)
Por AVELINO FIERRO.— «(…) Cuando entré en la cocina para desayunar y oí en la radio que Libération titulaba el regreso a la política de Berlusconi como “Vuelve la momia”, me dio un ataque de risa (…)».
Querido diario (3)
Por AVELINO FIERRO.— «Después de tantos años inmersos en las miserias morales de la abundancia, braceando complacientes y absortos en un agua densa, pesada, (…) volvían a tener sentido las arengas. Abandonadas, olvidadas en cavernas, asilos, desvanes, grietas en los muros, volvían a removerse, inquietas, las viejas palabras…»
Querido diario (2)
Por AVELINO FIERRO.— Munich, cuatro días, tres noches… El tercer movimiento de la Novena de Beethoven. Adagio molto e cantabile… La música influye en el ‘tempo’ de la escritura…
Querido diario (1)
Por AVELINO FIERRO.— La publicación del libro ‘Air mail’, con la correspondencia entre los poetas Robert Bly y Tomas Tranströmer, le sirve al autor para reflexionar sobre lo que sucede al hilo de los días…